El arte de la traducción consiste en ser capaz de pensar de forma independiente en dos idiomas diferentes, en la lengua de partida y lengua de destino. ¿Qué pasa cuando se traduce el contenido audiovisual?

La traducción de los subtítulos.
¿Qué diferencias hay entre las traducciones literarias con otras y las traducciones audiovisuales, sobre todo en cuanto a la subtitulación?
Primero hay que decir que las diferencias entre ellas se ve muy claramente. En las traducciones audiovisuales la estrategia de traducción no es otra que en los textos tradicionales. El traductor debe abreviar el texto, parafrasearlo. La película se basa en la transmisión de material audiovisual, palabras que llegan a la audiencia, son sólo una parte de los medios de comunicación, además de todas las imágenes y una gran variedad de sonidos. Gracias a esto el traductor toma conciencia de que puede hacer unas abreviaciones en los diálogos traducidos. Además de la necesidad de cortar el contenido, la abreviación es un resultado de la desproporción entre la longitud admisible de la frase en la subtitulación y  la longitud de la expresión oral de un personaje. Normalmente el comunicado hablado nos llega más rápido que la palabra escrita, por lo que puede ser más extensa. La característica más importante de la traducción de los subtítulos es que el autor de la traducción cambia el medio de la transmisión del comunicado – del sonido al visual. Eso es lo que distingue a la subtitulación de otros tipos de traducción.
¿Las abreviaturas de los diálogos en la subtitulación pueden provocar un riesgo de la arbitrariedad en traducción?
Un buen traductor audiovisual se caracteriza por la capacidad de poder expresar el sentido del diálogo original en un texto de forma breve. En el sector audiovisual, el traductor debe ser a la vez el editor – tiene que ser capaz tanto expresar de forma precisa y concisa la esencia del tema de la película y demostrarla en los subtítulos y además, seguir una secuencia lógica de toda la expresión.
Un traductor audiovisual tiene que recordar que el público viene al cine (o está en casa sentando frente a una pantalla de la tele o ordenador) no para leer, sino para ver el contenido audiovisual.  Por lo tanto, debe evitar estructuras pesadas, frases muy largas, demasiado complicadas o las expresiones literarias. Además hay que eliminar las cosas insignificantes que no llevan ninguna información, como por ejemplo los elementos de la función fática en la lengua (con objetivo de iniciar, prolongar, interrumpir o finalizar una conversación)  como “¿No?”, “Hmmm”,” claro”, “Por supuesto”, “como no”, etc. El público tiene que leer los subtítulos de forma rápida, para cumplir este requisito el texto debe ser breve y fácil. Muy importante es también que el texto debe sonar natural y parecer a la lengua hablada e coloquial. De este modo se podría obtener el efecto de tanta naturalidad que la gente no se dé cuenta de que lee un texto.
Además si el tamaño del texto traducido supera el límite de caracteres en una línea del subtítulo el traductor no puede añadir nada más. Así se ve que el traductor tiene que ser capaz de pensar con flexibilidad suficiente para poder unir las cosas tan diferentes como la fidelidad al contenido original y la brevedad.
¿Si se trata de la lengua hablada las traducciones de las películas es el trabajo más fácil que otras traducciones?
Las apariencias engañan. La traducción de las películas es a veces un trabajo mucho más exigente que por ejemplo la traducción de los textos útiles. Además de la obligación de mantener la forma original del contenido, el traductor tiene que seguir las normas lingüísticas obligatorias en la subtitulación.
La imitación de la lengua coloquial no es tan fácil como parece. A veces a los diálogos en las películas les falta la naturalidad ya en la etapa del original, pues el traductor de inglés o de otras lenguas debe redactar el texto y crear el contenido mejor y más cercano a la realidad.
¿Qué es lo más complicado para un traductor en cuanto a la traducción de las películas?
El problema pueden ser los estereotipos culturales desconocidos por el público del producto traducido. El segundo gran problema es la traducción del humor. El cine es un arte muy específico. Cuando se traduce un libro y se quiere enseñar también el juego de palabras original intraducible, en el peor caso se puede explicar todo en un comentario. En la película es imposible. El traductor de los subtítulos debe ser suficientemente creativo para poder inventar el contenido que suene tan divertido como el original. Debe ser capaz de romper con el texto original y el idioma de partida y encontrar el equivalente de una broma en el idioma de destino, pero ingenioso y comprensible para el espectador. Además hay que recordar que incluso dentro de la misma lengua hay diferencias culturales como por ejemplo en el humor británico y norteamericano.

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