Las lenguas romances, también conocidas como románicas, cuentan con 670 millones de hablantes. Estas lenguas se hablan a lo largo y ancho de este mundo, aunque principalmente en Europa y en el hemisferio occidental. La razón por la que se las conoce bajo esa denominación es porque el latín, lengua de la que todas ellas parten, era el idioma de los romanos. En sus orígenes, la primera versión del idioma, conocida como latín vulgar, se extendió por todo el Imperio Romano a través de soldados y colonizadores. Más tarde, esta primera versión fue influenciada por las características lingüísticas propias de cada zona, por los colonos y, posteriormente, por invasores. De esta forma la lengua fue sufriendo algunas variaciones.

Después de la caída del Imperio Romano de Occidente y las invasiones germánicas del norte, la primera versión del latín dio lugar a distintos dialectos locales.

Así, esta lengua propició el desarrollo de las lenguas pertenecientes a la subfamilia de las lenguas itálicas, dentro del grupo de las indoeuropeas. Destacan de entre ellas:

  • El francés
  • El italiano
  • El español
  • El catalán
  • El portugués
  • El occitano
  • El retorrománico
  • El rumano

Además, las lenguas romances presentan muchas similitudes tanto gramaticales como léxicas y las diferencias suelen ser más fonéticas que léxicas o estructurales. A día de hoy, a pesar de las diferencias que estas lenguas tienen gramaticalmente con respecto al latín, todas comparten una evolución paralela desde el latín vulgar. Un ejemplo de ello son los géneros gramaticales: el latín tenía tres géneros distintos (masculino, femenino y neutro) y las lenguas romances, dos (masculino y femenino). Además, otro rasgo común que las lenguas romances han preservado hasta nuestros días es la conjugación verbal tan desarrollada con la que cuentan.

Resulta interesante conocer que el germánico de Gran Bretaña evolucionó prácticamente libre de influencias del latín hasta el siglo XI, cuando, en 1066, fue conquistada por los normandos, que llegaron atravesando el Canal. A partir de entonces, durante al menos dos siglos y debido a la dominación de la lengua romance, el inglés fue considerado lengua semirromance. Después fue descrito como «el francés mal pronunciado» por la influencia del neolatín a través de las relaciones con franceses, que es la causa de que existan palabras similares entre estos idiomas como «art» (en francés: art y en español e italiano: arte).

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