A. POLITICA AGRARIA

El proceso de reforma se inició con la reforma agraria, que consistió en el regreso desde una agricultura socializada a una agricultura individual y doméstica[1], siendo sus aspectos más relevantes la reinstauración del sistema de explotaciones individuales (“sistema de responsabilidad familiar”) y la consiguiente abolición de las comunas[2], la liberalización de los precios, la diversificación agrícola y el desarrollo comercial.

Las tierras permanecieron en manos del Estado[3], pero fueron arrendadas a los agricultores mediante contratos de larga duración (15-25 años), en virtud de los cuales los agricultores se comprometen a entregar un porcentaje de su producción al Estado. A este sistema se le denominó “sistema de responsabilidad familiar”[4].

Por consiguiente, se abolieron las comunas[5] (antiguas explotaciones colectivas[6]), sustituyéndolas por un nivel básico de gobierno, el xiang (habitualmente traducido como “pueblo”). La antigua brigada de producción pasó a ser la “aldea” (cun), regida por un comité de ciudadanos elegido por los mismos, y el anterior equipo de producción fue reemplazado por cooperativas con un reducido papel en la producción. La principal institución colectiva que permaneció fue la aldea; aunque su papel fue también bastante reducido, conservó ciertas funciones, como supervisar los contratos de producción con las familias, prestar determinados servicios relacionados con la agricultura, como el mantenimiento del sistema de irrigación, y servicios sociales[7].

Asimismo, se liberalizaron los precios[8], aumentando considerablemente: entre 1978 y 1980 crecieron en una media de un 30% y entre 1980 y 1983 en una media de un 13%; posteriormente, en 1988 hubo una importante liberalización de los precios del azúcar, huevos, vegetales y cerdo, y en 1991 del grano y del aceite de semillas.

Por otra parte, se abandonó el énfasis del período Maoísta en la producción de grano como único producto agrícola, favoreciéndose la diversificación de la agricultura, por ejemplo, mediante subidas en los precios de nuevos productos, como el algodón.

También se favoreció la creación de un mercado de productos agrícolas mediante el aumento de la parte de la producción que los campesinos podían vender libremente en el mercado (los campesinos debían entregar un determinado volumen al Estado y el resto podía ser vendido libremente en el mercado). En la actualidad, en una buena parte de las explotaciones pequeñas se han eliminado las cuotas de productos agrícolas que deben ser vendidos al Estado[9].

Asimismo, se han fomentado las explotaciones familiares dedicadas a la producción exclusiva para el mercado, en sectores como la apicultura, cría de conejos, pollos o visones. También se ha fomentado el comercio rural-urbano, se ha introducido la venta al por mayor[10], se han promovido los mercados locales[11] y se han creado mercados de futuros de grano.

El proceso de reforma que se está llevando a cabo apunta a que llegará un momento en que el mecanismo de mercado dominará la agricultura[12]. En este sentido, el Gobierno tiene la intención de perfeccionar el sistema de responsabilidad en la producción por contrato familiar y seguir liberalizando los precios agrícolas[13]. Asimismo, se pretende reformar y desarrollar las explotaciones agrícolas públicas y fomentar las empresas rurales[14].

En la actualidad, dado que el gobierno chino estima que la producción agrícola es insuficiente, especialmente de cereales y algodón, se están ajustando los precios de los productos agrícolas y se han incrementado las inversiones en el sector[15].

 

[1] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 43.

[2] UNGER, J., Rich man, poor man: the making of new classes in the countryside, Political economy of change. Chinas quiet revolution, Longman Cheshire, New York, 1994, p. 44.

 

[3] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile, China Mongolia, 1995-96, London, 1996, p. 15.

[4] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 43.

[5] FIORETTI, L., Cina. Di consumatori in agguato, Epoca, 31 enero 1997, p. 50.

 

[6] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile, China Mongolia, 1995-96, London, 1996, p. 15.

[7] WHITE, G., Riding the tiger. The politics of economic reform in post-Mao China, Stanford University Press, Stanford, 1993, p. 53.

[8] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 26.

 

[9] WALDER, A.G., Evolving property rights and their political consequences, China’s quiet revolution, new interactions between state and society, Longman Cheshire, New York, 1994, p. 9.

[10] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 44.

[11] WHITE, G., Riding the tiger. The politics of economic reform in post-Mao China, Stanford University Press, Stanford, 1993, p. 54.

[12] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 44.

[13] LI PENG, Informe sobre el esquema del IX Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social y de las metas a largo plazo para el año 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, VI.

[14] PROPUESTA DEL CCPCCH SOBRE LA FORMULACION DEL IX PLAN QUINQUENAL (1996-2000) PARA EL DESARROLLO NACIONAL ECONOMICO Y SOCIAL Y LAS METAS A LARGO PLAZO PARA EL AÑO 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, p. 18.

[15] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 20.

                                         B. POLITICA INDUSTRIAL