El queísmo consiste en la ausencia de las preposiciones necesarias antes de la conjunción que. En cambio, el dequeísmo es la adicción indebida de la preposición de en las oraciones subordinadas sustantivas. Estos conceptos  se basan en un error gramatical observado en mayor caso en la lengua hablada que escrita que tiene sus raíces en los textos desde la Edad Media. Además, el queísmo es parcialmente el resultado de dequefobia porque aunque mucho más abundante, es menos escandaloso que el dequeísmo.

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En cuanto a la anormalidad mencionada más arriba, generalmente se trata de la supresión indebida de la preposición de, sin embargo en este tema se incluye también la falta de otras preposiciones tales como en, con u otras, por ejemplo:

*Confié que vinieras más tarde / Confié en que vinieras más tarde

 Una de las causas de dequeísmo que se da a los hablantes en general es la analogía entre expresiones similares de tal manera que lleva a la confusión a los hablantes. Más adelante se presentan las secuencias que, aunque muy parecidas, son de todo correctas, sin ningún error sintáctico:

Estoy segura de que te han llamado y es seguro que te han llamado.

Me acuerdo de que todo iba bien y recuerdo que todo iba bien.

Nos alegra que hayas mejorado y nos alegramos de que hayas mejorado.

Le da pena de que estés triste y le da pena que estés triste.

Como analizamos bien estos dos casos, la preposición o su ausencia son legítimas y regidas por la conmutación.

Correcto Incorrecto
tengo deseos de que *deseo de que
tengo constancia de que *me consta de que
me acuerdo de que *recuerdo de que
hablo de que *digo de que
estoy seguro de que *es seguro de que
me alegro de que *me alegra que

No es sorprendente, por tanto, que se produzcan cruces entre las estructuras con esos verbos. A causa de esta desconcordancia los hablantes hispanos y y a menudo, los catalanes cuando se expresan en castellano insertan la preposición de donde no es necesaria y repiten las oraciones erróneas dequeístas: *deseo de que, *recuerdo de que, *opino de que y también incurren ocasionalmente en la ultracorreción que provoca queísmos: *el hecho que, *tengo deseos que, *me acuerdo de que, etc.

¿Hay algún remedio? Los lingüistas presentaban una manera muy simple y práctica para salir de dudas y reconocer el queísmo que radica en ensayar la forma interrogativa. Ahora, es correcto preguntar ¿Qué piensas? y no ¿De qué piensas? Sin embargo, es gramatical la pregunta ¿De qué te has enterado? y no ¿Qué te has enterado? Asimismo, es incorrecto decir ¿Qué te diste cuenta? o ¿Qué te convenciste?

Sin embargo, este pequeño truco no aclara el tema por completo porque se encuentran casos especiales. En este sentido los dobletes son los verbos con más de un régimen, entre muchos destacan los verbos: presumir, responder, fijarse, advertir, avisar, cuidar, dudar, olvidar y olvidarse, informar y otros que se presentan con la preposición o sin ella, dependiendo de su significado, por ejemplo:

  • Presume de que todo lo hace bien (presume de que=la muestra del orgullo)
  • Presumo que Juan no vendrá mañana (presume que=la muestra de la sospecha)
  • Ha respondido que todo está arreglado (ha respondido=ha contestado)
  • Ella responde de que el departamento esté bien organizado (responde de=se hace responsable de esto)
  • Advirtió que los trabajadores estaban cansados (advirtió que=se dio cuenta)
  • Les advirtió  que la calle era peligrosa (advirtió=avisó)

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