3.3. Política económica y evolución de la economía

A pesar de decadencia militar durante esta época, se dio prosperidad económica en comparación con el resto del mundo, al menos hasta el s. XV, en que Occidente empezaría un gradual adelantamiento a China.

Durante el período Song (960-1127) las relaciones feudales decayeron. Disminuyó la apropiación de la tierra basada en privilegios hereditarios y la dependencia personal de los campesinos fue bastante menor. Los terratenientes aumentaron sus posesiones mediante compras, dando la tierra en arriendo a los campesinos y cobrámdoles en especie.

La agricultura y la artesanía experimentaron avances. Empezó a cultivarse algodón y con él creció la industria textil. La trabajadora Huang Daopo hizo importantes contribuciones al desarrollo de la técnica textil del algodón. Los agrónomos Chen Fu y Wang Zhen redactaron el Libro de la Agronomía, que reflejó el avance de la producción agrícola de la época.

La industria impresora también siguió desarrollándose y Bi Sheng creó el arte de la impresión de tipos móviles.

Tanto el comercio interior como el exterior estaban bastante desarrollados.

Tras la invasión de China por los mongoles, a pesar de que éstos eran un pueblo mucho menos avanzado que el chino, la economía siguió desarrollándose, a diferencia de lo que había sucedido en Europa varios siglos antes tras la invasión del imperio romano por los pueblos germánicos y asiáticos.

De hecho, la dinastía mongola Yuan llevó a cabo una política económica bastante intervencionista en comparación con Occidente en aquella época, más preocupada por

la luchas de poder, por las persecuciones religiosas y por las cruzadas que no por desarrollar económicamente los diferentes reinos y feudos.

Los mongoles llevaron a cabo muchas obras públicas, mejorando las vías de comunicación y los sistemas de irrigación. Para prevenir posibles hambrunas, se construyeron graneros a en todo el imperio. Se reconstruyó la ciudad de Pekín con nuevos recintos palaciegos que incluían lagos artificiales, colinas, montañas y parques. Durante esta época, Beijing se convirtió en el extremo del Gran Canal, que fue completamente renovado.

Las mejoras de las infraestructuras impulsaron el comercio, tanto terrestre como marítimo, dentro de Asia, y facilitaron los primeros contactos directos chinos con Europa. Los viajeros chinos y mongoles hacia Occidente transmitieron sus conocimientos en campos como la ingeniería hidráulica, trayendo al mismo tiempo a China descubrimientos científicos y técnicos occidentales, como técnicas arquitectónicas, así como nuevos alimentos (como el sorgo) y procesos de elaboración.

Numerosos comerciantes extranjeros llegaron a China, como el veneciano Marco Polo. Este le fue simpático a Kublai Khan. Marco era joven e inteligente y dominaba la lengua mongola a la perfección. Ello contribuyó a que le dieran un cargo y fue enviado en varias misiones, principalmente al suroeste de China. En sus notas describe el poderío y la prosperidad industrial y comercial de China, refiriéndose a aquellas “vastas y extensiones sonrientes y prósperas”, a las “hosterías excelentes para viajeros que había a lo largo del camino”, a las “viñas, campos y jardines hermosísimos”, a “los muchos monasterios de monjes budistas”, a las “fábricas de tejidos de seda y oro y muchos de fino tafetán”, a “una constante sucesión de ciudades y villas” y así sucesivamente. El marroquí Ibn-Battutah también dejó apuntes sobre la situación social de la época.

En esta época se tuvieron lugar en China, también, importantes innovaciones tecnológicas, como técnicas de impresión y de producción de porcelana, al mismo tiempo que la producción de cristal fino se hizo popular.

Los emperadores Ming (1368-1644) también realizaron inversiones en infraestructura, alcanzando el Gran Canal su máxima extensión, lo que estimuló el comercio interior.

En el campo aumentó la producción agrícola, al mismo tiempo que decayó el sistema feudal.

