Son muchos los niños que crecen siendo bilingües. A veces los padres hablan varios idiomas, otras veces hablan solo uno pero viven en una comunidad de hablantes de otra lengua. Así, los niños aprenden un idioma en casa y otro en la escuela. Sin embargo, algunas veces el bilingüismo es opcional: los padres quieren que sus hijos aprendan dos idiomas por las ventajas que esto conlleva.

Ventajas de ser bilingüe

Hablar dos idiomas tiene ventajas prácticas en un mundo cada vez más globalizado. Sin embargo, los científicos han descubierto que el bilingüismo tiene beneficios más allá de ser capaz de hablar dos idiomas con facilidad:

  • Mejora de las habilidades cognitivas ajenas al lenguaje
  • Protección contra la demencia en edad avanzada
  • Capacidad de mantener la concentración y evitar distracciones
  • Capacidad para derivar la atención voluntariamente de un asunto a otro
  • Mejor retención de la información

Hay dos tipos de bilingüismo:

Bilingüismo simultáneo: cuando este se debe a un aprendizaje simultáneo de ambos idiomas desde el nacimiento o cuando el segundo idioma se ha introducido antes de los tres años. Así, ambas lenguas se adquieren a nivel nativo. Es posible que los niños bilingües empiecen a hablar un poco más tarde que los niños monolingües.

Bilingüismo secuencial: cuando se aprende el segundo idioma una vez que los conocimientos del primero están bien establecidos (generalmente tras los tres años), algo que suele pasar cuando la lengua que se habla en la familia difiere de aquella de la zona de residencia o de la escuela.

A continuación, incluimos una lista de consejos para favorecer el desarrollo bilingüe de tus hijos:

  • Intenta que jueguen con otros niños que hablen el idioma minoritario.
  • Organiza encuentros con otros hablantes de esta misma lengua. Si es posible, visita países donde la gente hable esta lengua minoritaria para favorecer su interés por la cultura y por su habilidad de hablar esta lengua.
  • Lee y cuenta historias en tu lengua nativa, y hazles partícipes de estos momentos. Disfrázate, no dejes de lado la creatividad.
  • Juega a juegos en tu lengua nativa.
  • Cantad, bailad y escuchad juntos música en tu lengua nativa. A los niños les encanta la música, y a través de la melodía es más fácil recordar las cosas.
  • Ve a la biblioteca y toma prestados CDs, DVDs, libros con ilustraciones, ficción juvenil y revistas en tu lengua materna.
  • Escuchad programas de radio en tu primera lengua, entre los que se encuentren programas populares de música y canales juveniles.
  • Piensa en sus aficiones (por ejemplo, fútbol, música, programas de televisión, cocina, etc.). Trata de incorporar tu lengua nativa a estos intereses.
  • No desistas ni dejes de proporcionar a tus hijos numerosas oportunidades y métodos para escuchar y hablar este idioma.
  • Busca actividades culturales que podáis hacer juntos y que sean una forma de acceder a tu patrimonio e identidad cultural.

 

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