G. POLITICA ECONOMICA EXTERIOR

  1. Política comercial

En contraste con las reformas fiscales y financieras, el área del comercio exterior ha tenido un cambio gradual, ejemplificando mucho más el “modelo chino”. Las reformas emprendidas en este área hasta la actualidad han consistido en la disminución del control centralizado estatal sobre el comercio exterior, el fomento de la exportación y la reducción limitada y progresiva de las barreras al comercio exterior

En 1978 el comercio exterior era llevado a cabo exclusivamente por 15 corporaciones de comercio exterior que operaban bajo un plan comercial. A partir de ahí, China disminuyó el control centralizado estatal sobre el comercio exterior, descentralizando rápidamente las competencias en este campo (mediante la concesión de poderes en materia de comercio exterior a algunas provincias y ciudades), creando nuevas corporaciones de comercio exterior, reduciendo el alcance de un plan de comercio y permitiendo la retención de divisas a nivel local.

Además, se mercantilizaron las compañías de comercio exterior y se les permitió que retuviesen parte de las divisas que obtenían[1]. Asimismo, se crearon nuevas corporaciones de comercio exterior, ascendiendo a 5.000 en 1990[2].

También se concedió el derecho de comercio exterior[3] a un número creciente de empresas, ya que antiguamente sólo podían comerciar con el exterior las corporaciones de comercio exterior[4].

Por otra parte, se utilizaron, a partir de 1979, con el objeto de financiar las importaciones necesarias para la modernización del país,  incentivos a la exportación[5], como la depreciación del tipo de cambio, la autorización a los exportadores a retener las divisas obtenidas, la introducción de bonificaciones fiscales y la concesión de subvenciones directas a las exportaciones planificadas[6] (que serían eliminadas en 1984[7]) y la concesión de créditos a la exportación para maquinaria y bienes de equipo.

Asimismo, el Gobierno ha venido reduciendo de forma gradual los aranceles y suprimiendo licencias, cuotas y controles de importación y exportación para algunos productos[8]. También ha eliminado la llamada sustitución de importaciones, mecanismo que consistía en que no se podía importar un producto si se podía obtener en China.

Las importaciones de materias primas y otros suministros para la fabricación de productos exportables estuvieron liberalizadas desde el principio, dejándose la liberalización de las importaciones de otros productos para el final[9].

China solicitó en 1986 el ingreso del GATT, pero diversos motivos han impedido a China sumarse al sistema multilateral de cambios[10], entre los que destaca la oposición frontal de Estados Unidos, debido sobre todo a la desprotección de la propiedad intelectual en China[11], y de la Unión Europea, así como la reticencia china a abrir sus mercados a la velocidad que se le pide[12].

Se espera que en los próximos años se amplíe la apertura al exterior[13], y especialmente que disminuyan las barreras a la importación[14] y se desarrolle un sistema normativo más transparente[15].

En este sentido, en noviembre de 1995, con ocasión de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 18 países integrantes del Foro de Cooperación Económica en Asia-Pacífico (APEC), China anunció un ambicioso plan de liberalización comercial y económica que se puso en marcha el 1 de enero de 1996[16], considerado por los observadores como un guiño a la Administración estadounidense para conseguir la integración en la Organización Mundial del Comercio[17]. Este plan constituye la mayor liberalización de China desde el inicio de la reforma, siendo sus principales aspectos los siguientes:

– Recorte arancelario en 4.000 de los 6.000 productos importados, bajando el nivel de protección medio del 35,9% al 22%. Con todo, el grado de protección resultante excederá todavía al habitual 15% de los países en desarrollo[18]. En el marco de esta política, el Consejo de Estado emitió a principios de 1996 una Circular sobre Reforma y Reajuste de Impuestos a la Importación de China en la que se prevé la reducción de los aranceles al 23% en 1996[19] y la eliminación de la exención a las importaciones de empresas con capital extranjero[20].

– Eliminación de cuotas, licencias y demás controles de importación a 170 productos, que constituyen casi la tercera parte de los artículos de acceso restringido[21].

– Reforzamiento de la protección de los derechos de propiedad intelectual, siendo este uno de los principales obstáculos para la entrada de China en la OMC[22].