Asimismo, la producción artesanal consiguió un notable crecimiento y a finales de la dinastía Ming habían aparecido los primeros embriones del capitalismo. En los talleres artesanales textiles y de fundición de hierro la escala de la producción era relativamente grande y se alcanzó una considerable división del trabajo. La mano de obra de estas industrias consistía en trabajadores asalariados.

En los inicios de la dinastía Ming se enviaron expediciones marítimas que llegaron hasta las costas de Africa oriental, pero éstas se pararon súbitamente por la presión de los funcionarios neoconfucianos. Si éstas hubiesen seguido, tal vez el mercantilismo, el capitalismo y hasta la revolución industrial hubiese tenido su origen en China en vez de Europa.

Con los Qing se dio un estancamiento económico, que coincidiría con el gran desarrollo en Europa desde el s. XV, por lo que en esta época Europa sobrepasaría gradualmente a China. Mientras en China todo seguía igual en Europa se desarrolló comercio, la colonización y la industrialización. Ello llevaría al imperialismo económico sobre China en el s. XIX.

Durante esta época el comercio exterior en Occidente tuvo un gran auge, a lo que contribuyó el establecimiento de colonias en América, Asia y Africa. Es la época en que nace el mercantilismo y el capitalismo, y en que la Compañía de la Indias Orientales controlaba la India. Los comerciantes europeos se interesaron por el comercio con la China. Como en el resto de Asia, en China los portugueses fueron los pioneros, estableciéndose en Macao, desde donde monopolizaron el comercio exterior a través del puerto de Guangzhou (Cantón). Pronto llegaron los españoles, seguidos de los británicos y los franceses.

Las potencias occidentales hicieron esfuerzos diplomáticos para desarrollar el comercio en términos igualitarios con este país. Sin embargo, la corte Qing intentó implementar una política comercial restrictiva con los países europeos, dado que la presuposición oficial china era que el imperio no necesitaba los productos extranjeros, los cuales eran inferiores por el simple hecho de ser extranjeros. Con todo, el comercio floreció. Para limitar el comercio, los Qing restringieron en 1760 el comercio exterior a Guangzhou, donde los comerciantes extranjeros debían limitar sus negocios a una docena de empresas chinas de comercio con licencia oficial.

Esta relación cambiaría radicalmente en el s. XIX. Durante el s. XIX, el mercado del té (que era una bebida nueva en Occidente) creció rápidamente en Europa y América. Además, existía una creciente demanda de seda y porcelana china. Pero China, todavía en un estadio preindustrial, quería poco de lo que Occidente les podía ofrecer, provocando a los occidentales, mayoritariamente británicos, una balanza comercial desfavorable. Para solucionar esta situación, los extranjeros desarrollaron un comercio triangular, intercambiando sus mercancías en la India y el Sudeste Asiático por materias primas y bienes semiprocesados, que encontraron demanda en Guangzhou. A principios del s. XIX, el algodón y el opio se convirtieron en las principales exportaciones a China, a pesar de que la entrada de opio estaba prohibida.

Ello dio lugar a la guerra del opio, que más tarde veremos, la cual concluyó con el Tratado de Nanjing (1842). Este fue el primero de una serie acuerdos con los estados comerciantes occidentales, que más tarde serían llamados por los chinos “los tratados desiguales”. Con el Tratado de Nanjing la política comercial china tuvo que cambiar drásticamente, ya que este país se vio obligado a abolir el sistema de monopolio comercial basado en licencias de monopolio, a abrir 5 puertos a la residencia de británicos y al comercio exterior y a limitar los aranceles a un 5%. Además, Gran Bretaña debía disfrutar del trato de nación más favorecida, es decir, que se beneficiaría de cualquier concesión que China efectuase a otras potencias. Este tratado supuso una relación desigual a lo largo del s. XIX, que China llamaría “las humillaciones nacionales”. Posteriormente se realizaron otras incursiones, guerras y tratados con nuevas concesiones, lo que supuso nuevos privilegios para los extranjeros.

