E. SECTOR PUBLICO

Tras muchos años de superávit[1], desde los años ochenta el balance global de ingresos y gastos públicos ha presentado continuamente déficit. Este fue de una media del 2,3% entre 1987 y 1992, aunque el tamaño de la deuda nacional respecto al PIB fue de sólo una 5% en 1992[2]. Dado que el gobierno se ha propuesto controlar el gasto público para que su crecimiento no sobrepase el crecimiento real de la economía y así corregir la tendencia de los años anteriores[3], el déficit presupuestario se redujo a 23,75 mil millones de Rmb en 1992 (se contrajo en un 18% y supuso un 2,5 del PIB) y a 19 mil millones de Rmb en 1993, según cifras oficiales. Esta tendencia se invirtió a partir de 1994, registrándose un  fuerte aumento a 57 mil millones de Rmb en 1994[4] y a 66,28 miles de millones de Rmb en 1995 (que, no obstante, supuso unos 400 millones menos de lo previsto)[5].

Gráfico I.1.13. Evolución del déficit público

(miles millones Rmb)

Fuente: China Statistical Yearbook

Estas cifras deben ser tomadas con cautela, ya que hay que tener en cuenta que la laxitud en la concesión de créditos bancarios sirve de sustituto a las subvenciones presupuestarias a las empresas deficitarias, lo que equivale a un déficit encubierto del sector público.

Cuadro I.1.22. Déficit público

 

 

1990

 

1991

 

1992

 

1993

 

1994

 

1995

Déficit público (miles millones Rmb) 13,96 20,27 23,75 19,5 57,5 66,28
Crecimiento del déficit público (%) 42,2 17,1 -17,8 194,8 15,2
Déficit público (% sobre PIB) 0,79 1 0,99 0,56 1,27 1,36

 

Fuente: China Statistical Bureau; Almanac of China Finance and Banking.

Las causas del déficit público chino son la insuficiente recaudación y los excesivos gastos. La recaudación fiscal en China es insuficiente: el ratio recaudación/PNB cayó desde un 32% en 1980 a un 17% en 1991[6] y en los seis primeros meses de 1993 fue un 61% inferior a los objetivos marcados[7]. Tras la reforma fiscal en 1994 orientada a mejorar la recaudación[8], en 1995 los ingresos públicos aumentaron en un 11,2%, mientras que el gasto subió en un 9,3%. No obstante, el nivel de ingreso público permanece bajo en proporción con el PIB (menos del 7% en 1995)[9].

Antes del inicio de la reforma de la economía china, la mayor parte de los ingresos públicos procedían de la transferencia de los beneficios de las empresas industriales. Estos fueron inflados deliberadamente fijando los precios de tal manera que los precios de los productos industriales eran superiores a lo que correspondería según el mercado y los de sus suministros inferiores, permitiendo a dichas empresas unos beneficios superiores que el gobierno podía retener para el presupuesto. Desde principios de los ochenta, la base de los ingresos se ha reducido, ya que la reforma de los precios ha reducido la ventaja en precios de que disfrutaba el sector industrial[10] y la competencia creciente[11] ha supuesto una disminución de los beneficios de las empresas públicas[12]. Además, la reforma de las empresas ha dado más margen a las mismas para incrementar la retribución a los trabajadores y retener más beneficios. Todo ello ha causado una reducción de la transmisión de beneficios e impuestos de las empresas.

Asimismo, dado que los gobiernos provinciales debían compartir sus ingresos fiscales con el gobierno central, han buscando ingresos extra-presupuestarios.

Otras causas de la escasa recaudación son la evasión fiscal, las exenciones descontroladas concedidas por los gobiernos locales para atraer la inversión y el contrabando[13].

Por su parte, el gasto excesivo ha sido debido en buena parte a la incapacidad para contener subvenciones y gastos administrativos[14].

Si bien los déficits presupuestarios suelen  ir asociados a presiones inflacionarias y a un desequilibrio externo, no parece que ello haya sucedido en China, por tres razones. En primer lugar, el déficit es relativamente pequeño, su nivel ha sido estable y ha sido financiado en buena parte de forma no inflacionaria. En segundo lugar, cerca de un cuarto del gasto público (4% del PIB) ha sido en construcción de capital, que ha aumentado la capacidad productiva o reducido las restricciones de infraestructura. En tercer lugar, como sucedió en Japón a finales de los setenta, los déficits presupuestarios ayudaron a movilizar un gran volumen de ahorros interiores y así ayudar a la economía a desarrollar su potencial de crecimiento.

 

[1] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 276.

 

[2] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

 

[3] ICEX, Guía de negocios. China, ICEX, Madrid, 1994, p. 21.

 

[4] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile. China Mongolia, 1996-96, The Economist Intelligence Unit, London, 1996, p. 43.

 

[5] COMITE DE COOPERACION EMPRESARIAL HISPANO-CHINO, Disminución de la inflación en China, Boletín de Noticias nº 5,Comité de Cooperación Empresarial Hispano Chino, Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Segundo trimestre de 1996, p. 5.

 

[6] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

 

[7] BICE, República Popular China, Oficina Comercial de España en Pekín, Madrid, 1993, p. 11.

[8] Ver apartado I.1.1.1.2.E.

 

[9] COMITE DE COOPERACION EMPRESARIAL HISPANO-CHINO, Disminución de la inflación en China, Boletín de Noticias nº 5,Comité de Cooperación Empresarial Hispano Chino, Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Segundo trimestre de 1996, p. 5.

 

[10] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

 

[11] LIEW, L.H., Gradualin China’s economic reform and the role for a strong central state, Journal of Economic Issues Vol. XXIX, nº 3, september 1995, p. 891.

 

[12] NAUGHTON, B., Implications of the state monopoly over industry and its relaxation, Modern China, January 1992, 18:1, p. 14.

 

[13]. BICE, República Popular China, BICE, Madrid, 1993, p. 11.

 

[14] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

                                   
                        F. EMPLEO Y DESIGUALDADES TERRITORIALES Y SOCIALES