Crítica de La Haine (El Odio)

Cada cierto tiempo tratamos de publicar artículos que incentiven a nuestros lectores a expandir sus conocimientos. Ahora puedes encontrar artículos de diferentes tipos de expresión artística que introducen temas interesantes sobre la historia del arte y ciertas corrientes y vertientes. Hoy dedicamos un espacio a “La Haine” o en español “el Odio”, una película francesa muy famosa en blanco y negro que sigue por 24 horas la vida de tres jóvenes franceses en los suburbios de Paris y los problemas a los cuales se enfrentan a diario. Una película cómica y al mismo tiempo perturbadora se centra en todas las dificultades de estos tres jóvenes, tan características de la pobreza de los banlieus parisinos. Los tres protagonistas, Vinz, Said y Hubert rencarnan las tres respuestas a la pobreza, la opresión y el conflicto que están presentes en la obra cinematográfica. Las vidas parisinas en estos suburbios se ven rodeadas de violencia, crimen y especialmente opresión y el odio por parte de la policía. La película explora a profundidad este conflicto del pueblo con la policía; no es más que un claro mensaje de poder y corrupción que envuelve la historia. El director Matthieu Kassovitz explora y deja plasmado el odio existente entre las clases sociales, resaltando los problemas de desarrollo imperantes en un intento de ciudad fallida: mundos creados por arquitectos y diseñadores con presupuestos muy ajustados en tiempos de salarios pobres para los trabajadores de mano de obra que en su mayoría son migratorios. Inevitablemente estos proyectos fallidos se vuelven parte de las futuras generaciones, pues son problemas intermitentes arraigados en planificaciones deficientes y recursos cada vez más escasos, y éstas a su vez se ven atrapadas en un escenario meramente racista, con sistemas visibles e encubiertos, abandono de instituciones, crimen, acosos y abusos de poder por parte de la policía y brutalidad.

En las 20 horas de sus vidas capturadas en pantalla se ven altercados con la policía y un viaje a Paris para encontrarse con un traficante de drogas y tienen una confrontación con un grupo de racistas de cabezas rapadas. Hubert, el más reformado de los tres, trafica drogas y vende mercancía robada para mantener a su madre. Su personaje desafía la moralidad y aunque sabemos que sus verdaderas intenciones son de irse y dejar el banlieu,  su rol lo mantiene atrapado como criminal. Los actos violentos de los que somos testigos nos dejan con una sensación de desesperación y nos dan las imagen de una sociedad en implosión, al borde del colapso. El conflicto que Hubert tiene con Vinz representa dos percepciones yuxtapuestas: Vinz es el joven iracundo que participa en altercados y manifiesta su odio hacia la policía. Se encuentra en un estado de impotencia y culpa a la misma policía y al gobierno por todo lo que está mal en París y al mismo tiempo se quiere ir pero se queda porque considera importante ganarse el respeto de las otras personas que lo rodean. Su agresión dirige la película y nos habla como una metáfora del odio existente en la sociedad francesa. La dicotomía “Hubert Vinz” es posiblemente la herramienta más poderosa que Kassovitz utiliza para representar una sociedad en pedazos: mientras la audiencia se pone del lado de Hubert, de su esperanza, la violencia imperante en la película justifica la ira y rabia de Vinz contra la pobreza, la opresión y el racismo.

haine 2

Vinz

Recomiendo esta película a todos aquellos que aman las producciones que tratan conflictos sociales. Es poderosa, emotiva e inspiradora, además de una verdadera obra maestra del cine francés. Los dejo con las últimas líneas del libreto, interpretadas por Hubert, que emiten un mensaje fuerte al fracaso de la sociedad:

 

La Haine

La Haine

“Jusqu’ici tout va bien, jusqu’ici tout va bien…mais l’important n’est pas la chute, c’est l’atterrissage”

“Hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien…Pero lo importante no es la caída, si no el aterrizaje…”

 

 

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