literal

Literal, una palabra que las personas no vinculadas al mundo de la traducción utilizan en frases como “traducción literal y no literal”. Esta terminología, sin embargo, es incorrecta ya que la traducción literal es imposible. Cada traducción difiere del texto original. Debemos, por tanto, distinguir entre traducciones funcionales y dinámicas.

La equivalencia de una traducción funcional (formal, palabra a palabra) no presta atención a la corrección lingüística. Su objetivo principal es traducir cada palabra suelta del texto origen con el mismo significado. La equivalencia dinámica se concentra en ser clara y regular

La diferencia entre la traducción funcional y dinámica se puede ver claramente en traducciones de la Biblia. He aquí una traducción literal de Mateo 5: 1 del texto griego: «Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron,y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo…». Tiene sentido, ¿verdad? Realmente no. Por tanto, los traductores que comprenden la sintaxis y gramática griegas, lo traducen de esta forma: «Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se acercaron a él y les dijo…». Nos podemos dar cuenta de que la primera traducción no es clara, mientras que la segunda tiene una forma correcta e incluye toda la información del texto original.

Sin embargo, la traducción dinámica es más atractiva y entendible al oído moderno; a menudo tiende a parafrasear aún más que la traducción de un texto bíblico. Además, le resta importancia a la significancia y a la relevancia de la cultura antigua, es decir, la Historia de la salvación del divino mensaje de la Biblia.

Lo mismo sucede en todos los casos a la hora de traducir literatura antigua. El objetivo principal del traductor es mantener las estructuras típicas y usar vocabulario apropiado, característico de este periodo particular.

Una vez más se ve claramente como un buen traductor puede influenciar en la calidad del texto traducido y en lo débil que puede llegar a ser una traducción funcional (método utilizado por la traducción asistida por ordenador) comparada a la llevada a cabo por el ser humano.