La profesión de un traductor literario

Recientemente en la Feria Internacional del Libro en Bogotá (FilBo 2015) terminó con la exposición “100 caricaturas para Gabo” (Gabo el escritor colombiano Gabriel García Marquéz). La exposición recopiló una serie de bocetos consagrados al pueblo ficticio de Macondo, creado por García Márquez, donde Cien años de Soledad se sitúa. Los tebeos fueron hechos por ilustradores de todo del mundo con el propósito de celebrar al famoso escritor. Este acto, como muchos otros eventos que celebran autores fallecidos, debería hacernos pensar sobre la importancia de la traducción y la implicación del traductor literario, quién contribuye a hacer a los autores y a sus obras mundialmente famosas.

Uno de los aspectos más interesantes de la traducción concierne a la esfera literaria. La traducción científica, legal y sus demás categorías usan una terminología particular que no les da a los traductores la posibilidad de elegir un concepto en vez de otro. La traducción literal tiene un desempeño fundamental en el campo cultural. Un traductor literario ofrece a los lectores la tremenda posibilidad de explorar nuevos mundos, diferentes culturas y familiarizarse con las obras importantes del autor.

El traductor literario debe preservar, tanto sea posible, al texto auténtico, con el propósito de dejar a los lectores acercarse al libro como si estuviese en la lengua original. La fidelidad y la coherencia son estrictamente necesarias, por esta razón traducir un libro limita la libertad para escoger términos y sinónimos.

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La profesión de un traductor literario

La notoriedad internacional de los grandes autores también se debe al trabajo de los traductores literarios. Sin ellos, los libros famosos sólo serían un privilegio para una pequeña élite quienes hablan la lengua del escritor. Por ejemplo, Gabriel García Márquez es uno de los autores más apreciados en el mundo, ganador del premio Nobel de literatura en 1982. Murió el año pasado, pero sus textos (Cien años de Soledad, 1967. Crónica de una muerte anunciada, 1981 y Amor en tiempos de Cólera, 1985) aún están entre los más leídos y preferidos de la literatura universal.

Artículo original: Being a literary translator