Política interior

LA CHINA ACTUAL (1991 EN ADELANTE)

En 1991 el proceso de reforma volvió a cobrar fuerza y en 1992 Deng Xiaoping, con 88 años y en teoría totalmente retirado, reemergió con una nueva campaña para acelerar la reforma económica, respaldada por el XIV Congreso Nacional del Partido Comunista, en octubre de dicho año. Como sucedió a mediados de los 80, el énfasis ya no era en la importancia de la ortodoxia comunista, sino en la necesidad de alcanzar un rápido crecimiento económico a través de cualquier medio que pareciese el más apropiado.

Al final de la década de los ochenta, la mayoría de los socialistas extremistas habían sido reducidos a los órganos de propaganda, y en 1991 y 1992 se empezó a retirarlos incluso de aquellos puestos. De entre los líderes políticos de las generaciones más jóvenes, algunos eran partidarios de avanzar más lentamente en las reformas, mientras que otros abogaban por un avance más rápido, pero ninguno por un retroceso o por permanecer estancado.

El 19 de febrero de 1997 falleció Deng Xiaoping. Su muerte ha sido probablemente el acontecimiento más perturbador en la esfera política en esta etapa, aunque la retirada gradual de Deng de la vida pública en los últimos años ha ayudado a reducir el impacto de su muerte. Deng fue sucedido por un liderazgo colectivo, con Jiang Zemin como Presidente, apoyado por el ejército.

En marzo de 1998, Jiang fue reelegido como Presidente en el IX Congreso Nacional Popular. Li Peng cesó de su puesto como Primer Ministro, siendo nombrado Presidente del Congreso Nacional Popular. Zhu Rongji fue elegido para reemplazar a Li como Primer Ministro, que es el reformista más aclamado como tal en la jerarquía actual, en la que ocupa el tercer lugar.

En marzo de 1999 el Parlamento chino aprobó una serie de enmiendas constitucionales que significan el desmantelamiento de la estructura socialista y el tránsito definitivo al capitalismo. Así, la economía privada ha sido consagrada como “importante componente de la economía de mercado socialista”, sentenciando Jiang Zemin que la reforma ha entrado en China en una etapa crucial. Ello representa la imposición de la tesis de Zhu Rongji y el triunfo de la línea reformista contra la “ortodoxia” dentro del Partido Comunista y el Gobierno.

En la actualidad, el equipo reformista de Zhu está dando un paso decisivo del ejercicio autocrático del poder al Gobierno de la ley, desoyendo las protestas de los cada vez más escasos representantes del comunismo ortodoxo.

Desde 1991 la situación política china puede calificarse de relativamente estable. Actividad disidente …

Por lo que se refiere a la actividad disidente, a finales de 1993 y a principios de 1994 ha habido un cierto resurgimiento de la misma, lo que ha sembrado la alarma en Pekín. Aunque por su levedad no constituye ningún tipo de amenaza para el monopolio del poder del Partido Comunista, las autoridades de Pekín han vuelto a utilizar sus tácticas represivas y han hecho un esfuerzo para afianzar su influencia y control sobre los medios de comunicación.

Según cifras oficiales, en 1996 se registraron más de 10.000 actos de protesta, aunque probablemente la cifra real sea mayor y vaya en aumento (si bien sólo hasta rozar lo substantivamente político, ya que no se permite más). Las quejas más frecuentes estuvieron relacionadas con problemas discriminatorios, ecológicos (55.000 sancionados oficialmente hasta 1996) y los despidos.

Con una tasa impresionante de aumento de la criminalidad y preocupantes tensiones territoriales, los dirigentes comunistas parecen resolver estos problemas fortaleciendo el sistema de partido único. Por eso aumenta la represión y cada vez es más patente el desprecio de los derechos humanos, según señalan todas las organizaciones que hacen un seguimiento de esta cuestión, desde Amnistía Internacional hasta el Gobierno de Estados Unidos.