Además, China ha ratificado, junto con los restantes miembros de la APEC (Conferencia Económica Asia Pacífico), la llamada Agenda para la Acción, cuyo objetivo es la liberalización del comercio en la zona para el año 2020[23].

En cuanto al ingreso de China en la OMC, no está claro cuando sucederá y en qué condiciones. Por un lado, la magnitud y potencial de crecimiento de China hacen necesaria su entrada en la OMC. Por otro lado, Estados Unidos se resiste a autorizarla. Entre las demandas de Washington destacan un mejor acceso al mercado chino, la protección de la propiedad intelectual y una mayor transparencia legislativa sobre la inversión extranjera.

Además, se plantea la cuestión de sus condiciones de acceso. China quiere entrar en la OMC como un país en desarrollo, alegando una renta per cápita inferior a los 500 dólares, para poderse acoger así a las concesiones que en la OMC están previstas para los países pobres. Estados Unidos sostiene, por el contrario, que la renta per cápita china, medida en paridad de poder adquisitivo, fue de casi 2.700 dólares en 1995, dato que, sumado a las elevadas cifras de crecimiento registradas en los últimos años y al fuerte potencial económico, dota a China de una magnitud y unas características que no permiten otorgarle tales ventajas[24].

Lo que sí es cierto es que el eventual ingreso en la OMC obligaría a China a una mayor liberalización[25], debiendo adoptar un protocolo por el que se comprometa a cumplir las reglas del a OMC[26].

Los expertos confían en que el interés de China por entrar en la OMC suponga una reducción de las barreras al comercio exterior. La paulatina adopción de los códigos de conducta adoptados por el GATT (código sobre compras públicas, códigos anti-dumping, códigos de licencias) irán dando también la medida del fervor liberalizador de los actuales dirigentes chinos. Algunos expertos opinan que si bien es posible que la zona se liberalice, tardará muchos años en hacerlo[27].

  1. Política de inversiones extranjeras

Las reformas en el área de inversiones extranjeras tuvieron lugar desde el inicio del proceso reformador[28], siendo los aspectos más destacables la apertura del país a la inversión extranjera, el desarrollo un marco legal favorable y la creación de zonas especiales de inversión.

China ha abierto gradualmente los diferentes sectores a la inversión extranjera, con el objeto de obtener divisas y acceder a tecnologías relativamente avanzadas y técnicas de gestión[29]. Por otra parte, la inversión extranjera representó una mayor ruptura con los principios autárquicos de la era prerreformista, reconociéndose que China no podía llegar con sus propios recursos al nivel mundial[30].

No obstante, aunque se está dando prioridad al fomento de la inversión extranjera[31], algunos sectores han permanecido cerrados o restringidos, como el financiero, comercial, de consultoría o transportes[32], y la Administración china es cada vez más selectiva, denegando recientemente varios proyectos en las industrias en auge[33]. Además, algunas JVs pioneras, establecidas a principios de los años 80, ejercen presiones para que el Gobierno proteja su industria. Así por ejemplo, en abril de 1994, éste decidió que no aprobarán más JVs en el sector automovilístico durante tres años[34].

Se están incentivando de manera especial los proyectos que introduzcan tecnologías avanzadas y los orientados a la exportación, mientras que existe un menor interés por los intensivos en mano de obra.

También se ha desarrollado un marco legal favorable, aunque en la actualidad se está siguiendo un política de suprimir progresivamente el tratamiento preferencial que recibía la inversión extranjera. En este sentido, a finales de 1995 se retiró exención de las importaciones efectuadas por empresas con capital extranjero[35].

Asimismo, se han creado zonas especiales de inversión, en las que se ofrecen incentivos fiscales y de otro tipo a la inversión extranjera. Al inicio de la reforma se establecieron cuatro Zonas Económicas Especiales (ZEE) (Shenzhen, Zhubai, Shantou y Xianen) en la costa de las provincias de Guangdong y Fujian, áreas con una larga tradición de vínculos económicos con el extranjero. Estas áreas iban a ser puntos de contacto con la economía internacional en cuanto a comercio e inversión, así como lugares de prueba para reformas económicas más radicales antes de que fueran introducidas en el resto de China. A ello siguió la declaración de catorce “ciudades abiertas”, a lo largo de la costa, a las que se traspasaron competencias en relación con la inversión extranjera[36]. Posteriormente se han creado otros tipos de zonas de inversión, como zonas abiertas o zonas de desarrollo y tecnológico[37]. No obstante, en 1993 se decidió la supresión de unas 1.000 zonas especiales de desarrollo no autorizadas por el Gobierno central.

