Mito Idiomático

Hace una semana publicamos un artículo acerca del origen de los idiomas. Tratamos de relacionar los mitos y lo que posiblemente podría darnos una respuesta al origen de los varios idiomas en el mundo desde el punto de vista mitológico como es la leyenda de la Torre de Babel. Esta vez, vamos a hablar de un mito un poco diferente a lo que los occidentales estamos acostumbrados.

El pueblo Zulú se encuentra en África del sur, cerca de Tanzania y de la República del Congo. Según la leyenda de este pueblo, en los zulúes no había hombres ni mujeres pero todos eran humanos. Los zulúes no podían ver el cielo ni las estrellas tampoco, pero podían ver los árboles crecer y todo lo que les rodeaba. Ellos sólo podían comunicarse con la mente, mejor dicho, telepáticamente. Además de la telepatía, también tenían el don de la telequinesia, el poder de mover objetos con la mente y viajar a diferentes partes del mundo sin realmente moverse físicamente.

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En un momento de su historia, los zulúes recibieron la visita inesperada de los “chitauris”. Con aspecto de reptil y forma homínida, los chitauris llegaron a proclamarse dioses de los Zulúes. Los Chitauris lograron convencer a los Zulúes de que eran sus antepasados y que les debían su respeto. Al mismo tiempo, estos “dioses” les prometieron formar parte del clero y convertirse en dioses. Los zulúes, incrédulos y con un poco de temor, aceptaron esta propuesta.

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Fuente

Haciendo un paréntisis en el origen de los idiomas, la historia del pueblo zulú también nos explica a través de su cultura la creación del hombre y de la mujer. Los divinos chitauri crearon dos cavernas: una verde y una roja. El zulú podía entrar en cualquiera de las dos cavernas de su elección pero al salir del otro lado de la caverna, el zulú ya tenía un sexo. La caverna verde dió origen a la mujer mientras que la caverna roja daba vida al sexo masculino. Sin embargo, en ese momento, los zulúes comenzaron a odiarse por que no entendían lo que les había pasado.

Continuando con la leyenda del origen de los idiomas, poco después de la división en dos géneros diferenciados, los chitauris les dieron el don de hablar y los zulúes tuvieron un lenguaje hablado y ya no telepático. Esto causó muchos malentendidos. Se dieron cuenta que el poder del habla les causaba conflictos y disputas entre ellos; algo que nunca antes había sucedió en el pasado. Paralelamente, los zulúes perdieron la capacidad de mover objetos con la mente, el don de la visión futura y pasada y la destreza de acceder espiritualmente al plano astral.

Lo que podemos observar en este artículo es que existen muchas similitudes entre el origen del habla y la torre de Babel. Dos diferentes mitos pero con muchas similitudes, y que en la cultura zulú los chitauri fueron los primeros que reconocieron la necesidad de intérpretes cualificados para facilitar la comunicación entre diferentes idiomas 🙂

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Referencia:

José Luis Camacho. La conspiración reptiliana. Capítulo 7 “Quién se sienta detrás del trono