Después del reciente referéndum del Reino Unido en el que el país de habla inglesa ha votado a favor de abandonar la Unión Europea con casi el 52 % de los votos, el entorno político y económico parece más débil que nunca. Esta decisión ha tomado el famoso nombre Brexit que deriva de los términos ingleses ”Britain” (Gran Bretaña) y ”Exit” (Salída), al igual que se denominó a la salida de Grecia de la UE con Grexit en el pasado. De hecho, el Reino Unido también se encuentra rodeado por el caos debido al consecuente anuncio de la dimisión en octubre del primer ministro David Cameron, partidario del voto a “permanecer” al igual que Escocia, la cual, por esta razón, está comenzando una nueva presión para independizarse. Además, mientras que la Unión Europea desea seguir lo antes posible todos los procedimientos descritos en el artículo 50 del Tratado consolidado sobre la UE para que el Reino Unido se retire del bloque, se podría tomar en cuenta otro problema: ¿permanecerá el inglés como lengua oficial después de la independencia de Gran Bretaña?

Esta pregunta no es una especie de venganza de Bruselas por causa de este divorcio, sino más bien una simple cuestión técnica. El inglés como segundo idioma del mundo y principal lengua de trabajo de las instituciones de la UE, ya no podría ser la lengua franca, ya que cada Estado miembro tiene el derecho de designar un idioma de la UE y aunque el Inglés es el idioma más hablado en Europa, además de una lengua oficial en tres estados miembros, solo Gran Bretaña la eligió legalmente en Bruselas. Irlanda decidió el gaélico en 1973, mientras que Malta escogió el maltés en 2004. La pregunta es, ¿Cuales son los otros posibles candidatos para convertirse en el nuevo idioma oficial? Quizás el francés que era el idioma dominante en las instituciones de la UE hasta la década de 1990 cuando la llegada de Suecia, Finlandia y Austria inclinó la balanza amplificada por los países de Europa central y oriental que habían adoptado el inglés como segunda lengua. Tal vez Alemania: aunque la UE posee 24 idiomas oficiales, sólo el Inglés, el alemán y el francés son idiomas de trabajo reconocidos en el órgano ejecutivo del bloque, por lo que es posible que se utilicen mucho más en Bruselas en el futuro. O tal vez el español, puesto que es el tercer idioma más hablado del mundo después del mandarín y del inglés.

De todos modos es imposible determinar con exactitud lo que va a pasar, pero lo cierto es que será difícil expulsar el inglés como lengua franca de Europa. Probablemente podría seguir siendo un idioma de trabajo, incluso dejando de ser una lengua oficial, dijo el presidente del comité de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo Hubner, añadiendo que mantenerla como una lengua oficial necesitaría el acuerdo de todos los Estados miembros.

 

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