Ello dio lugar, también, a un fenómeno nuevo en China: la inversión extranjera. Las potencias extranjeras obtuvieron concesiones para invertir en determinados puertos costeros.

Los gobernantes chinos, para poder pagar las indemnizaciones derivadas de sus derrotas, tuvieron que aplicar una política fiscal gravosa. Los terratenientes y los comerciantes hicieron recaer los impuestos sobre la tierra y las mercancías en los campesinos y artesanos. Todo ello contribuiría decisivamente a la Revolución Taiping en 1851.

El movimiento de autorreforzamiento supuso un fuerte giro de la política económica china, ya que se intentó imitar el modelo económico occidental. Esta era la época en que en Europa florecía el comercio y se expandía la revolución industrial. Había aparecido la máquina de vapor, el tren, los barcos de vapor y el telégrafo. Se había desarrollado la industria textil, siderúrgica, de maquinaria y, más tarde, la química y otros tipos.

Dado que los japoneses habían conseguido desarrollar mucho su país imitando el modelo económico occidental, los chinos decidieron hacer lo mismo. Se crearon arsenales, fábricas y astilleros según el ejemplo occidental, introduciéndose  tecnología europea.

Desde 1861 hasta 1894 los líderes de las reformas fueron responsables de establecer instituciones modernas, desarrollar industrias básicas, comunicaciones y transporte y modernizar el ejército.

En esta época se dio otro fenómeno nuevo: a partir de la década de los 70 parte de los comerciantes, terratenientes y burócratas invirtieron sus ahorros en industrias modernas, formándose la posterior burguesía nacional.

A pesar de todos estos cambios, los progresos modernizadores fueron muy limitados, a diferencia de lo que sucedió en Japón.

La fracción reformista burguesa, con Kang Youwei al frente, abogaba por más reformas, modernizar agricultura, industria y comercio. Querían desarrollar el capitalismo sin modificar en lo fundamental el sistema feudal. Ello dio lugar a la reforma de los 100 días (1897-98), en la que se promulgaron varios reglamentos gubernamentales para modernizar la agricultura, la medicina y la minería, enviándose estudiantes a Occidente para imitar el modelo occidental.

Si este movimiento modernizador no hubiese sido desarticulado por la Emperadora Madre Ci Xi, tal vez China hubiese progresado tanto como Japón.

3.3. Política exterior

Durante la dinastía Song (930-1279) los emperadores chinos perdieron las riendas de la política exterior y la corte china se vio obligada a abandonar el Norte de China el 1127 debido a que no podía repeler a los invasores nómadas de Asia Central. Más tarde, a mediados del s. XIII, las tropas mongolas acabarían conquistando China, lo que llevó a la caída de la dinastía Song y su sustitución por la dinastía mongola Yuan (1279-1368). La política exterior durante la época Yuan se caracterizó por la expansión de los mongoles por el sur de China y la apertura y cooperación con otras partes del imperio mongol. Así, los mongoles trajeron personas preparadas de otras partes del imperio mongol, como Oriente Medio y Asia Central para ocupar cargos que no podían ser ocupados por los mongoles. Asimismo, los chinos fueron empleados frecuentemente en regiones no chinas del imperio. Por otra parte, se fomentaron las comunicaciones y el comercio en China y las otras partes del imperio mongol, así como el flujo de conocimiento, ideas e innovaciones técnicas y científicas entre las diferentes regiones ocupadas por los mongoles.

Durante la dinastía Ming (1368-1644), los ejércitos chinos reconquistaron Vietnam. Además, la política exterior china adoptó una línea totalmente innovadora, ya que a comienzos de la dinastía Ming una flota dirigida por Zheng He realizó siete largos viajes, recorriendo los mares de China y del Océano Indico. En cerca de 30 años la flota china visitó numerosos lugares del Sudeste Asiático, India, Persia y el mundo árabe, llegando incluso a la costa oriental de Africa. Con ello, se adelantó a las misiones exploradoras y colonizadoras de los europeos a partir del s. XV.