También cabe destacar la generalización de la corrupción, a pesar del esfuerzo gubernamental por erradicarla. La transición del control y de la propiedad gubernamental al sistema de mercado, unido a la debilidad del Estado, conlleva ciertas fases intermedias confusas, que crean oportunidades para la corrupción. Así, la reforma ha permitido que se formen empresas privadas, pero ha dejado las materias primas, el créditos y el empleo bajo el control del estado y las burocracias del Partido.

Este problema, que era un asunto tabú hasta hace pocos años, es uno de los que más preocupa a los dirigentes chinos. Li Peng se mostró tajante en una Asamblea Nacional Popular: “Debemos percatarnos de la importancia de la lucha contra la corrupción, ya que es una cuestión de vida o muerte para el Estado” y el Secretario del PCC, Jiang Zemin, ha reconocido que “la lucha contra la corrupción no la hemos realizado muy bien hasta ahora, y que está aún por controlar”.

Hasta ahora, los hijos de los líderes más importantes que usan la influencia para convertirse en ricos parecen enfrentarse a la seria oposición para convertirse ellos mismos en líderes. El hecho de que países más pequeños hayan sido capaces de pasar esta prueba proporciona ánimos, pero no una seguridad absoluta de que lo mismo sucederá con China.

Por otra parte, bastantes departamentos gubernamentales pretenden tener más competencias de las que de hecho les corresponde, existiendo políticas conflictivas y luchas por el poder que implican demoras para el funcionamiento de la Administración, de la industria y gastos adicionales. En la actualidad, el Gobierno está reduciendo la burocracia gubernamental. También está retirando las fuerzas armadas de asuntos que no sean la defensa. Así, el Comité Permanente del Politburó ya no cuenta entre sus miembros con ningún militar. Además, en 1998 Jiang Zemin dio instrucciones al Ejército Popular para que se retirase de los negocios.

Asimismo, los movimientos separatistas causan problemas cada vez mayores. En este sentido, hay que destacar las acciones de los separatistas Uygures del Xinjiang, que hicieron explotar una bomba en Urumqi el día en que falleció Deng Xiaoping y otra bomba en Pekín en un autobús lleno de gente el 8 de marzo de 1997, falleciendo varios pasajeros. Los líderes chinos están tomando muy seriamente los problemas étnicos.

Centro-izquierda en Occidente. Clinton, Tony Blair.

En los últimos años, China ha reconocido la importancia de la protección de los derechos humanos y ha emprendido algunos pasos para adecuar sus prácticas en materia de derechos humanos a las normas internacionales. Entre estos pasos, se encuentra la firma en octubre de 1997 del Convenio Internacional sobre Derechos Económicos , Sociales y Culturales y su anuncio en marzo de 1998 de su intención de firmar el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos.

Asimismo, en septiembre de 1998 Zhu Rongji aprobó dos reglamentos relativos a la inscripción y protección legal de las organizaciones civiles.

 

9.2. Política económica

En 1991 el proceso de reforma económica volvió a cobrar fuerza, recibiendo un gran impulso a raíz del viaje de Deng Xiao Ping por el Sur de China en 1992, en el que mostró su apoyo al proceso de reforma. La VIII Asamblea Nacional Popular de marzo de 1993 reformó la Constitución, introduciéndose el concepto de “economía socialista de mercado”, que se basa en el reconocimiento de que el mecanismo de mercado es necesario para un crecimiento económico rápido y de que los controles económicos centrales deben ser reemplazados por métodos macroeconómicos indirectos. Se pretende, así, establecer un sistema de regulación macroeconómica “que combine la regulación directa e indirecta con énfasis en la última, y la regulación central y provincial con énfasis en la primera (Chen Jinhua, 1991). Para ello, se creó un organismo encargado de dicha labor, la Oficina de Economía y Comercio, que a principios de 1993 se convirtió en la Comisión Estatal de Economía y Comercio, encabezada por el Viceprimer Ministro Ejecutivo Zhu Rongji.

