D. INFLACION Y DINERO

A pesar de la liberalización de los precios y de que el crecimiento económico de china ha sido extraordinariamente rápido, la presión inflacionaria apenas estuvo presente en los primeros años, siendo solamente significativa en la segunda mitad de los años ochenta. En este sentido, todos los indicadores, como precios al por menor, coste de vida y mercado, muestran cómo la inflación era de un solo dígito antes de 1985. Desde entonces, la inflación ha alcanzado dos dígitos de media, aunque las fluctuaciones han sido grandes[1].

Cuadro I.1.21. Inflación

(porcentaje de incremento anual)

 

1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996
Inflación 18,8 18,3 3,0 3,5 6,3 14,6 24,2 15 6
Indice de precios al consumo 20,7 16,3 2,1 2,9 5,4  13,2 21,7 17,1
Indice de precios al por menor 8,5 7,8 2,1 2,9 5,4 9

 

Fuente: Almanac of China Finance and Banking; DIESAP, sobre la base de datos del FMI.

La época de mayor presión inflacionaria fue a finales de los ochenta, cuando la liberalización de los precios[2] y la excesiva expansión del crédito generaron una demanda excesiva y una psicología de inflación, lo que motivó que los precios creciesen en un 18,5% en 1988 y el 17,8% en 1989, y el doble de este porcentaje en las principales ciudades. La indignación por esta inflación dio lugar a la crisis de Tiananmen[3].

Gráfico I.1.12. Evolución del índice de precios al consumo

(%)

Fuente: China Statistical Yearbook

Tras la política gubernamental de enfriamiento de la economía, que ha sido expuesta anteriormente[4], la tasa de inflación se moderó, aunque ha seguido siendo elevada, de una media de un 11,4% entre 1990 y 1995[5]. En 1990 el índice de precios al consumo fue del 2,1%, en 1991 del 2,9% y en 1992 del 5,4. A partir 1993 volvió a dispararse, alcanzando el 13% en 1993 y el 21,7% en 1994[6], a lo que contribuyó el desorden existente en la forma de obtención de fondos, como la emisión de bonos sin autorización con tipos de interés elevados, en la concesión de préstamos interbancarios y en la desviación de fondos a actividades especulativas (más del 40% de los préstamos bancarios se han destinado al sector inmobiliario[7]. Los precios de algunos productos aumentaron vertiginosamente, como los del acero, que crecieron en un 70%. Como resultado de las medidas de control macroeconómico del Gobierno Central y del aumento de la producción de grano[8] la inflación disminuyó a un 15% en 1995[9] y al 6% en 1996[10].

La principal causa de la inflación reciente es el crecimiento de los costes de los suministros[11], debido a la liberalización de los precios[12] y la supresión de las subvenciones[13], y el aumento de la demanda[14], principalmente de la inversión. Un riesgo de cualquier estado socialista en período de reforma es que la eliminación de los controles sobre los precios puede dar lugar a una inflación catastrófica, dado que muchos países comunistas han mantenido los precios de los productos básicos muy por debajo de su valor de mercado (en algunos casos, los precios básicos no habían sido ajustados durante décadas) y China no ha sido inmune a este problema, no encontrando la solución básica hasta el final de su primera década de reforma[15].

Otro factor que ha contribuido a la inflación es el exceso de oferta monetaria[16], ya que el crecimiento del crédito ha sido rápido, de una media del 23,6% entre 1987 y 1992, debido a la gran demanda de financiación y al creciente poder de los gobiernos provinciales y al débil el control del banco central[17]. Asimismo, la depreciación del Rmb, al provocar un encarecimiento de los productos importados[18], también ha contribuido a la inflación.

La inflación constituye uno de los problemas que más preocupa al gobierno en la actualidad[19]. No obstante, aunque constituye en ocasiones un serio problema, alcanzó en su punto más álgido sólo la mitad de los niveles experimentados en Corea del Sur al final de la década de los 70 y una centésima parte de los experimentados en Polonia y en la Unión Soviética[20].

