Diferencia entre Traducción, Interpretación y Traducción Jurada

La importancia del Traductor Jurado

Me gustaría contaros una anécdota muy interesante sobre la diferencia entre traducir e interpretar, ya que algo que quizá no todo el mundo sabe es que a nivel jurídico esta diferencia tiene un peso significativo.

El fin de semana pasado por la noche me topé frente a un grupo de gente alrededor de un accidente de tráfico en la ciudad de Barcelona. Dado que Barcelona es una ciudad con una gran afluencia de turistas extranjeros, el policía y los diferentes implicados en el incidente no hablaban el mismo idioma. En este caso el policía se vio necesitado de un traductor para poder comunicarse claramente. Son pocas las empresas de traducción en Barcelona que prestan este servicio ya que se requiere la presencia de un intérprete jurado que responda con urgencia a la llamada.

Cabe mencionar que en esta situación es de suma importancia una correcta traducción por parte de un traductor profesional, pues al momento de tomar declaración por parte de la policía, las declaraciones de los implicados y de los testigos pueden salvar o condenar al conductor.

Lo curioso de la situación llegó cuando el policía empezó a hacer preguntas mas específicas y al conductor y este, visiblemente afectado, se puso nervioso y empezó a balbucear, a dar rodeos y perderse en explicaciones vagas. Entonces el traductor, con la intención sin duda de clarificar la declaración, empezó a interpretar su respuesta con el fin de hacerla más fácil de entender para el policía. ¿Es esta la función de un intérprete jurado? ¡No en este caso! Ya que podría mermar la correcta traducción e interpretación de la declaración de quien podría ser finalmente acusado. Cualquier detalle podría ser de suma importancia para la investigación, incluso el tono, las dudas o las incoherencias en su declaración.

Regreso aquí para afinar mi enunciado en el primer párrafo: conocer la diferencia entre la traducción, interpretación y la traducción jurada.

Traductores y traductores jurados

Primeramente, definiremos la traducción como la acción que consiste en expresar en un idioma lo que se ha dicho o escrito en otro, es decir, comprender el significado de un texto/enunciado en un idioma, para producirlo con significado equivalente, en otro idioma. Este significado se asemeja (o mas bien complementa) con el significado de la interpretación que es prácticamente la explicación del significado de algo.

Pero al  hablar de la tarea de un traductor jurado es donde encontramos la la gran diferencia respecto a un traductor no jurado. Con traducción jurada en este contexto nos referimos a la transferencia  lingüística de tipo oral, realizada habitualmente ante tribunales de justicia (interpretación judicial) y de cuyo contenido se hace responsable el intérprete, es decir, este da fe de la traducción de cualquier documento en otra lengua, y a través de su firma y sello autentifica el contenido de la misma.

Para ser traductor jurado en España, es necesario que dicho traductor cuente con el nombramiento público del Ministerio de Asuntos Exteriores. ¡Vaya, no es fácil esta profesión! Para ser traductor jurado no basta con dominar la lengua de origen y de destino: es necesaria la acreditación oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores.

La Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores confirma las normas de exámenes para la obtención del titulo de Traductor-Interprete Jurado, este consta de tres pruebas:

  • Examen tipo test sobre temas relativos a la traducción jurada.
  • Tres exámenes de traducción en diferentes contextos (literario/periodístico en español e inglés y traducción con diccionario de un texto jurídico o económico al español)
  • Un examen oral con prueba de interpretación consecutiva. Además de la interpretación, el tribunal puede exigir superar un diálogo en la lengua elegida, a fin de verificar el dominio de la lengua meta examinada.

Los principales errores que cometen los traductores/interpretes jurados: se centran en elementos como la falta de ortografía, los errores o faltas en el sentido de las oraciones, el contrasentido e imprecisión y la omisión o sobretraducción de elementos.

Hago hincapié en el último punto mencionado que se produce cuando el traductor omite información importante del contexto original, ya sea involuntaria o intencionalmente, o introduce elementos nuevos en su traducción cuando son innecesarios. Este sin duda fue la principal causa de la mala interpretación del traductor de aquel accidente de tránsito, que seguro, no era precisamente jurado.