La política económica ha sido durante este período el primer campo de batalla en la lucha de poder en las principales posiciones del partido. Entre los líderes de una generación más joven, las dos posiciones dentro del Partido Comunista han estado representadas por el Ex-primer Ministro, Li Peng, y por Zhu Rongji. Li es considerado como un conservador y Zhu como un reformista convencido, aunque no el más radical. Los reformistas como Zhu están comprometidos a dirigir la economía a través del mercado más que por decreto. Los conservadores como Li Peng todavía ansían el sistema de planificación central que actualmente está desapareciendo, y se aferran a intereses en el partido y en el sector industrial público. No obstante, una vez consolidado, el nuevo Gobierno está plenamente comprometido con la reforma económica y la apertura del país al exterior.

Bajando a lo concreto, por lo que se refiere a la política agraria, en la actualidad, dado que el gobierno chino estima que la producción agrícola es insuficiente, especialmente de cereales y algodón, se están ajustando los precios de los productos agrícolas y se han incrementado las inversiones en el sector. Asimismo, uno de los objetivos de la política económica del Gobierno para 1998 es mejorar la distribución de los productos agrícolas.

La política industrial está siguiendo la línea reformista que se estableció a partir de 1979. Sin embargo, aunque recientemente se han privatizado algunas empresas públicas y el gobierno chino apoya el desarrollo de la economía privada, la privatización está siendo muy limitada. El gobierno está siendo muy prudente en este sentido por varias razones:

– Privatizar antes de finalizar la reforma de los precios puede llevar a algunas firmas a la quiebra, debido no a su ineficacia, sino al hecho de que los precios de sus productos sean fijados por debajo del nivel de mercado.

– La privatización prematura puede privar de ingresos a los jubilados, ya que sus pensiones son pagadas por las empresas. Asimismo, puede suponer la eliminación de los derechos a prestaciones sociales de los trabajadores, como vivienda, pensiones de jubilación, asistencia sanitaria o educación, pudiendo encontrarse de repente sin hogar y desprovistos de las mencionadas prestaciones como resultado de una privatización.

– Un programa nacional de privatización eficiente requiere analistas de bolsa para calcular el valor de las compañías, así como mediadores para realizar estas transacciones.

Por ello, China ha seguido la política de retrasar la privatización hasta que haya liberalizado los precios de una forma satisfactoria, introducido un sistema nacional de pensiones, creado programas alternativos de educación y medicina, realizado reformas bancarias y creado mercados financieros.

Durante el XV Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, que tuvo lugar en septiembre de 1997, el Presidente Jiang anunció sus planes de vender, fusionar o cerrar la mayor parte de las empresas públicas. El IX Congreso Nacional Popular ratificó dichos planes en su sesión de marzo de 1998. Con todo, recientemente se ha suspendido la reforma de las empresas estatales, debido en buena parte a sus efectos sobre el empleo.

Asimismo, se ha promovido la creación de grupos empresariales como alternativa a la quiebra e instrumento de transmisión de la propiedad. Sin embargo, todavía no existe un marco legal suficientemente concreto, principalmente en lo que respecta a los derechos de la propiedad. El gobierno ha empezado por formar cien grupos de empresas a nivel nacional a partir de grandes empresas públicas centrales y locales.

En resumen, la reforma industrial china ha consistido básicamente en la mercantilización de las empresas públicas frente a la privatización de otros países, desarrollando los diversos factores económicos aunque tomando la propiedad pública como cuerpo principal y la promoción del desarrollo del sector privado.

Por lo que se refiere a la política sobre comercio exterior, se ha continuado con liberalización de precios. En la actualidad, el 80% de los precios de los bienes de equipo, el 85% de los precios de los productos agrícolas y más del 95% de los bienes de consumo son fijados por el mercado. Sin embargo, los precios fijados por el Estado continúan jugando un papel importante para ciertos productos básicos y combustibles. También se ha seguido con la relajación del control del Estado sobre la distribución, la liberalización de las empresas de distribución públicas, la privatización del sector comercial público y el fomento de la creación de mercados libres.