Sin embargo, las expediciones marítimas Ming finalizaron repentinamente en 1433. Los historiadores han señalado que ello se debió al coste que ello suponía en una época de preocupación por las defensas del Norte contra los mongoles. La oposición de la corte también pudo haber contribuido, ya que los funcionarios conservadores consideraban las aventuras expansivas y comerciales como ajenas a la ideas chinas de gobierno.                 En caso de que los Ming hubiesen continuado con su política expansiva, la evolución política del mundo podría haber sido muy diferente a como ha sido en realidad, ya que el imperialismo europeo podría haber sido anticipado y sustituido por el imperialismo chino. En dicho caso, tal vez una parte importante del mundo hubiese estado bajo la influencia china, tal vez los chinos tras las expediciones hacia el oeste hubiesen enviado expediciones hacia el este y hubiesen sido ellos los que hubiesen descubierto América, tal vez se hubiese convertido en la primera potencia comercial y con los excedentes obtenidos del comercio se hubiese iniciado la revolución industrial en China y no en Inglaterra, y tal vez hoy la lengua internacional sería en chino y no el inglés.

La política exterior en esta época también estuvo marcada por las largas guerras con los mongoles, las incursiones de los japoneses en Corea y el acoso de las ciudades costeras chinas por los japoneses en el s. XVI. Todo ello debilitó el gobierno Ming, situación propicia para una conquista extranjera. In 1644 los manchúes tomaron Beijing desde del Norte y se hicieron los dueños del Norte de China, estableciendo la última dinastía imperial, la Qing.

La política de los Qing (1644-1911) partió en sus inicios de la base de que “la mejor defensa es un ataque”, por lo que, tras la conquista de China, para evitar posibles invasiones exteriores, los manchúes conquistaron Mongolia Exterior (en la actualidad parte de la R.P. China) a finales del s. XVII. En el s. XVIII consiguieron el control de Asia Central hasta la montañas del Pamir, estableciendo un protectorado sobre el Tíbet. Así pues, los Qing fueron la primera dinastía en eliminar las amenazas de las fronteras terrestres con los pueblos nómadas de Asia Central. También incorporaron por primera vez en la historia a Taiwán y varios estados fronterizos les rendían tributo.

Otro acontecimiento que marcó la política exterior fue la llegada de los occidentales por mar. Un número importante de comerciantes occidentales, misioneros y aventureros comenzaron a llegar incluso antes de los Qing, en el s. XVI. En la corte imperial no se concebía los europeos esperasen o mereciesen se tratados como iguales cultural y políticamente. Ello se debía a la idea milenaria de que China era el imperio del centro, el país más avanzado, estando rodeado por bárbaros. Los occidentales eran para los chinos, al igual que los mongoles o los turcos, un tipo más de bárbaros, los bárbaros de ultramar. Por lo tanto, para poder comerciar con China, los occidentales debieron rendir vasallaje a China, siguiendo el complejo y centenario ritual que se imponía a los enviados de los estados vasallos de China. Como veremos más adelante, en el s. XIX cambiarían sustancialmente las relaciones entre China y Occidente.

Asimismo, en el s. XVII apareció una nueva amenaza para China: los rusos. Desde la segunda mitad del s. XVI la Rusia zarista extendió sus fuerzas hacia Siberia y a mediados del siglo siguiente invadió la cuenca del río Heilongjiang, que estaba bajo la administración del gobierno chino. El emperador Kangxi (1662-1722), de la dinastía Qing, se opuso de forma eficaz a la ambición expansionista rusa. En 1689 ambas partes firmaron el “Tratado de Nipchu” (o “Tratado de Nerchinsk”) estableciendo que la gran superficie de las cuencas del río Heilongjiang y Wusuli era territorio chino. Este fue el primer tratado bilateral con una potencia occidental. En 1727 el Tratado de Kiakhta delimitó el resto de la parte oriental de la frontera sino-rusa. Los rusos fueron los únicos con lo que los Qing estuvieron dispuestos a tratar en pie de igualdad, ya que los manchúes eran sensibles a la necesidad de seguridad en su frontera septentrional, por lo que se prepararon para ser realistas al tratar con Rusia.

