Traductores de Tebeos

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Mientras los terribles acontecimientos en Charlie Hebdo han cubierto de luto el mundo del cómic, el festival de Angoulême, dedicado a este mundo y que se celebra anualmente, fue la ocasión para que France Culture entrevistase a unos traductores de tebeos y mangas, y entender mejor su trabajo y el riesgo que puede conllevar.

Traducir un cómic es como traducir un libro y una película, al mismo tiempo. Hay que mantenerse lo más cercano posible a la versión original, haciendo que la traducción quepa en el bocadillo. Esto requiere un doble esfuerzo, que se acentúa cuando el traductor se especializa en los tebeos mangas. Como afirma Vincent Zouzoulkovsky, traductor francés de mangas, este trabajo sufre de una “terrible falta de reconocimiento”.

Cada género tiene sus dificultades. Así, Alex Nikolavitch, cuando tradujo “V de Vendetta” al francés, optó por cambiar las letras de “Sympathy for the Devil” (Rolling Stones) por un extracto de un poema de Baudelaire, “Litanies à Satan” – “letanía a Satanás”, ambos tratan del infierno. No obstante, la traducción puede complicarse cuando se sale de las fronteras occidentales. En efecto, el hecho de traducir ideogramas puede revelarse algo difícil, como en el siguiente ejemplo, donde la palabra “trauma” se escribe al utilizar ideogramas que significan “tigre” y “caballo”.
Resultando difícil traducir el humor japonés.

El trabajo de traducción en los tebeos se puede hacer de dos maneras. Existen traductores que se enfocan en el destino, y otros en el origen del texto. Generalmente, los primeros trabajan con cómics y los segundos con mangas, ya que el público adepto de los mangas le gusta entender la diferencias fundamentales entre la cultura occidental y la japonesa. Así, se permiten añadir notas a pie de página cuando lo consideran necesario, mientras que los traductores de tebeos casi nunca las utilizan, y prefieren convertir las incomprensiones en algo culturalmente similar.
También es más complicado adaptarse al formato de los mangas que al de los cómics, ya que en Japón se escriben verticalmente. El único problema que podríamos encontrar con los tebeos, es que los bocadillos sean demasiado pequeños, pero la tecnología ha facilitado mucho las cosas, (existen programas que permiten reducir el calibrado de las palabras o aumentar el tamaño de los bocadillos)

Otro problema cuando se traduce un manga es el de las series. De hecho, pueden resultar aproximaciones, particularmente cuando hay que eligir una palabra occidental, transcrita en ideogramas al usar fonética, como cuando Vincent Zouzoulkovsky, (autor de “Fairytale”), tuvo que investigar lo que el ideograma quería decir, “faith” – “fe” – y “face” – “rostro”. Finalmente, el autor había escrito en latin: “face”, y lo tradujo como “faith”. Afortunadamente, el autor preguntó al editor japonés, antes de publicar el manga, que significaba, que deseaba transmitir. (Sin embargo este caso no es muy habitual).

Aunque en la mayoría de casos, no son reconocidos por su trabajo, los traductores de tebeos y mangas pasan horas y horas intentando encontrar las mejoras traducciones posibles para satisfacer el placer de los lectores asiduos.