Una lengua es la base de la construcción y expresión de la cultura de sus usuarios, la identidad que éstos se fabrican está íntimamente ligada a la palabra que puedan decir en ese código particular. Puede caracterizar a una área más grande o más pequeña pero la lengua que usamos es, en definitiva, la que nos da nuestra personal visión del mundo que manifestamos y nos caracteriza.

Un uso adecuado de la lengua permite que seamos aceptados por una comunidad, grupo, sector o persona en específico, que éstos nos den y exijan lo mismo que a los otros. Para el establecimiento de nuestra identidad, esto es, de esa sensación de pertenencia a un determinado grupo, la lengua juega un papel de primer orden pues es la unidad que determina y favorece en nosotros la sensación de que haya una variedad lingüística propia y característica de nuestro grupo, que a su vez, nos distingue de los demás. La identidad no puede considerarse como un fenómeno exclusivamente étnico sino que también puede hallarse en aspectos tan diversos como el sexual, el profesional, el deportivo, etc. Además, el hecho de que existan identidades regionales no significa una contradicción con la conformación de una identidad nacional. De hecho, en muchas naciones hay una lengua oficial y muchos dialectos que pertenecen a regiones diferentes y que permiten reconocer de donde son las personas. Esto no significa que no haya unidad a nivel nacional, cierto es que todos tienen que saber el lenguaje oficial para asegurarse una identidad de carácter nacional y no solo regional.

Un ejemplo muy interesante es el caso de hispano-america que antes durante del  BOOM latinoamericano estaba muy dividido. Las naciones y los literarios hablaban dialectos y lenguajes diferentes, así que no se podían unirse en un único movimiento; hasta que los deseos y las situaciones en común como las guerras civiles y el deseo de independencia de las colonias y la necesitad de crear un mito y una cara nacional hicieron que los literarios se unieron en un único movimiento, creando el mito de la naturaleza y lo exótico de sur de América conformando sus lenguajes. Así que hubo el BOOM: en este momento se formó una coalición en hispano-america que luchaba unida contra de la colonización y además era imitada de Europa, dictando por primera vez las tendencias literarias. Hispano-america conquistó una imagen de unidad en frente del mundo, creando un mito a nivel literario y este es un claro ejemplo de cómo el lenguaje pueda ayudar en la formación de una nación y su identidad. De hecho en la misma medida en que una comunidad se solidariza con sus costumbres, mitos, ritos, tradiciones, sistemas de valores, etc., acepta y asume su identidad y en consecuencia toma en cuenta y tiene en alta estima su lengua; ésta, en consecuencia, se convierte en rasgo característico que resume la cultura.

 

 

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