Consejos para llegar a ser un buen orador

                        “Un buen discurso tiene que ser como la falda de una mujer: lo suficientemente largo para ser respetado pero lo suficientemente corto para ser interesante.”
Winston Churchill

El poder de la palabra no es nada si no sabemos exprimirnos y captivar nuestro público. Cualquier que sea el idioma en el que hacemos un discurso, lo que realmente importa es la manera de exponer ese discurso y de transmitirlo a los demás. Dar un discurso siempre genera mucho estrés para el orador, especialmente si tiene que expresarse en una lengua extranjera y sin la asistencia de un intérprete. Sin embargo, existen trucos que permiten llegar a ser un mejor orador y que ayudan a evacuar el estrés.

Primero hay que adaptar el discurso al público destinatario. Por ejemplo, se debe adaptar el nivel del idioma para estar seguro que todo el mundo es capaz de entender las ideas y los conceptos mencionados. Si no cuentas con la asistencia de intérpretes cualificados para la interpretación consecutiva de tu discurso, o bien la organización carece de medios técnicos para la interpretación simultánea que sepan transmitir el mensaje exacto, es mejor utilizar un lenguaje sencillo para no incurrir en fallos como la reciente Expo Universal de Milan. En cualquier caso, y cualquiera que sea el tema del discurso, siempre es mejor si lo practicas antes. Así hablarás con más fluidez y te ayudara a controlar el estrés.

Todo el mundo sabe que una imagen vale mil palabras. Es por ello que, si la organización tiene los medios apropiados, se recomienda acompañar tu discurso con imágenes, citas, y todo tipo de datos relevantes que se pueden proyectar en una pantalla, ayudará el público a concentrarse en los elementos importantes y a tomar notas. También ofrece al discurso una dimensión más interactiva. Por supuesto, antes de cada discurso, se debe verificar si todo el material a su disposición funciona bien (ordenador, conexión Internet, micrófono, retroproyector…)

Es muy importante sentirse cómodo para hacer un buen discurso y poner todas las posibilidades de su parte. Es por ello que se recomienda elegir ropa con la cual te sientes bien y puedes desplazarte con fluidez. Para las mujeres, llevar talones es un buen truco para dominar la audiencia y para que todo el mundo vea el orador sin problema.

Antes de empezar, acoge el público y no te olvides de presentarte. Es importante que la audiencia sepa exactamente quien es el orador. Luego, introduces el tema de tu discurso y presentas al público la estructura que vas a seguir. Eso ayudará a tu audiencia a seguir el hilo conductor.

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La manera en la que hablas es muy importante y por eso hay que cuidar el tono de la voz. Habla de manera clara y en voz alta, sobre todo si se trata de un público amplio. Elegir la velocidad adecuada es también un punto clave: si hablas demasiado despacio la gente se aburre y si hablas demasiado rápidamente nadie va a enterarse de tu discurso. Haz pequeñitas pausas después de los elementos claves. Si haces un discurso en una lengua que no es tu idioma nativa, es mejor practicarlo con alguien nativo de esta lengua quien puede ayudarte con la pronunciación.

El lenguaje corporal y las expresiones faciales también deben ser tenidas en cuenta. Establecer una conexión visual con el público es un punto clave. Si pareces seguro de tu mismo, tu audiencia tendrá más fe en tu discurso. Por eso se deben evitar los comportamientos nerviosos, como por ejemplo cruzar los brazos o dar la vuelta al público.

Cuando acabas tu discurso, haz una pequeña conclusión para evitar terminar de manera demasiada abrupta e invita tu público a hacer preguntas. Sobre todo cuidado con utilizar demasiadas notas para evitar de leerlas todo el tiempo porque no hay nada más aburrido que un orador leyendo durante una hora. Para concluir, tu discurso siempre debe ser los má breve y lo más simple posible.

¡Siguiendo estas sencillas reglas, todo el mundo puede conseguir hacer un buen discurso!

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