Si el plazo de entrega de la traducción es superior a 36 horas, probablemente puede aceptarse cualquier pedido, con independencia de su tamaño, ya que se puede dividir entre el número de traductores profesionales que sea necesario. Si la traducción se divide entre varios traductores, se avisa al cliente de que se divide entre varios traductores y que no se garantiza la misma calidad que una traducción no urgente. Normalmente un Revisor de la Traducción unificará la terminología, pero si el plazo de entrega no lo permitiese, se avisa de que no hay tiempo para que un revisor unifique la terminología y que no se puede garantizar que tendrá la misma calidad que tendría si lo hubiese hecho un solo traductor. En este caso, como en los anteriores, se ofrece al cliente la posibilidad de entregarle una versión definitiva de la traducción con posterioridad.

El primer paso a seguir es realizar una adecuada planificación del proyecto de traducción.

Calcular en la medida de lo posible el tiempo de revisión de una traducción a un ratio de 600 palabras/hora (aunque si el revisor es rápido y el traductor es bueno, el ratio puede llegar hasta unas 1.500 palabras por hora). Si hay que revisar más de 6.000 palabras al día, sobre el total facturado por el Revisor de la Traducción se aplicará normalmente un recargo de urgencia del 20%. Se explica al Revisor que un ratio razonable de cálculo son 600 palabras/hora. Se le pregunta cuántas palabras podrá asumir. Por norma general, el máximo será de 10.000 por día (ya que hay que dejar un margen de unas 6 horas para que el traductor pueda descansar o para resolver imprevistos).

Si hay que traducir más de 10.000 palabras por día, se intenta buscar traductores profesionales de nivel A, para que haya poco trabajo de revisión de la traducción. Las Traducciones de los traductores de nivel A normalmente pueden revisarse a un ratio de hasta 900 palabras por hora, con un máximo de preferiblemente 16.000 palabras al día. Si hay que revisar más de 16.000 palabras por día, es conveniente contar con un Revisor Principal y un Revisor de Apoyo. Éste último revisará la parte que el Revisor Principal no tenga tiempo de revisar. Para ello, El Revisor Principal de la traducción irá enviando al Revisor de Apoyo partes revisadas (por ejemplo cada 2.000 palabras) para que éste use su misma terminología. El Revisor de Apoyo enviará su parte revisada al Revisor Principal para que éste una las dos partes.

A cada traductor se le preguntará cuántas palabras está dispuesto a traducir en un plazo de 24 horas. Asimismo, se le dice que cuando tenga listas 1.500-2.000 que las envíe al Revisor de la Traducción, y se le pregunta cuándo las podrá enviar.

Si el plazo de entrega es corto, lo preferible es que al cabo de 24 horas el Revisor de la Traducción ya haya recibido todo o casi todo el texto a traducir. Si el plazo es más largo, se podrá pactar con los traductores entregas posteriores a las 24 horas, por ejemplo, cada 4 horas (durante el día), preguntándoles cuántas palabras pueden traducir para cada entrega. Las entregas deberán estar planificadas de forma que el Revisor siempre tenga texto a revisar. Como mínimo, se entregarán cada día 15.000 palabras al Revisor, preferiblemente de forma escalonada.

Para planificar el proyecto hay que hacer cálculos con los siguientes tiempos: (i) tiempo inicial de coordinación de la traducción: 70 min. por traductor; (ii) tiempo para la traducción y la revisión; (ii) tiempo final: el Revisor debe entregar la traducción al Coordinador de Traducciones e Interpretaciones como mínimo con una antelación de 2 horas respecto a la hora de entrega pactada con el cliente, y el Coordinador de Traducciones e Interpretaciones entrega la traducción al cliente lo antes posible. Al planificar el proyecto hay que prever los peores escenarios e intentar que todo esté traducido lo antes posible.