E. POLITICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

Al igual que la reforma financiera, la reforma fiscal se ha implementado de un modo relativamente poco gradual, llevándose a cabo una introducción de impuestos sobre los beneficios, una introducción del sistema de responsabilidad del contrato fiscal en 1985-86, la introducción del sistema del contrato provincial en 1988, la separación de los impuestos centrales y locales y una reforma del sistema de impuestos en 1994 y la reducción de las deducciones del IVA en las exportaciones en 1955.

El primer gran cambio consistió, como se ha explicado anteriormente[1], en que los beneficios comenzaron a ser retenidos en el nivel empresarial, mediante la introducción de impuestos sobre los beneficios, en vez de ser remitidos casi en su totalidad al Estado, lo que alivió al Estado respecto de la financiación de las inversiones empresariales.

Asimismo, se introdujo un “sistema de responsabilidad del contrato fiscal” en 1985-86, que consistía en la firma de contratos entre el gobierno central y los gobiernos locales en los que se fijaban los impuestos que tenían que entregar los segundos al Gobierno Central, los que tenían que compartir (y en qué proporciones) y aquellos que podían conservar. De hecho, siempre existieron acuerdos de este tipo, pero el sistema de contratos los formalizó[2].

En 1988, para fomentar que los gobiernos locales recaudasen impuestos, se instituyó el “sistema del contrato provincial”, por el que las provincias se comprometían a pagar al centro un importe determinado de ingreso fiscal, pudiendo quedarse el resto[3].

Posteriormente, se separaron los impuestos centrales y locales. El sistema anterior no fue suficiente para financiar el creciente déficit presupuestario causado por los subsidios del Gobierno Central a sus empresas, que provocaba importantes presiones inflacionarias. Para evitarlo, el Gobierno debía incrementar sus ingresos vía impuestos[4], ya que éstos eran insuficientes[5], siendo cada vez menor la relación entre ingresos públicos y PIB[6]. Por ello, tras decidir una anulación de toda exención fiscal concedida por los gobiernos fiscales sin autorización del Gobierno central y mayor control sobre la recaudación[7], se introdujo en 1994 una ambiciosa reforma fiscal encaminada a aumentar la participación del Gobierno Central en los ingresos tributarios del 39% al 60%. El aspecto más importante de esta reforma fue el deslinde claro de los impuestos del Gobierno Central (derechos de aduana e impuestos sobre el consumo y la renta personal) y los de las Administraciones Locales (impuesto sobre la tierra, la propiedad inmobiliaria y los beneficios empresariales)[8].

En 1994 se introdujo, asimismo, un sistema impositivo más similar al de los países capitalistas[9], cuyos cambios más destacables consistieron en la sustitución del arcaico Impuesto sobre las Ventas por un Impuesto sobre el Valor Añadido, en la introducción de un impuesto progresivo sobre la renta personal y en la eliminación de los impuestos en los sectores del transporte y la energía[10].

Posteriormente, en 1995, se redujeron las deducciones del IVA en las exportaciones[11], con el objeto de aumentar los ingresos públicos.

En el futuro se esperan las siguientes reformas:

– Aprobación de una ley de impuestos única para todos los tipos de empresas con capital chino y para aquellas con capital extranjero, de acuerdo con las prácticas internacionales. Según Chen Lianbo, Director del Departamento de Administración de Impuestos a las Empresas Extranjeras, ello se llevará a cabo en dos fases: en una primera se unificarán los impuestos de las empresas con capital chino y en una segunda fase se someterá al mismo régimen a empresas con capital chino y extranjero[12].

– Eliminación de los privilegios a inversores extranjeros concedidos por zonas especiales de inversión[13].

– Incremento de la tributación de las personas físicas[14].

– Mejora del sistema de recaudación y gestión tributaria. Según Xiang Huaicheng, Director de la Administración Especial de Impuestos, se pretende establecer un sistema basado en la declaración fiscal[15], en el que los contribuyentes declaren los impuestos y los paguen directamente, así como centralizar e informatizar la gestión tributaria.

– Mejora del sistema de inspección y recrudecimiento de las sanciones a la evasión fiscal[16].

Además, se está estudiando la posibilidad de introducir un Impuesto sobre el Patrimonio[17].

Por lo que respecta a la política presupuestaria, se ha caracterizado, en general, por ser poco restrictiva, salvo en momentos de excesiva presión inflacionaria. Así, en 1989 utilizó el presupuesto como instrumento para enfriar la economía, anulándose proyectos de inversión  y recortando el gasto público[18]. Del mismo modo, en 1993 se decidió reducir del gasto público en un 20%, para lo que se ejerció un mayor control sobre los gobiernos locales[19].

Recientemente se están aplicando nuevas restricciones al gasto público, con el objetivo a término medio de equilibrio presupuestario en el año 2000, a lo que también ha de contribuir el incremento del ingreso público[20].

Alrededor de un cuarto de la financiación del déficit ha procedido del banco central y el resto de fuentes externas o el mercado de bonos. En este sentido, el gobierno ha sido cada vez más propenso a la emisión de bonos para financiar el déficit como instrumento para controlar la inflación[21].

 

[1] I.1.1.1.1.B.

 

[2] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 47.

[3] LIEW, L.H., Gradualin China’s economic reform and the role for a strong central state, Journal of Economic Issues Vol. XXIX, nº 3, september 1995, p. 891.

 

[4] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile, China Mongolia, 1995-96, London, 1996, p. 15.

[5] GOODHART, C. y XU, C., The rise of China as an economic power, National Institute Economic Review, Feb 1996, p. 56.

[6] BANCO ASIATICO DE DESARROLLO, Asian Development Outlook, 1994, Oxford University Press, Hong Kong, 1994, p. 83.

[7] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996, p. 35.

[8] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 18.

[9] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996.

[10] Para más detalles, ver apartado II.5.1.4.

[11] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 18.

[12] CHEN LIANBO, ¿Anulación de preferencias tributarias para las empresas extranjera?, Pekín, Beijing Informa, 9 de enero de 1996, p. 4.

[13] ANONIMO, International briefing, Accountancy, Enero 1996, p. 73.

[14] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 18.

[15] Ver PROPUESTA DEL CCPCCH SOBRE LA FORMULACION DEL IX PLAN QUINQUENAL (1996-2000) PARA EL DESARROLLO NACIONAL ECONOMICO Y SOCIAL Y LAS METAS A LARGO PLAZO PARA EL AÑO 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, p. 19.

[16] LI NING, Avances de la reforma tributaria en China, Beijing Informa, Pekín, 23 de enero de 1996, p. 26.

[17] BUSTELO, P. y FERNANDEZ, Y., La nueva política de liberalización económica china, Boletín ICE Económico, no. 2492, 1996, p. 18.

[18] CRINGLE, N., GREEN, N. and WRIGHT, S., China. A felicitous phenomenon?, Coutts & Co. Investment Review, spring 1993, p. 5.

[19] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996, p. 35.

[20] OCDE, Perspectives Économiques de l’OCDE, OCDE, juin 1997, p. 135.

 

[21] NACIONES UNIDAS, Estudio económico y social mundial 1996, Naciones Unidas, Nueva York, p. 46.

                               
                                                      F. POLITICA LABORAL