Los camboyanos llevan generaciones cazando arañas para comer y para elaborar medicinas tradicionales. Sin embargo, las arañas se convirtieron en una fuente de alimento extendida en Camboya a mediados de los años 70, cuando la hambruna que trajo consigo el genocidio del régimen de los Jemeres Rojos no dejó mucha más opción para sobrevivir.

A pesar de sus duros orígenes, hoy en día las arañas son consideradas todo un manjar y se venden en mercados y restaurantes de todo Camboya. Aunque en Tailandia, en Papúa Nueva Guinea, en partes de la India y en Venezuela también se comen tarántulas, su gran popularidad en Camboya es un fenómeno único. Además de ser ricas en proteínas, ácido fólico y zinc, se cree que poseen propiedades medicinales. No obstante, la fuerte deforestación podría suponer el fin de esta tradición.

Las arañas que se cazan y se comen en Camboya, que son más o menos del tamaño de la palma de la mano, reciben el nombre de tarántula cebra tailandesa, o «apin», en camboyano. Se crían en agujeros de la tierra en las profundidades de áreas muy boscosas del país. Aunque normalmente cazan por el día, los cazadores de arañas caminan durante horas por la noche para encontrar nidos en los bosques del norte de Camboya, cerca de la frontera con Tailandia.

Este tentempié frito es una especialidad regional en Camboya. En la ciudad camboyana de Skuon, los puestos de venta de arañas fritas presentan un gran atractivo para los turistas que visitan la ciudad. Puedes encontrar arañas en cualquier lugar de Camboya (en Nom Pem, por ejemplo), pero Skuon, un pueblo mercantil a unos 75 kilómetros de la capital, es el centro de su popularidad.

La ración cuesta unos 15 céntimos y las arañas se sirven aderezadas con azúcar y sal. Primero, se fríe un poco de ajo machacado en aceite; después, se añaden las arañas y se fríen junto al ajo hasta que «las patas estén bastante duras», para entonces el interior del abdomen no está tan viscoso. Aunque la mayoría de los turistas solo prueba las patas (que están bastante saladas, pero tienen poco sabor), la gente de la zona dice que la mejor «carne blanca» es la del cuerpo. Aun así, son pocos los turistas que se atreven a probarla.

 

 

 

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