La lengua determina la forma del pensamiento.

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La teoría lingüística de Sapir – Whorf, formulada aproximadamente entre 1930 – 1940, establece que la lengua determina la forma de nuestro pensamiento, la percepción del mundo, el comportamiento, las reacciones, la vida social. El nombre de esta hipótesis, también llamada “la hipótesis del relativismo lingüístico”, proviene de los apellidos de sus creadores: Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf, los lingüistas estadounidenses. En conclusión, las personas que hablan idiomas diferentes, viven en mundos diferentes. La creación de una lengua nueva parece ser una actividad rara, aburrida o incluso inútil. Sin embargo, teniendo en cuenta la teoría lingüística de Sapir – Whorf, la construcción del idioma artificial, ya parece ser muy importante para crear un mundo común de la gente.

¿Qué es un idioma artificial?

Lenguajes artificiales, llamados también conlanges o lenguas construidas, son los idiomas creados en cada parte (incluyendo la fonología, la gramática y el vocabulario) de la manera conciente por una persona o por el grupo de personas. Es lo contrario a las lenguas que se desarrollaron de la manera natural. Hay varios motivos para crear el lenguaje artificial como: los juegos con el lenguaje, el uso del idioma en los mundos de ficción, la prueba de facilitar la comunicación interpersonal o los experimentos lingüísticos.
En general, los idiomas artificiales se dividen en dos partes: las que fueron creados para mejorar la comunicación entre la gente de varias idiomas maternas y las que sus autores inventaron para jugar con la lengua, crear un mundo de ficción o código especial. Se estima que existen más de 200 lenguas artificiales. En la época del desarrollo continuo del Internet cada día se hacen más populares, gracias al esfuerzo de los aficionados a los juegos con lengua. Ahora se puede encontrar en la red global una gran variedad de los textos conocidos, traducidos a varias lenguas artificiales. El uso activo de estas lenguas es difícil porque no se las usa en la vida cotidiana, pero gracias a la simplificación de la gramática el dominio pasivo es mucho más fácil que el dominio de la lengua natural.

Primeros pasos en la construcción del idioma construido.

La primera lengua construida la inventó Hildegarda de Bingen, la abadesa de Rupertsberg, en el siglo XII. Se llamaba “Lingua ignota” (lengua desconocida) y  tenía el alfabeto de 23 letras. Era un código, lo usaban sólo las monjas de Rupertsberg. El diccionario que dejó la abadesa contenía aproximadamente 1.000 palabras en una “lengua desconocida.” Las palabras en mayoría fueron del campo de la religión o la medicina.

Lenguas internacionales.

En cada época del desarrollo de la humanidad había una lengua internacional, que utilizaba la gente con distintas lenguas maternas. En varios siglos fueron el latín, el árabe, el griego clásico, castellano, francés o desde unos años, gracias al desarrollo de la tecnología, el inglés. Sin embargo cada uno de estos idiomas pertenecía o todavía pertenece a la cultura de una nación concreta. Esto puede resultar un poco frustrante e irritante para la gente con otras lenguas maternas. Teniéndolo en cuenta, creación de una lengua común, que unifica la mayoría de las lenguas más habladas del mundo parece ser una buena idea.
Con el desarrollo de la sociedad mucha gente intentaba crear un idioma internacional, como por ejemplo “El idioma universal de Dalgarno”. Una idea interesante parece ser el idioma llamado “Solresol”. El creador de este lenguaje era François Sudre – escritor y compositor francés nacido en 1787. Solresol era destinado a ser una lengua internacional simplificada a lo máximo. Esta basada en notas musicales y por eso contiene sólo siete sílabas (do re mi fa sol la si). Existen las palabras de sólo una nota, como do – no, re – y, mi – o, fa – a, de dos: do re – tú, do fa – él, etc.
Además de hablar se podía silbar  o tocarlo con un instrumento musical. Otra manera de comunicarse  en Solresol era tocar unos puntos determinados (cada uno representa una nota) en la mano izquierda con la mano derecha. La idea era brillante en cuanto a la sencillez, pero nunca alcanzo el nivel de la popularidad suficiente alto para poder considerarlo como un éxito.

El éxito temporal del idioma construido.

El primer idioma auxiliar artificial popular, construido para mejorar la comunicación entre la gente de varios continentes y distintas lenguas maternas, fue “volapük”. Fue descrito en 1879 por el sacerdote alemán Johann Martin Schleyer y resultó un gran éxito, incluso se publicaban los libros y periódicos en este idioma. Sin embargo, de repente la gente se dio cuenta de que la gramática era demasiado complicada (se parecía a la gramática alemana), pero el autor no quería dejar a la gente cambiar nada. Ahora este idioma no se usa, aproximadamente lo saben hablar solamente 30 personas en todo el mundo.
En la siguiente entrada sobre las lenguas artificiales describimos, entre otros, el idioma construido más popular en el mundo.

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