LA CHINA COMUNISTA

CAPITULO 5

5.1. Política interior

Los inicios del comunismo

El 1 de octubre de 1949 se proclamó formalmente la República Popular de China, con capital en Pekín y anunció la “dictadura democrática del pueblo”. Definió al pueblo como una coalición de cuatro clases sociales: los trabajadores, los campesinos, la pequeña burguesía y los capitalistas nacionales”. Las cuatro clases debían ser guiadas por el PCC. En esa época, el PCC contaba con 4,5 millones de afiliados, de los cuales el 90% eran campesinos. El partido estaba bajo la presidencia de Mao y el gobierno era encabezado por Zhou Enlai.

Por primera vez en décadas, el gobierno fue aceptado pacíficamente dentro de su territorio. El nuevo liderazgo era altamente disciplinado y, gracias a la experiencia administrativa durante una década de guerra, estaba en condiciones de iniciar un programa de integración nacional y reforma. Durante el primer año de gobierno comunista se introdujeron políticas sociales de forma eficiente. El gobierno se dio cuenta de que el gran reto que suponía la reconstrucción económica y la estabilidad política y social requería la cooperación de todas las clases sociales. Los resultados fueron impresionantes y se difundió el apoyo popular.

Tras la moderación inicial de las políticas interiores chinas tuvo lugar a una masiva campaña durante 1951 y 1952 contra los “enemigos del estado”, tanto reales como potenciales. Estos enemigos consistían en “criminales de guerra, traidores, capitalistas burocráticos y contrarevolucionarios”. Esta campaña se combinó con juicios promovidos por el partido con la asistencia masiva de gente. Las principales víctimas fueron extranjeros y misioneros cristianos que fueron acusados de agentes de los Estados Unidos en estos juicios masivos.

Se difundió también una campaña de reforma ideológica que exigía la autocrítica y confesiones públicas de miembros de la universidad, los científicos y otros profesionales. Los artistas y escritores pronto fueron tratados de la mismas manera, ya que no seguían la máxima de Mao de que la cultura y la literatura debían reflejar en interés de la clase obrera, guiada por el PCC. Estas campañas fueron acompañadas en 1951 y 1952 por los movimientos de “los tres antis” y de “los cinco antis”. “Los tres antis” estaban dirigidos contra los males de la corrupción, el despilfarro y el burocratismo, siendo su objetivo real eliminar a los funcionarios incompetentes o que no eran fiables políticamente y sustituirlos por un sistema administrativo eficiente y disciplinado. El movimiento de los “cinco antis” se dirigía contra “la evasión fiscal, el soborno, el engaño en los contratos gubernamentales, el uso indebido de información económica y el robo de activos del estado”, pretendiendo eliminar a los empresarios corruptos. Durante esta campaña el partido proclamó que había desenmascarado un intento bien organizado por parte de empresarios de corromper el partido y a los funcionarios. Ello fue ampliado con un ataque a toda la burguesía. Estas campañas afectaron a millones de personas.

La transición al socialismo (1953-57)

Tras el período inicial, tuvo lugar un período designado oficialmente como la “transición al socialismo” (1953-57), que coincidió con el Primer Plan Quinquenal, en el que se realizaron esfuerzos para conseguir la industrialización, la colectivización de agricultura y la centralización política. Se centralizó el partido y el gobierno. En 1953 tuvieron lugar elecciones de los delegados para el Primer Congreso Nacional Popular, la legislatura china. El congreso aprobó la constitución china en 1954 y eligió formalmente a Mao como Presidente de la República Popular de China, a Liu Shaoqi como Presidente del Comité Permanente del Congreso Nacional Popular y a Zhou Enlai como Primer Ministro del Consejo de Estado.

Por estas fechas tuvo lugar una batalla dentro del PCC, que llevó en 1954 a una purga del miembro del Buró Político Gao Gang y del Jefe del Departamento de Organización del Partido Rao Shushi, que fueron acusados de intentar ilícitamente la toma del control del partido.

El proceso de integración nacional se caracterizó también por una mejora de la organización del partido bajo la dirección del Secretario General del partido Deng Xiaoping, quien también tenía el cargo de Viceprimer Ministro del Consejo de Estado. Se hizo mucho hincapié en reclutar intelectuales, que en 1956 constituían alrededor del 12% de los 10,8 millones de afiliados al partido. La afiliación de los campesinos se redujo al 69%, mientras que crecía el número de “expertos”, necesarios para el partido y para el gobierno.

