Las Tres Reglas de Oro en una traducción

El contratar un servicio de traducción siempre implica un riesgo, ya que desconoces si la traducción será realizada de forma satisfactoria o no. Muchas agencias prestan un servicio rápido y barato, traductores excelentes y con otros muchos beneficios. Pero ¿qué se debería tener en cuenta cuando se contrata una agencia de traducción?

Aquí os presentamos las tres reglas de oro de la traducción:

¿Es el traductor nativo? Muchas agencias resaltan el hecho de que sus traductores sean nativos. Desafortunadamente, este tipo de información no es suficiente. Obviamente, todos los traductores son nativos por lo menos en una lengua; pero lo que si que importa, es que los traductores sean nativos en la lengua de destino. Por ejemplo, si traduces un documento del inglés al español, el traductor debe ser hispanohablante nativo. También es cierto que el traductor debe saber hablar muy bien inglés, y saber cómo hablar inglés de forma correcta. Y además, si se traduce un texto para un público mexicano, debes de ser un traductor mexicano.

Regla número 1: Siempre pedir un traductor nativo de la lengua de destino.

Es la única manera de asegurarse de que el traductor escribirá un texto que tenga sentido, y se lea fluidamente por parte del público de destino.

Regla número 2: Siempre pedir un traductor que entienda y domine el campo de la traducción.

Los buenos traductores que trabajan con textos especializados, se apoyan en profesionales que dominan estos campos. Este hecho asegura el poder cooperar con el traductor.

Un traductor que acepta un trabajo sin ninguna explicación del cliente, no puede satisfacer sus expectativas. Es necesario el contacto con el cliente, para clarificar el objetivo del texto, quién es el público del documento de destino…

Regla número 3: Especificar el público de destino del texto

El traductor adapta su trabajo/su traducción de acuerdo al público al que va dirigido el documento. La traducción de una campaña de publicidad, de un texto de literatura o de un documento jurídico, requieren enfoques específicos y la elección de un vocabulario especial, porque se dirigen a un público particular en un contexto propio.