Por lo que respecta a la evolución de la política de inversiones extranjeras en el futuro, en la Conferencia de Osaka en noviembre de 1995 China anunció mayores facilidades de acceso del capital extranjero a sectores cerrados o restringidos, como el sector bancario[38] o el minorista, en que se permitirá el establecimiento de Joint Ventures en nuevas ciudades[39].

Por otra parte, se fomentará la inversión extranjera en el Centro y Oeste del país, que son las zonas que menos inversión han recibido desde la apertura del país.

Al mismo tiempo, se dará el mismo trato a las empresas con capital extranjero que a las chinas[40], perdiendo así sus privilegios.

Asimismo, según la Ministra de Comercio Exterior y Cooperación Económica, Wu Yi[41], y el Viceprimer Ministro, Li Lanqing[42], durante el IX Plan Quinquenal (1996-2000) se perfeccionará la legislación económica, mejorando el marco para la inversión, se prestará atención a las políticas industriales, se estimulará a los inversores extranjeros a invertir en los sectores de agricultura, infraestructura, industrias básicas y nuevas tecnologías, y se crearán las condiciones para que empresas públicas reciban capital extranjero. Además, se crearán y ampliarán zonas de inversión.

  1. Política cambiaria

La política cambiaria ha sido muy importante para incentivar las exportaciones, especialmente el uso del tipo de cambio y de los mercados de divisas[43]. El tipo de cambio pasó de 1,7Y/1$ en 1978 a 5,3Y/1$ en 1991, a pesar de que la inflación en China fue menos de un 30% superior a la de los Estados Unidos durante este período, por lo que se ha producido una depreciación muy elevada del tipo de cambio real efectivo en China. De hecho, tomando 1980 como 100, el porcentaje del tipo de cambio real efectivo era de sólo el 34,6 en Junio de 1991. Esta variación del tipo de cambio no ha sido estrictamente “controlada”, sino que vino dada en gran medida por la introducción de un mercado paralelo de divisas. En su primer año de funcionamiento, el volumen de operaciones en el mercado paralelo fue sólo de cuatro millones de dólares, pero aumentó rápidamente a 18.000 de dólares en 1991, lo que equivale a alrededor de un tercio del total de transacciones. Este crecimiento del mercado paralelo ha forzado al reajuste de los tipos de cambio oficiales desde 1987, hasta el punto de que el diferencial, que se acercaba al 100% en 1988, es ahora inferior al 10%[44].

Cuadro I.1.3. Tipos de cambio

(Rmb por Dólar)

 

1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996
1,89 1,97 2,32 2,93 3,45 3,72 3,72 3,76 4,78 5,32 5,51 5,8 8,4 8,32 8,31

 

Fuente: Banco de China.

En 1994 se introdujo un sistema de tipo de cambio flotante controlado, desapareciendo el FEC, que era la moneda para los extranjeros[45]. A finales de 1995, el Gobierno chino anunció la convertibilidad del Rmb, esperándose conseguir la convertibilidad corriente como muy pronto a finales de 1996 y la convertibilidad plena en el año 2000. Dos factores decisivos de esta decisión han sido el sustancial incremento de reservas de divisas[46] y el hecho de que las firmas que obtienen divisas encuentran vías para retenerlas[47]. Sin embargo, para alcanzar la convertibilidad plena será necesario eliminar la elevada inflación, y para ello queda un largo camino. Mientras tanto, China podría usar el dólar HK para el comercio exterior y la inversión[48].

 

 

 

[1] WHITE, G., Riding the tiger. The politics of economic reform in post-Mao China, Stanford University Press, Stanford, 1993, p. 58.

[2] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 48.

[3] Ver apartado I.2.2.1.2.

 

[4] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996.