Como parte del esfuerzo para fomentar la participación de intelectuales en el nuevo régimen, a mediados de 1956 comenzó una política de liberalizar el clima político. Se animó a los intelectuales a que diesen su opinión sobre el PCC y los programas que se estaban llevando a cabo. El propio Mao encabezó el movimiento, que se lanzó bajo el slogan “dejad que florezcan cien flores, dejad que compitan las cien escuelas de pensamiento”. Al principio, esta invitación fue tomada con cautela. Sin embargo, a mediados de 1957 el movimiento se avivó inesperadamente, dándose denuncia y crítica contra el partido en general y los excesos de los cuadros en particular. Asustados por el cariz que tomaba la situación, los líderes acusaron a los críticos de “derechistas burgueses” y lanzaron la Campaña Antiderechista.

El Gran Salto Adelante (1958-1960)

El movimiento antiderechista fue seguido de un énfasis por el desarrollo económico. En 1958 el PCC lanzó la campaña del Gran Salto Adelante bajo la nueva “Línea General para la Construcción Socialista”. Suponía un cambio hacia la izquierda que representaba la nueva “Línea General”, lo que fue provocado por una serie de factores internos y externos. Aunque los líderes de partido parecían, en general, satisfechos con los resultados del Primer Plan Quinquenal, creían que se podrían mejorar en el Segundo Plan Quinquenal (1958-62) si la gente fuese motivada ideológicamente y si los recursos internos fuesen usados más eficientemente para el desarrollo simultáneo de la industria y la agricultura. Estas presuposiciones llevaron al partido a intensificar la mobilización del campesinado y las organizaciones de masas, fortalecieron el liderazgo ideológico y el adoctrinamiento de los expertos técnicos. También se realizaron esfuerzos para construir un sistema político más efectivo, mediante un nuevo movimiento hacia el campo, por el cual los dirigentes serían enviados a las fábricas, comunas, minas y obras públicas para realizar trabajos manuales y tener un conocimiento de primera mano con la China real. Aunque no está del todo demostrado, la decisión de Mao de embarcarse en el Gran Salto Adelante podría deberse en parte a su incertidumbre sobre la política soviética sobre asistencia económica, financiera y técnica a China. Esta política, en opinión de Mao, además de quedar por debajo de las expectativas y necesidades chinas, le llevaba a ser precavido respecto a la dependencia política y económica en que China podría encontrarse.

Dado que el Gran Salto Adelante fue un desastre económico, las consecuencias políticas del mismo fueron importantes. En Abril de 1959 Mao, que era el máximo responsable del fracaso dimitió como Presidente de la República Popular. El Congreso Nacional Popular eligió a Liu Shaoqi como sucesor de Mao, si bien Mao siguió siendo el Presidente del PCC. Además, el Gran Salto Adelante fue criticado abiertamente en la conferencia del partido de Lushan, en la provincia de Jiangxi. El ataque fue dirigido por el Ministro de Defensa Nacional Peng Dehuai, animado por el líder soviético Nikita Khrushev. Peng estaba preocupado por el efecto que podrían tener las políticas de Mao sobre las fuerzas armadas y criticó que se quisiese saltar al comunismo con un solo salto. Tras la confrontación de Lushan, Peng fue sustituído por Lin Biao, un maoísta oportunista y radical que hizo una retiró del ejército a todos los partidarios de Peng.

El reajuste y la recuperación (1961-1965)

En 1961 el partido, que todavía estaba bajo el liderazgo nominal de Mao, pero bajo una influencia preeeminante de los moderados Liu Shaoqi, Deng Xiaoping, Peng Zhen, Bo Yibo y otros, empezó a girar hacia la derecha.

También aumentó el interés en fortalecer al defensa y la seguridad interior. En 1965 el país se estaba recuperando bajo la dirección del aparato del partido, especialmente bajo el Secretariado del Comité Central encabezado por Deng Xiaoping.

Para adquirir un control más efectivo desde el centro, el PCC reestableció sus seis burós regionales y fortaleció la disciplina del partido y animó a los mandos del partido a desarrollar un liderazgo populista, dado que el partido se dio cuenta de que la arrogancia de los funcionarios del partido y del gobierno habían causado una apatía pública.

