Es frecuente expresar el deseo de aprender un nuevo idioma pero también es difícil mantener ese propósito, a lo mejor por falta de tiempo o de una buena metodología.

A menudo estamos tan concentrados en conseguir la perfección que perdemos el punto de vista central: la lengua no es como un examen que se aprueba o se suspende sino que se basa en la comunicación. En este contexto lo que importa realmente es ser capaz de expresar lo que necesitas, lo que sientes, lo que tienes en mente, y por lo tanto formular una frase con una mala gramática o sin la palabra más adecuada es el primer punto que hay que corregir.

Cuando queremos aprender un nuevo idioma, el primer paso en el que tenemos que concentrar nuestra atención debe ser el establer de una estrategia metacognitiva, que básicamente significa pensar en lo que estamos estudiando y de qué manera. Podemos encontrar muchos libros sobre este tema, de gramática o de vocabulario, gracias a los que podemos aprender a decir frases llenas de palabras poco comunes y de un modo perfecto. ¡Pero esta no es nuestra prioridad!

Una mejor estrategia sería la de concentrarse en escuchar, en la pronunciación y en la adquisición de la familiaridad con expresiones populares. Estas son las acciones con las que hay que comenzar porque tu objetivo será el de ser capaz de conversar con nativos, en particular si estás en el extranjero.

Por supuesto que también es importante estudiar cada día algo nuevo del idioma que estás intentando adquirir, pero sin perder tiempo. Así que no importa si no sabes el nombre de todos los colores, todos los animales, o todos los países; al principio es más importante saber cómo preguntar un simple «¿Cómo estás?» o «¿Cómo te ha ido el día?».

Esto solo sirve para enfatizar que deberías aceptar el hecho de cometer errores porque eso es parte esencial del aprendizaje de cualquier idioma pero si estás listo para emprender el desafío con buen ánimo puede ser una gran aventura.

Es como cuando conoces a una persona y no entiendes todo lo que dice enseguida, pero el primer paso es establecer una conexión que pueda desarrollar la relación más tarde. Así que, haz lo mismo con un nuevo idioma y sumérgete en su dimensión llena de nuevos significados y de conocimientos culturales y comunicativos. ¡Entrarás en un nuevo mundo!

fuente (imagen): www.ariadnagonzalezpsicologa.es