Estudiar o hacer prácticas en el extranjero tiene numerosas ventajas y añade un importante valor adicional a tu experiencia de aprendizaje. Puedes aprender más de lo que imaginas y, por encima de todo, te ayuda a crecer en aspectos en los que sería imposible hacerlo de otra manera. Estudiando o haciendo prácticas en el extranjero se puede aprender a resolver problemas complicados, a conseguir buenos resultados y a adquirir habilidades muy valiosas.

Algunos ejemplos de lo que no podría aprenderse en casa, que es nuestra zona de confort, son:

  • trabajar en un entorno diferente y hacerlo eficazmente en un equipo multicultural;
  • armonizar trabajo y día a día fuera de casa;
  • aceptar cambios;
  • gestionar tiempo y prioridades;
  • adquirir conocimiento y pensar críticamente;
  • desarrollar competencias profesionales válidas internacionalmente y comunicarse con eficacia en dos idiomas.

El estudio realizado en la Universidad de Michigan ha demostrado que estudiar o realizar prácticas en el extranjero tienen efectos muy positivos en cuanto a comerciabilidad y a trabajo. Asimismo, dicho estudio ha probado que entre el 35% y el 50% de los empleadores se hicieron con cualidades tan útiles como: trabajar de forma eficiente con compañeros de trabajo e interactuar con personas con diferentes intereses, perspectivas y valores; comprender las diferencias culturales; adquirir nuevos conocimientos a partir de las experiencias; ser capaz de trabajar de forma independiente; identificar nuevos problemas, etc. Además, cabe destacar y tener en cuenta que «el valor que tiene estudiar en el extranjero depende de la capacidad del estudiante para reflexionar sobre su propia experiencia» (Gardner et al., 2008.).

Por otra parte, el proceso de aprendizaje de un idioma es mucho más rápido si se vive en el extranjero que si se hace desde casa. ¿Pero qué se puede hacer para aprender un idioma nuevo de forma más rápida y sencilla fuera de casa? Ante todo, a pesar de que asistir a cursos de idiomas no sea lo único que hagas, céntrate en aprender otro idioma mientras estudias en el extranjero. Así que, una vez fuera, procura relacionarte con estudiantes o personas que vivan allí en lugar de relacionarte únicamente con personas que estén estudiando o viviendo en el extranjero como tú. Además, haz el esfuerzo e intenta aprender por tu cuenta o apuntarte a algún curso de idiomas como complemento a tus estudios y trata de practicar en tu día a día lo que vayas aprendiendo. Aunque aprender un idioma de esta forma no supone una pérdida extra de tiempo ni dinero, puede ser difícil encontrar la motivación necesaria para hacer amigos y socializar con la gente local. Pero el esfuerzo merece la pena.

Fuentes: www.adelanteabroad.com –  www.gooverseas.com