En el sector financiero, en 1994 se aprobó un nuevo programa de reformas que reforzó el papel del Banco Popular de China como banco central, responsable de las políticas monetarias y reglamentación financiera, con funciones similares a las de los bancos centrales de los países capitalistas, como la Reserva Federal de los Estados Unidos o el Banco del Japón, siendo su principal responsabilidad la de liderar la lucha contra la inflación.

Los bancos públicos se han visto obligados a financiar los déficits del sector público, por lo que en los últimos años se han hecho intentos de deslindar bancos especializados, orientados a la política económica, y bancos comerciales, que operen en condiciones de mercado y cuiden de su solvencia.

intentos de deslindar bancos especializados, orientados a la política económica, y bancos comerciales, que operen en condiciones de mercado y cuiden de su solvencia. Esta tendencia fue reforzada en 1995, en que China anunció sus planes de mover su sector bancario hacia el mercado, lo que podría significar la eliminación de la garantía del Estado en relación con la deuda externa, lo que disminuiría a su vez la seguridad de los bancos. Asimismo, el 1 de enero de 1996 se introdujo un sistema interbancario.

Por otro lado a principios de 1998 se endurecieron las normas sobre el endeudamiento de las empresas.

Además, se han creado mercados de capital, necesarios para dirigir una economía de mercado. En primer lugar, se crearon mercados secundarios de papel del Estado. Después de haber sufrido una dura inflación en 1988 y 1989, China se dio cuenta de que la inflación podría ser controlada manteniendo la oferta monetaria bajo control, aún cuando los precios fuesen liberalizados, y que la clave para el control de la oferta monetaria era la creación de un mercado de papel del Estado. La emisión de valores con intereses atractivos podría absorber el exceso de dinero que amenazaba aumentar la inflación. Por ello, se crearon en 1988-89 mercados secundarios de papel de Estado.

Posteriormente, se crearon mercados de acciones. En un contexto de fuerte crecimiento económico y alta tasa de ahorro, se han buscaron métodos alternativos para financiar las actividades económicas, lo que dio lugar al nacimiento de los mercados de acciones. En 1991 se abrieron dos bolsas en Shanghai y Shenzhen. Las acciones de una misma compañía pueden ser de dos tipos: A y B, estando las primeras reservadas a inversores nacionales, mientras que las segundas pueden ser adquiridas por extranjeros.

En cuanto a la política monetaria, a  partir de 1990 ha habido poca disciplina, siendo una característica de la política monetaria en los últimos ocho años que cada nivel de gobierno, especialmente los locales, junto con las empresas públicas, ha perseguido agresivamente sus objetivos de desarrollo y ha orientado a los bancos a suministrar la financiación necesitada. El Banco Popular de China ha puesto poca resistencia, aún cuando los objetivos anuales para el crédito han sido sobrepasados.

Oferta monetaria y crédito

(miles millones Rmb)

 

1990 1991 1992 1993 1994
Moneda en circulación 264,1 317,4 432,9 585,6 728,9
Depósitos 344,5 466,4 608,1 694,7 1.326,7
M1 (incluyendo otros) 701,0 898,2 1.171,4 1.424,4 2.055,6
Crecimiento M1(%) 20,1 28,2 30,3 21,6 44,3
Quasidinero 767,2 961,1 1.261,3 1.583,2 2.637,7
M2 1.468,2 1.859,9 2.432,7 3.007,6 4.693,3
Crecimiento M2 (%) 28,9 26,7 30,8 23,6 56,0
Crédito interior 1.647,6 2.010,0 2.470,0 3.013,4 n.d.[1]

 

Fuente: FMI; International Financial Statistics

En 1992 las autoridades centrales parecieron perder su capacidad para controlar los créditos concedidos en las provincias, y las cantidades de dinero aumentaron en un peligroso 30%, amenazando con una reaparición de serias inflaciones.