[5] LARDY, N., Foreign trade and economic reform in China, 1978-1990, Cambridge University Press, Cambridge, 1992.

 

[6] JEFFERSON, G. H. y RAWSKY, T.G., Enterprise reform in Chinese industry, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 55.

 

[7] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 276.

 

[8] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996.

[9] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 48.

[10] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 17.

[11] FORNEY, M., Now we get it, Far Eastern Economic Review, 159, 15 Feb 1996, p. 40.

[12] GACETA DE LOS NEGOCIOS, China presiona para conseguir su incorporación al GATT antes de 1995, Gaceta de los Negocios, Madrid, 18 de julio de 1994.

[13] PROPUESTA DEL CCPCCH SOBRE LA FORMULACION DEL IX PLAN QUINQUENAL (1996-2000) PARA EL DESARROLLO NACIONAL ECONOMICO Y SOCIAL Y LAS METAS A LARGO PLAZO PARA EL AÑO 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, p. 18.

[14] LINN, G., Exports to slow, imports to rise, Asian Business, Enero 1996, p. 13.

[15] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 48.

[16] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 17.

[17] MANTECON, R., China reducirá en un 30% todos sus aranceles y hará convertible su moneda a partir de 1996, El País, Madrid, 1996.

[18] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 20.

[19] BEIJING INFORMA, Reforma y reajuste de la política de impuestos a la importación, Beijing Informa, Pekín, 6 de febrero de 1996, p. 20.

[20] KULMAN, P., Large tariff cut may help offset removal of tariff incentives, Business America, Enero febrero 1996, p. 14.

[21] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 20.

[22] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 20.

[23] MANTECON, R., China reducirá en un 30% todos sus aranceles y hará convertible su moneda a partir de 1996, El País, Madrid, 1996.

[24] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 20.

[25] BARNATHAN, J., A chill wind blows from Beijing,  Business Week, 3458, 15 enero 1996, p. 44.

[26] ANONIMO,China’s GATT/WTO accession, Business America, Enero-febrero 1996, p.9.

 

[27] BARCIELA, F., China y Asia abren sus mercados y se acercan a la Organización Mundial del Comercio, El País, 26 de noviembre de 1995, p. 19.

 

[28] LARDY, N., Foreign trade and economic reform in China, 1978-1990, Cambridge University Press, Cambridge, 1992.

 

[29] CHIEN-HSUN CHEN, Regional determinants of foreign direct investment in mainland China, Journal of Economic Studies 23,2, 1996, p. 18.

 

[30] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 44.

[31] MARTINEZ, A.L., China prepara un aterrizaje suave para su economía, Dinero, 12 de septiembre de 1994, p. 23.

[32] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996.

[33] FAR EASTERN ECONOMIC REVIEW, Business Briefing, Far Eastern Economic Review, 17 abril 1994, p. 81.

[34] ECONOMIST, Multinationals in Asia: slow car to China, Economist, 16 abril, 1994.

[35] KULMAN, P., Large tariff cut may help offset removal of tariff incentives, Business America, Enero febrero 1996, p. 14.

[36] WHITE, G., Riding the tiger. The politics of economic reform in post-Mao China, Stanford University Press, Stanford, 1993, p. 58.

[37] Ver apartado II.3.1.

 

[38] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 20.

[39] LINN, GENE, Retail chains test uncharted waters, Asian Business, 32, Feb 1996, p. 12.

[40] LI PENG, Informe sobre el esquema del IX Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social y de las metas a largo plazo para el año 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, XIV.

[41] ENTREVISTA A WU YI, MINISTRA DE COMERCIO EXTERIOR Y COOPERACIÓN ECONÓMICA, Estimular a inversionistas foráneos, Beijing Informa nº 12, 19 de marzo de 1996, p. 21.

 

[42] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 20.

 

[43] Ver apartado II.5.1.2.

 

[44] THE WORLD BANK China. Reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, D.C., 1992, p. 59.

 

[45] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996.

[46] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 20.

[47] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 43.

 

[48] XIAO GENG, A Hong Kong dollar for China, Far Eastern Economic Review, 159, 7 marzo 1996, p. 30.

 

1.1.1.2. SITUACIÓN MACROECONÓMICA