La política exterior con respecto a las potencias occidentales se caracterizó por infravalorar el poderío económico y militar de las mismas. Este error lo pagarían caro, como veremos a continuación, a lo largo del s. XIX y a principios del s. XX supondría la caída del sistema imperial chino.

Durante el s. XIX, Occidente tenía mucho interés en  vender opio en China. A pesar de que la entrada de opio estaba prohibida por decreto imperial, el tráfico de opio fue posible gracias a la connivencia entre mercaderes y funcionarios corruptos.

En 1839 el gobierno Qing, tras una década de campañas antiopio sin éxito, aprobó leyes drásticas contra el comercio de opio. El emperador envió un delegado a Guangzhou, Lin Zexu, para terminar con el tráfico ilegal de opio. Lin confiscó los depósitos ilegales de opio propiedad de los comerciantes chinos, detuvo a toda la comunidad extranjera y confiscó y destruyó alrededor de 20.000 cajas de opio ilegal británico. Los británicos tomaron represalias con el envío de una expedición de castigo, con la que se inició la primera guerra Anglo-china, conocida como la Guerra del Opio (1839-42). Sin estar preparados para la guerra e infravalorando la capacidad bélica de su enemigo, los chinos fueron derrotados desastrosamente y su imagen de su propio poder imperial fue dañada. El Tratado de Nanjing (1842)fue el primero de una serie acuerdos con los estados comerciantes occidentales, que más tarde serían llamados por los chinos “los tratados desiguales”. Con el Tratado de Nanjing China deció la isla de Hong Kong a los británicos, se obligó a pagar una cuantiosa indemnización y concedió una serie de beneficios económicos a Gran Bretaña. Este tratado supuso una relación desigual a lo largo del s. XIX, que China llamaría “las humillaciones nacionales”.

Posteriormente, Inglaterra y Francia, aprovechando la revolución Taiping de 1951, desencadenaron la Segunda Guerra del Opio, obligándola a la fuerza a vender más derechos nacionales.

La Rusia zarista intervino también en este acto, invadiendo la cuenca del río Heilongjiang en Manchuria, de la que los campesinos fueron expulsados por el Tratado de Nerchinsk. Los rusos usaron su mayor conocimiento de China que habían adquirido durante su residencia durante un siglo en Pekín para expandirse. En 1860 los diplomáticos rusos aseguraron la secesión de toda Manchuria por encima del río Heilongjiang y al este del Río Wusuli Jiang (Ussuri). Las tomas de territorio extranjeras aumentaron después de 1860 en virtud de tratados impuestos a China bajo algún pretexto. El dominio extranjero sobre los sectores vitales de la economía china se reforzó con mayores concesiones. Los asentamientos extranjeros en los puertos sujetos a tratados pasaron a ser extraterritoriales, no teniendo China jurisdicción sobre los mismos.  La seguridad de estos enclaves era asegurada por la presencia amenazante de barcos de guerra.

El 1864 potencias extranjeras ayudaron a los Qing a sofocar la rebelión Taiping, lo que supuso una mayor influencia extranjera sobre China.

Las potencias extranjeras se anexionaron los estados periféricos que habían reconocido su vasallaje hacia China. Francia colonizó la Cochinchina, nombre que recibía por aquel entonces el Sur del Vietnam y en 1864 estableció un protectorado sobre Camboya. En 1884 Francia desencadenó una guerra contra China y Vietnam, la Guerra Chino-francesa, que le permitió tomar Annam. Gran Bretaña tomó el control sobre Birmania. Rusia entró en el Turkestán chino (actualmente la región autónoma de Xinjiang).

