Traductores que adornan el texto original

Nos ha llegado una anécdota muy curiosa de parte de una queridísima amiga que contrató los servicios de un traductor de su confianza, y es por esto que no diremos el nombre ya que, como suele decirse, se dice el pecado pero no el pecador.

Mandas esta frase a traducir: “Se cierra una etapa inicial que ha servido para sentar las bases y dar los primeros pasos de una apuesta estratégica de largo plazo.

Y te devuelven esto: “This is not the end, nor the beginning of the end, but it is perhaps the end of the beginning, which lays down the foundations, and provides the first steps along a long-term strategic journey.

Su traductor debía tener el día filosófico e inspirado, o estaba con el alma poética a flor de piel, ya que puede apreciarse que la traducción no tiene correspondencia alguna con el tono y el mensaje del texto original. Este tipo de licencias poéticas nunca podría tomárselas un robot o una traducción salida directamente de Google Translate, sin embargo tampoco es recomendable adornar las traducciones con conceptos de cosecha propia que pueden dar lugar a una traducción que no se corresponde con el texto original y que probablemente no tenga encaje alguno en el contexto en el que se está utilizando (en este caso, una traducción empresarial en un lenguaje técnico), incluso aunque como en este caso transforme un texto árido y seco en un florido vergel léxico. Queridos traductores: no os toméis licencias poéticas y procurad ser fieles a los originales: los autores saben lo que hacen.

pitufo filosofo