Por lo que respecta a los próximos años, en mi opinión la inflación seguirá siendo moderada, dadas las políticas económicas que está siguiendo el gobierno y la línea que ha manifestado mantendrá en los próximos años. En este sentido, el Vice-Primer Ministro Chino Zhu Rongji ha manifestado el propósito de que la inflación permanezca dentro de la zona de un dígito durante los próximos cinco años[21]. Según estimaciones de la OCDE, la inflación anual en 1997 y 1998 podría ser inferior al 6%, dada la oferta excedentaria en un cierto número de sectores, especialmente en el de bienes de consumo[22]. Asimismo, las Naciones Unidad prevén que la inflación se siga conteniendo en 1997[23].

  1. SECTOR PUBLICO

Tras muchos años de superávit[24], desde los años ochenta el balance global de ingresos y gastos públicos ha presentado continuamente déficit. Este fue de una media del 2,3% entre 1987 y 1992, aunque el tamaño de la deuda nacional respecto al PIB fue de sólo una 5% en 1992[25]. Dado que el gobierno se ha propuesto controlar el gasto público para que su crecimiento no sobrepase el crecimiento real de la economía y así corregir la tendencia de los años anteriores[26], el déficit presupuestario se redujo a 23,75 mil millones de Rmb en 1992 (se contrajo en un 18% y supuso un 2,5 del PIB) y a 19 mil millones de Rmb en 1993, según cifras oficiales. Esta tendencia se invirtió a partir de 1994, registrándose un  fuerte aumento a 57 mil millones de Rmb en 1994[27] y a 66,28 miles de millones de Rmb en 1995 (que, no obstante, supuso unos 400 millones menos de lo previsto)[28].

Gráfico I.1.13. Evolución del déficit público

(miles millones Rmb)

Fuente: China Statistical Yearbook

Estas cifras deben ser tomadas con cautela, ya que hay que tener en cuenta que la laxitud en la concesión de créditos bancarios sirve de sustituto a las subvenciones presupuestarias a las empresas deficitarias, lo que equivale a un déficit encubierto del sector público.

Cuadro I.1.22. Déficit público

 

 

1990

 

1991

 

1992

 

1993

 

1994

 

1995

Déficit público (miles millones Rmb) 13,96 20,27 23,75 19,5 57,5 66,28
Crecimiento del déficit público (%) 42,2 17,1 -17,8 194,8 15,2
Déficit público (% sobre PIB) 0,79 1 0,99 0,56 1,27 1,36

 

Fuente: China Statistical Bureau; Almanac of China Finance and Banking.

Las causas del déficit público chino son la insuficiente recaudación y los excesivos gastos. La recaudación fiscal en China es insuficiente: el ratio recaudación/PNB cayó desde un 32% en 1980 a un 17% en 1991[29] y en los seis primeros meses de 1993 fue un 61% inferior a los objetivos marcados[30]. Tras la reforma fiscal en 1994 orientada a mejorar la recaudación[31], en 1995 los ingresos públicos aumentaron en un 11,2%, mientras que el gasto subió en un 9,3%. No obstante, el nivel de ingreso público permanece bajo en proporción con el PIB (menos del 7% en 1995)[32].

Antes del inicio de la reforma de la economía china, la mayor parte de los ingresos públicos procedían de la transferencia de los beneficios de las empresas industriales. Estos fueron inflados deliberadamente fijando los precios de tal manera que los precios de los productos industriales eran superiores a lo que correspondería según el mercado y los de sus suministros inferiores, permitiendo a dichas empresas unos beneficios superiores que el gobierno podía retener para el presupuesto. Desde principios de los ochenta, la base de los ingresos se ha reducido, ya que la reforma de los precios ha reducido la ventaja en precios de que disfrutaba el sector industrial[33] y la competencia creciente[34] ha supuesto una disminución de los beneficios de las empresas públicas[35]. Además, la reforma de las empresas ha dado más margen a las mismas para incrementar la retribución a los trabajadores y retener más beneficios. Todo ello ha causado una reducción de la transmisión de beneficios e impuestos de las empresas.

Asimismo, dado que los gobiernos provinciales debían compartir sus ingresos fiscales con el gobierno central, han buscando ingresos extra-presupuestarios.

Otras causas de la escasa recaudación son la evasión fiscal, las exenciones descontroladas concedidas por los gobiernos locales para atraer la inversión y el contrabando[36].

