Aprende para poder entender
El humor es una herramienta muy útil para aprender otro idioma y, al mismo tiempo, la más barata. Su empleo ayuda a disminuir el nivel de agobio, cansancio, sentido de obligación, que son las condiciones indispenables para el aprendizaje de segundas lenguas. Son justificadas las actividades que proponen tanto la introducción de estructuras gramaticales y vocabulario, como la inmersión en otra cultura. Es necesario tener un alto grado de competencia en la segunda lengua y también es imprescindible un bagaje cultural del que se carece si no se es nativo. Pero siempre que se haga una cuidadosa selección del material humorístico es posible emplear el humor desde los niveles elementales a muy avanzados.
Por ejemplo, el viejo chiste del pico ayuda a los extranjeros amemorizar el significado de la expresión: pico, un año y pico.
-Una gallina y un conejo tienen un año cada uno. ¿Cuál es más viejo?
-La gallina, porque tiene año y pico.
Al igual, la palabra ‘repetir’ puede utilizarse en diferentes situaciones:
Un hombre en un restaurante:
-¡Camarero! La sopa está muy buena.
-¿Quiere repetir?
-¡Que la sopa está muy buena!
Otro chiste presenta la ambigüedad de significado:
Dos amigos hablan en la calle: 
-¿Sabes?, mi hijo, en su nuevo trabajo, está como pez en el agua.
-¿Qué hace? 
-Nada…
Entiende para poder traducir
Al traducir un chiste, debemos tener siempre en cuenta de no procurar una traducción literal. En cambio, es preciso trasladar el chiste a la cultura meta de la traducción. Ni siquiera dentro de una lengua, como el español, se puede traducir un chiste de igual forma entre país y país porque generalmente encierran juegos de palabras o vocablos con “doble sentido” que son prácticamente imposibles de transferir de una lengua a otra.
-¿Cómo se escribe “nariz” en inglés? 
– No sé – Correcto
Un señor está en la calle paseando a su gato. Se le acerca una señora y le pregunta:
– ¿Araña?
– No, gato.
Una traducción literal puede ser entendible, pero sin gracia.En caso de traducción simultánea es casi imposible, porque es como cuando le tienen que explicar a alguien un chiste porque no lo ha pillado: pierde la gracia del momento. Otro ejemplo difícil de traducir:
En una reunión familiar le preguntan a los abuelos:
– Bueno, y ¿cómo llevan su vida sexual?
– Pues estamos en tratamiento -responde la ancianita.
– ¿Cómo que en tratamiento?
– ¡Sí, hija! Él trata y yo miento.
Por lo general lo más difícil de traducir de un idioma al otro es el humor a nivel lingüístico, el que demuestra los aspectos culturales, ya que se emplea el “juego de palabras”, y éste  se pierde en una traducción; entonces hay que inventar un juego de palabras que se pueda emplear en el idioma traducido. Y no es nada fácil. Cuanta mayor carga cultural posea el chiste o más se apoye en su lingüística, mayor será la dificultad de lograr una traducción fiel del mismo. Sin embargo, aunque no se pueda ser totalmente fiel, se aprecia la creatividad sin cambiar lo fácilmente traducible para adoptar el chiste a las normas de la lengua meta.

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