La revolución cultural (1966-1976)

A principios de los sesenta, Mao estaba en segundo plano y bastante aislado. Sin embargo, en 1962 comenzó una ofensiva para purificar el partido, aumentando su  inquietud sobre lo que consideraba las tendencias “capitalistas” y antisocialistas del país. Seguía pensando que los incentivos materiales que habían restablecido a los campesinos y otros sectores corrompían a las masas y eran contrarrevolucionarios.

Para parar la llamada tendencia capitalista, Mao lanzó el Movimiento de Educación Socialista (1962-65), cuya prioridad era restablecer la pureza ideológica, reinfundiendo fervor revolucionario en las burocracias del gobierno y del partido e intensificando la lucha de clases. Sin embargo, se dieron desacuerdos internos, no en el fin del movimiento sino en los métodos para llevarlo a cabo. La oposición provino de los moderados, representados por Liu Shaoqi y Deng Xiaoping. El Movimiento de Educación Socialista fue acompañado pronto con otra campaña de Mao, cuyo tema era “aprender del Ejército Popular de Liberación”. La ascensión del Ministro de Defensa Lin al centro del poder era cada vez más manifiesto. Ello fue acompañado con su llamada al EPL y al PCC para acentuar el pensamiento maoísta como el principio rector para el Movimiento de Educación Socialista y para todas las iniciativas revolucionarias en China.

En relación con el Movimiento de Educación Socialista, se llevó a cabo una cuidadosa reforma del sistema escolar, que había sido planificado en la época del Gran Salto Adelante. La reforma pretendía introducir un programa que introdujese el trabajo de los escolares en comunas y fábricas. Tenía la doble finalidad de dar educación de masas menos cara y educar a los intelectuales y a los estudiantes para aceptar la necesidad de su propia participación en trabajo manual. El reclutamiento de intelectuales para los trabajos manuales era parte de la campaña de rectificación del partido, difundida en los medios de comunicación como un esfuerzo para acabar con las influencias burguesas de los profesionales, especialmente con su mayor interés por sus respectivos campos especializados que por los objetivos del partido. La propaganda oficial les acusó de estar más preocupados de ser “expertos” que de ser “rojos” .

En 1965 Mao había recuperado gradualmente su control del partido con el apoyo de Lin Biao, Jiang Qing y Chen Boda, un influyente teórico. A finales de 1965 un líder de la “Mafia de Shanghai” de Mao, Yao Wenyuan, escribió un ataque sutilmente enmascarado contra el Vicealcalde de Pekín, Wu Han. En los seis meses siguientes, con el pretexto de mantener la pureza ideológica, Mao y sus seguidores purgaron o atacaron a muchas figures públicas, incluido el Presidente del Estado Liu Shaoqi.  A mediados de 1966 la campaña de Mao derivó en lo que se llamaría la Gran Revolución Cultural Proletaria, la primera acción masiva dirigida contra el propio aparato del PCC.

Dentro del partido había una considerable oposición a esta Revolución Cultural. Por un lado estaba el grupo Mao-Lin Biao, apoyado por el EPL, por otra lado había una facción dirigida por Liu Shaoqi y Deng Xiaoping, que tenía un apoyo importante en el partido. El Primer Ministro Zhou Enlai, aunque permanecía personalmente fiel a Mao, intentó mediar o reconciliar las dos facciones.

Mao consideraba que no podría depender de la organización formal del partido, estando convencido de que había sido influenciado por los contrarrevolucionarios “capitalistas y burgueses”. Se dirigió a Lin Biao y el EPL para contrarrestar la influencia de los que eran formalmente “de izquierdas” pero en realidad eran “de derechas”. El EPL fue ensalzado como una “gran escuela” para entrenar a una nueva generación de luchadores y líderes revolucionarios. Los maoístas también se dirigieron a los estudiantes de bachillerato para que hiciesen manifestaciones en su nombre. Estos estudiantes, a los que se unieron los estudiantes universitarios, fueron llamados los Guardias Rojos. El grupo de la Revolución Cultural animó a millones de Guardias Rojos a convertirse en una “fuerza de choque” y “bombardear” con críticas las sedes del PCC, tanto la central como las locales.