Ante esta situación de recalentamiento de la economía, en julio de 1993 el Vice-primer Ministro Zhu Rongji fue nombrado Jefe del Banco Central, quien hizo público el Plan de Control Macroeconómico, adoptándose una serie de medidas, como una subida de los tipos de interés, la regulación estricta de concesión de préstamos, un estricto control del déficit, que fue financiado con la emisión de bonos (con los cuales se paga a los trabajadores) en vez de mediante inyección de billetes y una anulación de los préstamos para actividades especulativas en los mercados monetarios, encauzando el capital hacia los proyectos prioritarios de infraestructura e industrias básicas. No obstante, esta tentativa de estabilización fracasó, ya que se ablandó el crédito de forma prematura con el objeto de responder a las demandas de las empresas públicas con problemas de liquidez.

Tipos de interés (1 año de depósito)

(%)

 

 

1989

 

1990

 

1991

 

1992

 

1993

 

1994

 

1995

 

1996

 

1997

 

1998

 

9,72

 

7,2

 

6,12

 

6,12

 

9,98

 

9,98

 

10,98

 

9,18

 

6,57

 

4,77

 

Fuente: State Statistical Bureau; Almanac of China’s Finance and Banking

Los esfuerzos de estabilización se intensificaron de nuevo en 1994 y 1995. En 1994 se siguió una política de austeridad moderada. Se controló la emisión monetaria, se redujeron los préstamos orientados a la construcción y se contuvo el incremento de los fondos destinados al consumo.

Las tensiones inflacionarias en 1996 fueron acompañadas de una reducción dos veces de los tipos de interés en más de 2 puntos en total. Durante 1997 se produjeron dos reducciones de los tipos nominales de interés, acompañando al bajo aumento de la inflación y a la disminución del crecimiento del PIB.

El sistema para ajustar la economía nacional en China cuenta en la actualidad con el control sobre el tipo de interés y el volumen de inversión autorizada, así como con el control de la oferta de crédito bancario y la oferta monetaria por parte del Gobierno chino a través del Banco Popular de China. Los bancos comerciales realizan sus préstamos a tipos fijos establecidos por el Banco Central. En los primeros meses de 1998 la inflación ha sido baja, por lo que podrían haber nuevas reducciones en los tipos de interés.

Respecto a la política fiscal, en esta etapa se han separado los impuestos centrales y locales. El sistema anterior no fue suficiente para financiar el creciente déficit presupuestario causado por los subsidios del Gobierno Central a sus empresas, que provocaba importantes presiones inflacionarias. Para evitarlo, el Gobierno debía incrementar sus ingresos vía impuestos, ya que éstos eran insuficientes, siendo cada vez menor la relación entre ingresos públicos y PIB. Por ello, tras decidir una anulación de toda exención fiscal concedida por los gobiernos locales sin autorización del Gobierno central y mayor control sobre la recaudación, se introdujo en 1994 una ambiciosa reforma fiscal encaminada a aumentar la participación del Gobierno Central en los ingresos tributarios del 39% al 60%. El aspecto más importante de esta reforma fue el deslinde claro de los impuestos del Gobierno Central (derechos de aduana e impuestos sobre el consumo y la renta personal) y los de las Administraciones Locales (impuesto sobre la tierra, la propiedad inmobiliaria y los beneficios empresariales).

En 1994 se introdujo, asimismo, un sistema impositivo más similar al de los países con economía de mercado, cuyos cambios más destacables consistieron en la sustitución del arcaico Impuesto sobre las Ventas por un Impuesto sobre el Valor Añadido, en la introducción de un impuesto progresivo sobre la renta personal y en la eliminación de los impuestos en los sectores del transporte y la energía.

