La letra H es el octavo signo del alfabeto español. Es una de pocas letras del alfabeto español que posee reglas de pronunciación muy particulares.
La H es casi siempre muda, es decir, no tiene ningún valor fonético, ya que no representa ningún sonido. Sin embargo, existe una H aspirada en áreas de Andalucía y Extremadura en las que sigue representando el sonido /h/ del español medieval. Este caso representa un fenómeno de la lengua puramente dialectal, el cual se da también en el dialecto leonés, en el canario y en varias partes de América. En caso de combinarse con el signo C para formar la CH surge el dígrafo que tiene un sonido palatal, como en ‘choque’. Aparte de estas excepciones, la hache no se pronuncia.


La ortografía
El problema es que dicha falta de sonido es la causa de muchos errores ortográficos cuando se traduce al español, no sólo por parte de traductores e intérpretes extranjeros sino de los mismos hispanohablantes también. Para eliminar las posibles faltas de ortografía este fenómeno de la H nos lleva a los diccionarios. Aproximadamente en una treintena de palabras la RAE admite dos formas, una con hache y otra sin ella: armonía / harmonía; arpa / harpa; ¡arre! / ¡harre! (voz para estimular a las bestias), etc.
Otro problema que nos plantean las palabras homófonas que suenan igual pero se escriben con hache o sin hache, por ejemplo: ora (del verbo orar) / hora (parte del día), echo (del verbo echar) / hecho (del verbo hacer), asta (cuerno) / hasta (preposición), etc. Teniendo en cuenta la derivación dialectológica en la que el uso de la H puede variar, las agencias de traducción han de utilizar el lenguaje estándar de la península según las normas establecidas por la RAE. La letra H provoca uno de los errores más frecuentes entre los traductores hispanos y latinos. No es ningún secreto que una mala ortografía le hará perder al traductor credibilidad automáticamente y que la equivocación en la escritura de las palabras y en la aplicación de las normas de ortografía es imperdonable. Así que siempre y cuando tengamos una duda la deberíamos consultar con un diccionario.

 Historia de la desaparición de la letra muda… 
Érase una vez un rey español muy poderoso y generoso que imperaba bien en su reino con humor y armonía. Se acercaba la Navidad húmeda y helada y al rey se le ocurrió hacer una fiesta navideña y brindar con habitantes en su castillo. Para ello, con objeto de evitar un tumulto y gentío, decidió invitar solo a cien personas de cada letra del alfabeto. A lo largo y a lo ancho del país se anunció el evento. Pero el monarca por haber sido poco culto y muy despistado, invitó a todas primeras cien personas cuyos nombres o apellidos comenzaran con cada letra del alfabeto menos la letra H.
Entre los habitantes se hallaba un trabajador cuyo nombre era Humberto.Él era muy  hábil y, a la vez, muy holgazán, al que le gustaban mucho las fiestas y le interesaba en particular participar en esa fiesta navideña. Como por culpa del rey ignorante no había sido invitado sino suprimido, pues entonces decidió desquitarse en el reino. Como era un hechicero, que conocía fuerzas mágicas, maldijo a toda la población: a quien, a partir de entonces, le salga de la boca la letra H, estará pasando un bache hasta el final de la vida. El monarca en un acto de histeria huyó al huerto. Al oír eso, los súbditos cogieron tanto miedo que hacían todo para rehuir de la pronunciación de la H. Pasaron los años.
A lo largo del tiempo el reino seguía creciendo y transformándose, cambiaban reinados y en una de las siguientes generaciones nació una princesa hermosa que soñaba con un príncipe heroico, pero a la vez muy humano con el corazón del oro.  Habría que casarla, sin embargo no hubo muchos candidatos en la patria, ya que muchos de ellos se habían marchado a luchar por la patria. Para solucionar ese dilema, el rey y la reina hospedaron a unos candidatos extranjeros.Entre ellos era tal un extranjero que desde el principio gustó a princesa. Pero, cuando el futuro príncipe se presentó como Holmes de Helsinki, la princesa quedó helada y exhibió su frustración. Le confesó su gran secreto, que por el miedo de una maldición ella no podía vivir con alguien que pronunciara la H y se llamara Holmes. La jovencita ni siguiera logró traducir su nombre al español.
Entonces el futuro príncipe vino con engaño a la joven señorita y le confesó su secreto. En todos los lados fuera de España se pronuncia la H sin ningún mal efecto. Igual en España, todas las palabras extranjeras, incluso los nombres y apellidos se los puede pronunciar con la H. Al oír esa novedad, la princesa se lo creyó todo y dió un suspiró de alivió. Más adelante intimó mucho con la joven muchacha. Los dos se casaros y vivieron muy felices. En cuanto a la letra H, hasta hoy sigue siendo muda, salvo excepciones de otras lenguas.

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