SISTEMA FINANCIERO CHINO

GESTION FINANCIERA DE UNA EMPRESA CON CAPITAL EXTRANJERO EN CHINA

“El perfecto contable no deja trabajo incompleto”

Lao Zi

Tras analizar los aspectos generales de la gestión de una ECE en China, a partir de este capítulo se estudia cada una de las áreas funcionales de la empresa: finanzas, recursos humanos, producción y marketing.

Este capítulo está dedicado a la gestión financiera de la ECE. Siguiendo la metodología utilizada a lo largo de este libro, en el apartado 2.1. se analiza el entorno, concretamente tres aspectos: el sistema financiero chino, las divisas y la contabilidad y auditoría y la fiscalidad.

Si efectuamos una comparación entre el entorno y estrategias en el área de finanzas en China y en los países desarrollados occidentales, nos encontramos, en primer lugar, por lo que al entorno se refiere, con que la normativa china contempla una serie de restricciones y formalidades poco comunes en las legislaciones de los países desarrollados occidentales, como ratios máximos de endeudamiento o la necesidad de inscribir los préstamos en divisas. Asimismo, el marco en materia de garantías del endeudamiento es diferente al de los países occidentales, siendo el marco legal chino de la hipoteca poco desarrollado, como consecuencia de encontrarse China en una transición entre economía planificada y economía de mercado.

Además, el sistema de control de cambios es totalmente diferente al de los países desarrollados, siendo similar al de los países con moneda no convertible.

En cambio, la normativa contable es similar a muchos países occidentales, siendo conforme con las prácticas contables internacionales. Por lo que se refiere a la normativa en materia de auditoría, destaca el hecho de que todas las empresas chinas con capital extranjero deben auditarse, a diferencia de otros países, como España, en que sólo las empresas de cierta dimensión están obligadas a ello.

En cuanto al sistema fiscal chino, está inspirado en sistemas fiscales de países desarrollados, por lo que no es muy diferente a los mismos. Una de las diferencias más relevantes con los sistemas fiscales de muchos países occidentales es que en China existen impuestos que no existen en otros países, como el Impuesto sobre Incrementos de Patrimonio, que en muchos países, como España, suele estar incluido en el Impuesto sobre Sociedades, o el Impuesto sobre Negocios, que normalmente queda incluido en el IVA, tal como sucede, por ejemplo, en los países de la Unión Europea. El tipo impositivo del Impuesto sobre Sociedades es similar al aplicable en los países europeos, pero con la diferencia de que la legislación china ofrece importantes incentivos fiscales a la inversión que permiten tributar al tipo 0% o una reducción del tipo impositivo del 50% durante varios años. Por contra, existen una serie de gastos, como intereses de préstamos para la adquisición de activos fijos, royalties u honorarios de gestión satisfechos a la matriz, que en muchas legislaciones son considerados como deducibles en el Impuesto sobre Sociedades pero que en China no lo son.

Tras la exposición del entorno chino, el apartado 2.2. pasa a analizar las estrategias relativas a la gestión financiera apropiadas para dicho entorno. Como consecuencia de este entorno diferente, las estrategias en el área financiera también tienen particularidades respecto de la aplicables en los países desarrollados occidentales. En primer lugar, por lo que se refiere a las estrategias de financiación de la ECE, y que se exponen en el apartado 2.1.1., el endeudamiento tiene menos ventajas que en otros países y está sujeto a mayores restricciones. Asimismo, en la financiación del endeudamiento de la ECE también existen particularidades derivadas de la existencia de instrumentos oficiales de financiación y del hecho de que las empresas chinas no puedan conceder préstamos a sus JV. Así, por ejemplo, una estrategia a que puede recurrirse en China para evitar esta prohibición, y que no es necesario utilizar en otros países, es que el socio chino venda los activos a la JV a plazos. Por último, también las estrategias en cuanto a las garantías del endeudamiento de la ECE son diferentes respecto a la mayoría de países desarrollados occidentales.

En el apartado 2.2.2., que analiza las estrategias relativas a la gestión de las divisas, se aprecia cómo una de las grandes diferencias entre la gestión financiera de las ECE en China y de las empresas de los países desarrollados occidentales consiste en que las primeras deben desarrollar estrategias para guardar un equilibrio de divisas, mientras que las segundas no se enfrentan a este problema, ya que en los países desarrollados no suelen haber problemas de convertibilidad de sus monedas a divisas.

Las principales fuentes para obtener divisas son la exportación de la producción y la conversión de Rmb en centros de cambio. Cuando no es posible obtener las divisas necesitadas a través de estas dos vías de forma continuada, caben otras estrategias: exportar productos de otras empresas, exportar componentes o materiales a la matriz o a otras filiales, crear empresas orientadas a la exportación, vender en divisas en el mercado interior, aprovisionarse con suministros locales, importar las materias primas y productos semielaborados a través de corporaciones de comercio exterior, reimportar la producción o comercializar recambios y accesorios importados en divisas[1].

En caso de déficit temporal, si no es posible obtener divisas a través de ninguna de estas fórmulas, cabe obtener crédito de la matriz o financiación de otras instituciones extranjeras, conseguir divisas del estado u obtener préstamos en Rmb de bancos locales.

Por lo que se refiere a las estrategias relativas a los medios y condiciones de pago, aspecto estudiado en el apartado 2.2.3., no existen grandes diferencias entre China y los países desarrollados occidentales. En China los pagos de las operaciones interiores suelen efectuarse mediante transferencia bancaria, mientras que en las operaciones con el exterior los medios de pago más usados son la carta de crédito a la vista, que es el medio usual, y la remesa documentaria.

Por otra parte, el pago puede ser al contado o aplazado. En el sector de bienes de consumo, frecuentemente se acuerda la venta en consignación, aunque también se utiliza el pago aplazado (a menudo 30-60 días) y al contado. En el caso de plantas llave en mano, suele hacerse en varios plazos: uno inicial del 10-15% del valor total al firmar el contrato y recibir la licencia de importación, un 70-75% con la entrega, y el resto, 10-15%, tras las pruebas que confirman el buen funcionamiento de la instalación.

Por último, en el apartado 2.2.4 se expone que a aquellas empresas que tengan en China varias ECE puede convenir, al igual que sucede en otros países, crear una sociedad holding.

[1] Esta es una de las soluciones seguidas por VOLKSWAGEN.

                                    ENTORNO: PARTICULARIDADES DEL AREA FINANCIERA EN CHINA