Se promovieron las actividades de la Guardia Roja como un reflejo de la política de Mao de renovar el entusiasmo revolucionario y destruir los símbolos y valores “desfasados” y “contrarrevolucionarios”. Las ideas de Mao, que se popularizaron en las “Citas del Presidente Mao”, se convirtieron en el modelo según el cual debían juzgarse todos los esfuerzos revolucionarios. Los “cuatro grandes derechos” (hablar libremente, expresar opiniones libremente, mantener grandes debates y escribir posters con grandes caracteres) se convirtió en un factor importante para animar a los jóvenes seguidores de Mao a criticar a sus rivales dentro del partido. Los “cuatro grandes derechos” fueron tan importantes durante este período que llegaron a institucionalizarse en la constitución de 1975. La consecuencia de todo ello fue un desorden civil generalizado, con enfrentamientos entre bandas de guardias rojas rivales y entre guardias rojas y las fuerzas de seguridad locales. La organización del partido se hizo pedazos de arriba abajo, cesando el funcionamiento del Secretariado del Comité Central a finales de 1966. Las fuerzas de seguridad pública no daban a basto. Enfrentado a la anarquía, el EPL (la única organización que no había sido radicalizada en su mayor parte por actividades al estilo de la Guardia Roja) surgió como el principal garante de la ley y el orden y la autoridad política de facto. Aunque el EPL estaba bajo el llamamiento masivo de Mao de “apoyar a la izquierda”, los mandos militares regionales ordenaron a sus fuerzas que frenasen a los radicales de izquierdas, restaurando así el orden en buena parte de China. El EPL también fue responsable de la aparición a principios de 1967 de los comités revolucionarios, una nueva forma de control que remplazaba a los comités locales del partido y a los organismos de la administración. Estos comités estaban  integrados por activistas de la Revolución Cultural, dirigentes de confianza y mandos militares (éstos últimos eran los que tenían más poder).

La marea radical bajó algo a principios de 1967, pero no fue hasta mediados de 1968, coincidiendo con los movimientos estudiantiles en Occidente, cuando Mao se dio cuenta de la inutilidad de más violencia revolucionaria. Liu Shaoqi, Deng Xiaoping y sus compañeros “revisionistas” habían sido purgados de la vida pública a principios de 1967 y el grupo maoísta se habían adueñado de la vida política.

A la necesidad de calma y estabilidad contribuyeron factores externos. Los chinos estaban alarmados en 1966-68 por el aumento de las fuerzas armadas soviéticas a lo largo de su frontera con China. La invasión soviética de Checoslovaquia en 1968 aumentó la desconfianza china. Además, en 1969 tuvo lugar una tensión fronteriza con la Unión Soviética, que tuvo un efecto pacificador en las tensiones interiores y el régimen hizo un llamamiento masivo a la unidad.

La fase activista de la Revolución Cultural (considerada como la primera de una serie de revoluciones culturales) terminó formalmente en abril de 1969 con el Noveno Congreso Nacional del Partido, que se reunió bajo la hegemonía del grupo maoísta. Mao fue confirmado como el líder supremo. Lin Biao fue promovido al cargo de Vicepresidente del PCC y fue nombrado sucesor de Mao. Los que apoyaron la Revolución Cultural fueron premiados con cargos en el Buró Político, siendo nombrados bastantes mandos militares en cargos del Comité Central. Este congreso del partido también marcó una creciente influencia de dos fuerzas opuestas, la mujer de Mao, Jiang Qing, y el Primer Ministro Zhou Enlai.

La prioridad tras 1969 era la reconstrucción de país mediante la reconstrucción del partido, la estabilización económica y una mayor sensibilidad hacia los asuntos extranjeros. El pragmatismo pasó a ser el tema central de los años siguientes, aunque al mismo tiempo había una tendencia del grupo radical a reafirmarse. Este grupo radical, liderado por Kang Sheng, Xie Fuzhi, Jiang Qing, Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen había dejado de tener el apoyo incondicional de Mao. En 1970 Mao veía su papel más como el supremo hombre de estado que como un activista y creía que China necesitaba tanto pragmatismo como entusiasmo revolucionario y que cada una de estas facetas debían actuar como contrapeso de la otra. Las luchas de facciones continuarían a mediado de los setenta, manteniéndose una coexistencia incómoda mientra Mao estaba vivo.

La reconstrucción del partido se inició en 1969, aunque fue difícil, debido a las fuertes tensiones entre facciones. Las diferencias continuaron en el ejército, el partido y las organizaciones de masas sobre muchos temas políticos. Sólo en diciembre de 1970 se pudo restablecer un comité de partido a nivel provincial.

