Habiendo estado en Cuba, puedo decir sinceramente que es uno de los lugares más alucinantes, cercanos y, en parte, incomprendidos del planeta. Sin ser un lugar muy turístico, Cuba mantiene gran parte de su pasado hoy en día y cumple con el dicho de «viajar en el tiempo». Aunque Cuba es uno de los países más bonitos y fáciles de visitar, hay un montón de cosas que pueden sorprenderte cuando llegues. Aquí tienes unos consejos de guía no profesional que a mí me gustaría haber sabido antes de ir.

A pesar de lo que pone en internet, fuera del Varadero apenas hay hoteles, así como tampoco hostales. Los viajeros se alojan en «casas particulares», que son básicamente habitaciones que alquilan los locales a los viajeros a un precio bastante competitivo. Esto hace la experiencia en Cuba más rica, ya que en vez de quedarte en hoteles de 4 estrellas y separarte de la gente local, te quedas con ellos. Es muy seguro y casi todas las familias ofrecen desayuno y cena a un precio muy bajo. Lo mejor de todo es que después de la primera «casa», fueron los propios dueños los que llamaron y reservaron por mí en otra casa, poniéndose en contacto con amigos o familiares, lo que facilita enormemente la búsqueda de alojamiento.

Una de las cosas que no existe en Cuba es el Wi-Fi o la conexión 3G, así que prepárate para desconectar del mundo durante un tiempo. En mi opinión esto es una ventaja cuando estás viajando, pero atento a las zonas Wi-Fi; puedes encontrar conexión a internet en algunos hoteles o bares, pero tendrás que pagar, así que mantente alejado. Lo más raro es que el 3G no existe en Cuba y el servicio telefónico es bastante limitado, prueba del atraso tecnológico de Cuba.

Otra de las cosas que apenas hay son supermercados, son muy diferentes en Cuba. No sé dónde compra la mayor parte de la población, porque la mayoría de los supermercados a los que entré solo vendían tres o cuatro productos (normalmente agua y galletas). Además, no está permitido merodear mucho por la tienda; la comida y la bebida debes pedirla en los mostradores, por lo que hablar español es fundamental si no se te da bien señalar.

Los productos occidentales son escasos. Incluso los países latinoamericanos más recónditos, como Nicaragua, están llenos de productos occidentales, pero Cuba es diferente. Lo más parecido a un producto occidental que encontramos fue una «cola light México» en un solo restaurante de toda Cuba. Debido a la política de Cuba, no puedes entrar a una tienda y comprar Pringles, Lays, refrescos o cualquier cosa a la que estés acostumbrado. Ellos tienen su propia versión de la Coca-Cola y de la Fanta con el siguiente slogan: «el mejor refresco de Cuba» (ES EL ÚNICO QUE HAY).

En Cuba existen dos tipos de restaurantes. Los restaurantes que lleva el gobierno y los restaurantes de particulares. Ve siempre a los restaurantes de particulares, porque son más baratos y los lleva gente local. Puedes diferenciarlos porque los restaurantes del gobierno son más lujosos, más caros y los camareros van uniformados.

La mejor de las sorpresas fueron los mojitos cubanos. Sabía que Cuba era conocida por sus mojitos, pero no podría describir lo buenos que están. Con el tiempo limitado (30 días de visado), debes aprovechar para beber todos los mojitos que puedas. Nunca había probado una cosa igual, están increíbles.

 

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