Si piensas que hablar latín es algo antiguo, es porque no te has parado a pensar en la cantidad de latinismos que usas a diario. No hablamos de palabras derivadas del latín, sino de términos y locuciones que permanecen intactos: aquí tenéis algunos de los más comunes que se utilizan con bastante frecuencia en español.

Spa

Relájate en un spa con los chorros de agua, pero antes reflexiona sobre el origen etimológico de esta palabra. Concretamente es una sigla de «sanitas per acquam» (que se traduce como «salud por el agua»).

Ictus

Este término para aludir a un infarto cerebral procede del latín. Su traducción sería «golpe» o «ataque». Dándole otra vuelta al diccionario de español encontramos otras acepciones de ictus, como el acento de intensidad en un verso o en una frase melódica musical.

Annus horribilis

Si has tenido un «año horrible» puedes recurrir a su equivalente en latín. Hay algunas curiosidades que rodean esta expresión. Por ejemplo, su antónimo, «annus marabilis», es más antiguo. Además, este latinismo no se utilizaba en la antigua Roma, el diccionario de Oxford sitúa su origen en un poema del siglo XVII.

Alma máter

Su traducción literal es «madre nutricia» o «madre que alimenta» y sirve para referirse metafóricamente a una universidad. Ten en cuenta que es un término femenino, por tanto lo correcto sería decir «la alma máter».

Vademécum

La RAE lo define como un «libro de poco volumen y de fácil manejo para consulta inmediata de nociones o informaciones fundamentales». Generalmente, se asocia con la medicina y todo lo relacionado con los fármacos.

Ex abrupto

Esta locución latina se traduce en español como «de manera brusca». Cuidado, se escribe separado y no se debe confundir con el sustantivo exabrupto, que va junto. Este último hace alusión a algo inesperado, inconveniente o fuera de tono.

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