Posteriormente, en 1995, se redujeron las deducciones del IVA en las exportaciones, con el objeto de aumentar los ingresos públicos.

Por lo que respecta a la política presupuestaria, se ha caracterizado, en general, por ser poco restrictiva, salvo en momentos de excesiva presión inflacionaria, como en 1993, en que se decidió reducir el gasto público en un 20%, para lo que se ejerció un mayor control sobre los gobiernos locales.

En 1995 y 1996 se aplicaron restricciones al gasto público, con el objetivo de conseguir el equilibrio presupuestario en el año 2000. Sin embargo, desde 1998 el Gobierno Central ha aumentado el gasto público en infraestructura para mantener el crecimiento de la economía, el cual se ha desacelerado debido en parte a la crisis asiática.

Alrededor de un cuarto de la financiación del déficit ha procedido del banco central y el resto de fuentes externas o el mercado de bonos. En este sentido, el gobierno ha sido cada vez más propenso a la emisión de bonos para financiar el déficit como instrumento para controlar la inflación.

En cuanto a la política comercial exterior, en noviembre de 1995, con ocasión de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 18 países integrantes del Foro de Cooperación Económica en Asia-Pacífico (APEC), China anunció un ambicioso plan de liberalización comercial y económica que se puso en marcha el 1 de enero de 1996, considerado por los observadores como un guiño a la Administración estadounidense para conseguir la integración en la Organización Mundial del Comercio. Este plan constituyó la mayor liberalización de China desde el inicio de la reforma, siendo sus principales aspectos los siguientes:

– Recorte arancelario en 4.000 de los 6.000 productos importados, bajando el nivel de protección medio del 35,9% al 22%. Con todo, el grado de protección resultante excederá todavía al habitual 15% de los países en desarrollo. En el marco de esta política, el Consejo de Estado emitió a principios de 1996 una Circular sobre Reforma y Reajuste de Impuestos a la Importación de China en la que se prevía la reducción de los aranceles al 23% en 1996 y la eliminación de la exención a las importaciones de empresas con capital extranjero.

– Eliminación de cuotas, licencias y demás controles de importación a 170 productos, que constituyen casi la tercera parte de los artículos de acceso restringido.

– Reforzamiento de la protección de los derechos de propiedad intelectual, siendo este uno de los principales obstáculos para la entrada de China en la OMC.

Además, China ratificó, junto con los restantes miembros de la APEC (Conferencia Económica Asia Pacífico), la llamada Agenda para la Acción, cuyo objetivo es la liberalización del comercio en la zona para el año 2020.

Así, en 1996 el arancel medio pasó del 35% al 23% y en octubre de 1997 al 17%. También ha eliminado la llamada sustitución de importaciones, mecanismo que consistía en que no se podía importar un producto si se podía obtener en China.

En 1997, China efectuó una serie de concesiones para acelerar su entrada en la OMC, como renunciar a reintroducir subsidios a la exportación de productos agrícolas, prometer la aceleración de la supresión de barreras no arancelarias o comprometerse a adherirse al Convenio de Información Tecnológica.

En la actualidad, el Gobierno sigue fomentando el comercio exterior.

En cuanto a la inversión extranjera, en la Conferencia de Osaka en noviembre de 1995 China anunció mayores facilidades de acceso del capital extranjero a sectores cerrados o restringidos, como el sector bancario o el minorista, permitiéndose el establecimiento de Joint Ventures en nuevas ciudades. En la actualidad, la Administración china es cada vez más selectiva, denegando recientemente varios proyectos en las industrias en que existe sobrecapacidad.

 

Se están incentivando de manera especial los proyectos que introduzcan tecnologías avanzadas y los orientados a la exportación, mientras que existe un menor interés por los intensivos en mano de obra.

Por otro lado, en la actualidad se está siguiendo un política de suprimir progresivamente el tratamiento preferencial que recibía la inversión extranjera. En este sentido, a finales de 1995 se retiró exención de las importaciones efectuadas por empresas con capital extranjero.