Por su parte, el gasto excesivo ha sido debido en buena parte a la incapacidad para contener subvenciones y gastos administrativos[37].

Si bien los déficits presupuestarios suelen  ir asociados a presiones inflacionarias y a un desequilibrio externo, no parece que ello haya sucedido en China, por tres razones. En primer lugar, el déficit es relativamente pequeño, su nivel ha sido estable y ha sido financiado en buena parte de forma no inflacionaria. En segundo lugar, cerca de un cuarto del gasto público (4% del PIB) ha sido en construcción de capital, que ha aumentado la capacidad productiva o reducido las restricciones de infraestructura. En tercer lugar, como sucedió en Japón a finales de los setenta, los déficits presupuestarios ayudaron a movilizar un gran volumen de ahorros interiores y así ayudar a la economía a desarrollar su potencial de crecimiento.

 

[1] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 72.

 

[2] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 42.

 

[3] OVERHOLT, William H., China, the next economic superpower, Weidenfeld & Nicolson, London, 1993, p. 26.

[4] Ver apartado I.1.1.1.1. D y E.

 

[5] LI PENG, Informe sobre el esquema del IX Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social y de las metas a largo plazo para el año 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, VI.

[6] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 19.

 

[7] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, 1996, Madrid.

 

[8] NACIONES UNIDAS, Estudio económico y social mundial 1996, Naciones Unidas, Nueva York, p. 46.

 

[9] SIMPOSIO SOBRE LA ECONOMIA MUNDIAL EN BEIJING, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 11.

 

[10] OCDE, Perspectives Économiques de l’OCDE, OCDE, juin 1997, p. 137.

 

[11] THE ECONOMIST, China’s economy. Reined in, The Economist 21 de mayo de 1994., p. 62.

[12] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 276.

 

[13] Ver apartado I.1.1.1.1. A.

 

[14] Ver apartado I.1.1.1.2.B.

 

[15] OVERHOLT, William H., China, the next economic superpower, Weidenfeld & Nicolson, London, 1993, p. 26.

[16] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996, p. 35.

[17] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

 

[18] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996, p. 35.

 

[19] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 19.

 

[20] OVERHOLT, William H., China, the next economic superpower, Weidenfeld & Nicolson, London, 1993, p. 5.

[21] COMITE DE COOPERACION EMPRESARIAL HISPANO-CHINO, Disminución de la inflación en China, Boletín de Noticias nº 5,Comité de Cooperación Empresarial Hispano Chino, Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Segundo trimestre de 1996, p. 5.

 

[22] OCDE, Perspectives Économiques de l’OCDE, OCDE, juin 1997, p. 136.

 

[23] NACIONES UNIDAS, Estudio económico y social mundial 1996, Naciones Unidas, Nueva York, p. 47.

 

[24] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 276.

 

[25] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

 

[26] ICEX, Guía de negocios. China, ICEX, Madrid, 1994, p. 21.

 

[27] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile. China Mongolia, 1996-96, The Economist Intelligence Unit, London, 1996, p. 43.

 

[28] COMITE DE COOPERACION EMPRESARIAL HISPANO-CHINO, Disminución de la inflación en China, Boletín de Noticias nº 5,Comité de Cooperación Empresarial Hispano Chino, Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Segundo trimestre de 1996, p. 5.

 

[29] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

 

[30] BICE, República Popular China, Oficina Comercial de España en Pekín, Madrid, 1993, p. 11.

[31] Ver apartado I.1.1.1.2.E.

 

[32] COMITE DE COOPERACION EMPRESARIAL HISPANO-CHINO, Disminución de la inflación en China, Boletín de Noticias nº 5,Comité de Cooperación Empresarial Hispano Chino, Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Segundo trimestre de 1996, p. 5.

 

[33] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

 

[34] LIEW, L.H., Gradualin China’s economic reform and the role for a strong central state, Journal of Economic Issues Vol. XXIX, nº 3, september 1995, p. 891.

 

[35] NAUGHTON, B., Implications of the state monopoly over industry and its relaxation, Modern China, January 1992, 18:1, p. 14.

 

[36]. BICE, República Popular China, BICE, Madrid, 1993, p. 11.

 

[37] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 84.

  1.  SECTOR PUBLICO