El EPL fue especialmente importante en la política de transición y reconstrucción, dado que era la única institución que había salido indemne en su mayor parte. Sin embargo, el EPL no era una entidad homogénea. En 1970-71 Zhou Enlai pudo establecer una alianza de centro-derecha con un grupo de mandos regionales del ejército que se oponían a las políticas de  Lin Biao. Esta coalición preparó el camino para un liderazgo del partido y del gobierno más moderado a finales de los setenta y en los ochenta.

El EPL estaba muy dividido en cuestiones políticas. Por un lado estaba la facción de Lin Biao, que seguía exhortando una lucha contra la Unión Soviética y Estados Unidos. Por otro lado, la mayoría de los mandos militares regionales estaban preocupado sobre el efecto que podrían tener las ambiciones políticas en la modernización del ejército y en el desarrollo económico. En general, éstos sintonizaban con la postura de Zhou Enlai. Los grupos moderados dentro de la Adminsitración de la Fuerzas Armadas estaban a favor de mayores incentivos materiales para el campesinado, planificación económica eficiente y una reevaluación cuidadosa de la Revolución Cultural. También defendían una mejora de las relaciones con Occidente en general y Estados Unidos en particular, aunque sólo fuese para contrarrestar el expansionismo de la Unión Soviética. En general, a pesar de las objeciones de los radicales, la política china fue decantándose hacia el centro-derecha.

El inicio de la cuesta abajo de la Revolución fue marcado por el intento abortado de golpe de estado por parte de Lin Biao y su sucesiva muerte en un accidente aéreo cuando intentaba huir de China en septiembre de 1971. La consecuencia inmediata fue la erosión de la influencia fundamentalista de los radicales de izquierda. Los seguidores más cercanos de Lin Biao fueron purgados sistemáticamente. Aumentaron los esfuerzos para despolitizar y aumentar la profesionalización del EPL. Todo ello fue acompañado por la rehabilitación de las personas que habían sido perseguidas o caído en desgracia en 1966-68.

Entre los rehabilitados más destacados estaba Deng Xiaoping, quien fue nombrado Viceprimerministro en abril de 1973 bajo los auspicios del Primer Ministro Zhou Enlai y con el acuerdo de Mao Zedong. Zhou Enlai y Deng Xiaoping consiguieron ejercer una gran influencia. Su línea moderada a favor de la modernización de todos los sectores de la economía fue apoyada formalmente por el Décimo Congreso Nacional del Partido en agosto de 1973 y Deng Xiaoping pasó a ser miembro del Comité Central del Partido.

La facción radical contraatacó constituyendo una milicia urbana armada, aunque sólo tenía un apoyo importante en Shanghai y partes del Nordeste, que eran insuficientes para contrarrestar lo que llamaban tendencias “revisionistas” y “capitalistas “. En enero de 1975 Zhou Enlai, hablando ante el Cuarto Congreso Nacional del Pueblo, esbozó un programa de lo que serían llamadas las “Cuatro Modernizaciones” de la agricultura, la industria, la defensa nacional y la ciencia y la tecnología. Este programa sería confirmado por el Décimoprimero Congreso Nacional del Partido. Asimismo, en enero de 1975 Deng Xiaoping se consolidó en la política al ser elegido Vicepresidente del PCC y miembro del Buró Político del Comité Permanente del Partido.

En 1976 fallecieron los tres líderes más importantes de PCC: Zhou Enlai en enero, Zhu De (Presidente del Comité Permanente del Congreso Nacional Popular) en julio y Mai Zedong en septiembre. En septiembre del mismo año las masas se manifestaron en la plaza de Tiananmen para conmemorar a Zhou Enlai y criticaron a los colaboradores más cercanos de Mao y oponentes de Zhou Enlai. En junio el gobierno anunció que no recibiría más visitantes extranjeros y en Julio un terremoto devastó la ciudad de Tangshan, en la provincia de Hebei. Estos acontecimientos, junto con los fallecimientos de los tres líderes comunistas, contribuyeron a crear con un sentimiento popular de que el “mandato del cielo” había sido retirado al partido gobernante. China estaba en esos momentos en un estado de incertidumbre política.

Deng Xiaoping, el sucesor lógico como Primer Ministro, sufrió un contraataque de los radicales, siendo retirado de todos sus cargos públicos en abril de 1976, nombrándose como Primer Ministro del gobierno y como Vicepresidente del Partido a  Hua Guofeng, que era antes miembro del Buró Político y Ministro de Seguridad Pública.

                                             5.2. Política económica