En Europa el porcentaje de mujeres que estudia traducción es de casi el 65%, llegando al 69% en España. Estudios recientes sobre esta materia demuestran que la traducción es una de las pocas profesiones que en la mayoría de los casos no presenta  discriminación de género en el trabajo, sobre todo en términos de remuneración  económica.

En el caso de los traductores autónomos, independientes o freelance, es fácil entender que el género no se considera tanto como en un trabajo que obliga a estar físicamente presente. Esto está debido al hecho de que su empleador no conoce muchos detalles sobre su vida personal, por lo que no se puede juzgar detalles, como por ejemplo, el hecho de que una mujer sea madre, uno de los motivos por los qué algunas empresas prefieren contratar a hombres.

Además, cuando se trabaja online, un empleador por lo general valorará primero la experiencia y su calificación,  lo que significa que la profesionalidad es lo primero que se considera, sin importar el género. Se puede decir que, por norma general, la traducción freelance se basa en la objetividad, la profesionalidad y la calidad del trabajo en lugar del género, la vida personal y otros factores.

En estos momentos, el 67% de los traductores e intérpretes que trabajan en las instituciones de la Unión Europea son mujeres. Esto muestra claramente que la cuestión de género en la traducción no es un problema, incluso cuando se habla de instituciones políticas muy importantes. Obviamente, esto es un gran logro y una clara prueba de la capacidad de las mujeres para sobresalir en el lugar de trabajo.

Para concluir, una de las ventajas de ser un traductor profesional es que se puede evitar la discriminación de género. El trabajar de manera independiente ofrece un entorno profesional que se basa más que todo en las cualidades intelectuales.