No es fácil ser un buen traductor, aunque a veces pueda parecerlo. Además, no es fácil elegir un buen traductor para una empresa de traducción. Por esta razón, aquí te presentamos los siete pilares de la sabiduría en traducción:

  • Pilar número 1 – Nunca traduzcas por tu cuenta, asumiendo el hecho de ser bilingüe; aunque hayas vivido 20 años en EE.UU. Ser bilingüe es una cosa y traducir es otra. No hay que ser muy listo para entender eso.
  • Pilar número 2 – Que nunca te impresione un traductor que hable 5 o 10 idiomas. Esto no lo hace automáticamente mejor que tú, quizás tú eres más experto en el par de lenguas en las que tú estás especializado.
  • Pilar número 3 – Nunca pienses que lo que tienes que traducir es muy fácil solo por el hecho de que no requiere conocimientos técnicos. No existe ninguna relación entre lo técnico y la dificultad en traducción. En vez de eso, céntrate en ofrecer siempre una buena traducción.
  • Pilar número 4 – Se valora más la experiencia que los títulos. A veces es más difícil vivir de este trabajo que obtener un certificado en este campo. En este sector, como en muchos otros, un título no conlleva eficiencia operativa.
  • Pilar número 5 – Un traductor especializado en todas las áreas de traducción puede ser considerado generalista. Hay generalistas excelentes. Sin embargo, es importante ser conscientes de que pueden pasar por alto las imperfecciones de su trabajo, al ser tan generales.
  • Pilar número 6 – El problema está en los detalles. Si decides trabajar con un especialista en traducción jurídica, ¿crees que será igual de eficiente en Derecho europeo que en Derecho fiscal o penal? Un abogado penalista nunca pensaría en aceptar un caso sobre Derecho fiscal y viceversa. Piensa en ello detenidamente cuando tengas que tomar una decisión.
  • Pilar número 7 – Escoge a tu traductor como escogerías a tu médico o abogado: que sea serio, competente y honesto.

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