Si les preguntas a personas que han aprendido otro idioma cual es su forma favorita de aprender, la mayoría de ellas sin duda te responderá que es la música.

Las razones detrás de esto son numerosas. En primer lugar es una forma absolutamente placentera que al mismo tiempo resulta bastante útil desde el punto de vista didáctico y en segundo lugar hay estudios de psicología motivacional y sobre la enseñanza de idiomas (Rheinberg 1997, Titone 1976, Ciliberti 1994, Caon 2006, etc. ) que han señalado que tener una motivación intrínseca vinculada al placer o a la curiosidad es fundamental para garantizar una educación duradera… ¡pues la música le encanta a todo el mundo! Escuchar canciones para estar en contacto con otro idioma, por ejemplo, activa ciertos mecanismos a nivel consciente e inconsciente que involucran muchos aspectos del proceso de aprendizaje de cada individuo; éstos revelan también que mientras el canto y el habla son procesados por diferentes áreas del cerebro, una de las dos puede influenciar más a la otra, mejorando el control de la respiración, de la concentración y del habla. Junto a esto, optimiza nuestra capacidad de escucha, nuestra memoria y la comprensión de palabras de las cuales había conocimiento previo con la integración de otras nuevas a nuestro vocabulario, estimula la percepción de emociones que pueden quedar plasmadas en nuestra mente y deja acercarnos a la cultura de otro país ya que contiene más expresiones comunes en comparación con un libro.En realidad es la estructura de las canciones con sus frases simples y cortas que a veces riman entre sí y el ritmo lo que nos ayuda a recordar la pronunciación de las palabras para así podernos sentir realmente parte de una nueva dimensión lingüística.

Durante su desarrollo, un bebé se ve obligado a aprender a seleccionar los elementos sonoros que son coherentes con su campo lingüístico, así como también a ignorar cualquier otro sonido de su alrededor. De esta manera el bebé crea su propio código adaptando lo que escucha a lo que reconoce como su lengua materna. Es por esto que se puede decir que el lenguaje es música si nos fijamos en la gran cantidad de sonidos y ritmos que cada uno de nosotros ha interiorizado a lo largo de la juventud como si fuera nuestro canal favorito. Si quieres aprender un idioma nuevo deberás sintonizar diferentes estaciones y sumergirte en un mundo de ritmos aún no explorados, sin ponerle límites a tu oído, ¿o crees que hay algo mejor que una buena canción para empezar?

 

Autor del artículo: Federica Mulachiè

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