Se ha continuado creando zonas especiales de inversión y se ha fomentado la inversión extranjera en el Centro y Oeste del país, que son las zonas que menos inversión han recibido desde la apertura del país.  Así, en 1992 se crearon otras cinco Zonas de Desarrollo Económico y Tecnológico: Wenzhou (Zhejiang), Kunshan (Jiangsu), Yingkou (Liaoning), Weihai (Shandong) y Fuqing (Fujian). Junto a ellas, la Shanghai Pudong New Area cuenta con un estatus especial, que la hace similar a las Zonas Económicas Especiales. Asimismo, se han creado muchas otras zonas especiales de otro tipo tanto en la costa como en el interior, aunque se ha decidido la supresión de unas 1.000 zonas especiales de desarrollo no autorizadas por el Gobierno central.

Dentro de la política cambiaria, en 1994 se introdujo un sistema de tipo de cambio flotante controlado, desapareciendo el FEC, que era la moneda para los extranjeros. A finales de 1995, el Gobierno chino anunció la convertibilidad del Rmb, preveyendo conseguir la convertibilidad corriente como muy pronto a finales de 1996 y la convertibilidad plena en el año 2000. Dos factores decisivos de esta decisión fueron el sustancial incremento de reservas de divisas y el hecho de que las firmas que obtienen divisas encuentran vías para retenerlas. Sin embargo, la crisis asiática ha hecho aplazar la convertibilidad del Rmb. Mientras tanto, China podría usar el dólar HK para el comercio exterior y la inversión.

A pesar de las devaluaciones de las monedas de varios países asiáticos, los líderes chinos han decidido no devaluar el Rmb.

9.3. La política exterior

En el plano internacional, especialmente desde la caída de la Unión Soviética, China ha intentado mantener una posición independiente, como futura superpotencia. Las relaciones con Estados Unidos se han caracterizado en esta etapa por tensiones en relación con los derechos humanos y cuestiones comerciales. Tras el enfriamiento de las relaciones y las sanciones impuestas a raíz de la masacre de Tiananmen, en noviembre de 1993 el Presidente Jiang Zemin tuvo un encuentro con el Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, en Seattle, en el que se puso de relieve un cambio de la política americana hacia China de las sanciones a un “compromiso”. Asimismo, en mayo de 1994 Clinton decidió renovar incondicionalmente el estatuto de la Nación Más Favorecida y dejar de condicionar su renovación anual al tema de los derechos humanos. Por parte china, la liberación del ciudadano estadounidense Harrry Wu en septiembre de 1995, acusado de espionaje, mostró un mayor acercamiento de China a Estados Unidos. Desde entonces hasta la actualidad las relaciones entre ambos países se han ido estrechando.

Las relaciones con Japón están marcadas por las susceptibilidades hacia el pasado imperial japonés y las relaciones con Europa han sido cordiales, salvo con el Reino Unido, con quien han habido desacuerdos respecto a Hong Kong.

Por otro lado, se han dado tensiones  con países vecinos de China. Así, en febrero de 1995 el Presidente de Filipinas, Fidel Ramos, acusó a China de estacionar buques de guerra en la zona de las islas Spratley en el Sur del Mar de China, que son reivindicadas por China, Taiwan, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei. Además, las relaciones con Taiwan se deterioraron desde la visita privada del Presidente de Taiwan, Lee Teng-hui, a la Universidad de Cornell, donde había cursado un doctorado. En su posterior pulso con este país, Pekín movilizó 150.000 soldados.

Recientemente se han resuelto algunas de las disputas territoriales de China con sus vecinos, siendo de destacar el acuerdo con Rusia en noviembre de 1997, que resolvió casi todos los temas fronterizos pendientes. Asimismo, dicho año se creó una alianza estratégica entre ambos países.

 

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