Hablar un segundo idioma puede ayudarte a estar sano. Muchos estudios han demostrado los beneficios cognitivos de aprender otro idioma a pesar de la edad. Una mejora de la memoria, un periodo más largo de atención y un menor riesgo de deterioro cognitivo relacionado con la edad son solo algunos de los efectos positivos de hablar dos o más idiomas.

Según un estudio, las personas que hablan más de un idioma y que desarrollan demencia lo hacen hasta cinco años más tarde que las personas monolingües. Los científicos examinaron a casi 650 pacientes con demencia y observaron cuándo se les había diagnosticado la enfermedad. Averiguaron que las personas que hablaban dos o más idiomas habían desarrollado el Alzheimer más tarde.

En cuanto a las personas analfabetas, se confirmó que la educación no afectaba en los efectos observados sobre el bilingüismo.

 

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Averiguaron que hablar un segundo idioma influye en la plasticidad cerebral y que en lo pacientes que ya conocían varias lenguas extranjeras, la actividad eléctrica del cerebro era aún mayor. Dicho de otro modo, el cerebro de los participantes que conocían más lenguas procesaba la información más rápido.

Aprender un segundo idioma puede estimular la habilidad reflexiva, mejorar la agilidad mental y retrasar el envejecimiento cerebral, según los científicos que defienden que debería fomentarse el habla de lenguas minoritarias en los colegios y universidades. Los estudios demuestran que los niños y los adultos que aprenden otra lengua se benefician del esfuerzo que supone manejar dos tipos de vocabulario y de gramática.

 

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Cuanto más se usa el cerebro, mejor funcionan sus actividades. Aprender la estructura de un nuevo idioma conlleva familiarizarse con un vocabulario y unas reglas y aplicar esta información a la comunicación. Esto refuerza la memoria porque el cerebro tiene la habilidad de asociar la información con nemotecnia y retiene mejor dicha información. Por eso, las personas plurilingües ejercitan más el cerebro y son más rápidos a la hora de memorizar nombres, direcciones o listas de la compra.

Un estudiante de una lengua extranjera está expuesto a un idioma nuevo con una estructura diferente y esto hace que sea más consciente del vocabulario, la gramática, las conjugaciones, las expresiones, la sintaxis, la comprensión y los diálogos. Esta mecánica se aprende normalmente junto con la primera lengua. Por eso, los alumnos son más conscientes de su primera lengua y desarrollan buen oído para oír las diferencias en los sonidos de cada idioma. Sin embargo, la lengua nativa no se estudia tan a fondo, por el simple hecho de que viene dada. En cambio, al aprender una segunda lengua, es importante fijarse con más detalle en la lengua nativa.

 

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