Japón, habiendo emergido de su aislamiento durante un siglo y medio y habiendo emprendido su propio movimiento de modernización, venció a China en la guerra de 1894-95. El Tratado de Shimonoseki obligó a China a ceder Taiwán y las islas Penghu a Japón, a pagar una gran indemnización, a permitir el establecimiento de industrias japonesas en cuatro puertos y a reconocer la hegemonía de Japón sobre Corea. En 1898 los británicos adquirieron un arrendamiento de 99 años sobre los llamados Nuevos Territorios de Kowloon, que aumentaron el tamaño de Hong Kong. Gran Bretaña, Japón, Rusia, Alemania, Francia y Bélgica fueron ganando esferas de influencia en China. Los Estados Unidos, que no habían adquirido ninguna cesión territorial, propusieron en 1899 que hubiese una política de “puertas abiertas”en China, en virtud de la cual todos los países extranjeros tendrían los mismos deberes y privilegios en todos los puertos sujetos a tratados. Todas las potencias, excepto Rusia, estuvieron de acuerdo con esta apertura.

Frente al creciente poder de las potencias extranjeras en China a finales del s. XIX se desarrolló un movimiento popular, al que los cortesanos conservadores daron un apoyo clandestino. Era el movimiento antiextranjero y anticristiano de la sociedad secreta Yihetuan (Sociedad de la Rectitud y la Armonía), que es conocido en Occidente como los Boxers. En 1900 las bandas de los boxers se difundieron en las zonas rurales del norte de China, quemando misiones y matando cristianos chinos. Finalmente, en junio de 1900, los boxers sitiaron las concesiones extranjeras de Pekín y Tianjin, lo que provocó una expedición de auxilio de los estados afectados, acontecimiento sobre el que se rodó la película “55 días en Pekín”. Los Qing declararon la guerra a los invasores extranjeros, que aplastaron con facilidad a sus oposición y ocuparon el norte de China. Con el Protocolo de 1901, la corte dio su consentimiento para ejecutar diez altos oficiales y el castigo de centenares de otros, la expansión del Barrio de las Legaciones Extranjeras, el pago de indemnizaciones de guerra, el mantenimiento de tropas extranjeras en China y la demolición de algunas fortificaciones. Asimismo, robaron una enorme cantidad de artículos de valor. Los rusos se apoderaron entonces de Manchuria y en 1904 los británicos invadieron el Tíbet.

3.4. Cultura y ciencia

Durante esta época, siguieron habiendo avances en el campo cultural y científico, aunque a partir de la dinastía Ming se mantuvo en esencia el legado anterior. Este inmovilismo, combinado con los grandes avances que tuvieron lugar en Europa a partir del s. XV harán que occidente supere a China cultural, científica y tecnológicamente.

Los Song refinaron muchos de los avances de los siglos anteriores, especialmente en los campos de la historia, pintura, caligrafía y porcelana. La brújula, que había sido inventada mucho antes, fue introducida  en la navegación marítima con más tardar a finales del s. XI. Li Jie recopiló en su “Métodos de Construcción” técnica arquitectónicas. Shen Kuo incluyó en su ”Mengxibitan” experimentaciones en diversas ciencias, como la física, la biología y la geología. Guo Shoujing elaboró un nuevo calendario, llamado “calendario de horas”, inventó muchos instrumentos astronómicos e hizo aportaciones a la construcción hidráulica.

Asimismo, los poemas de la dinastía Song adquirieron un nuevo estilo.

Sin embargo, en el mundo del pensamiento se llegó a un cierto estancamiento. Los intelectuales Song buscaron respuestas a todas las cuestiones filosóficas y políticas en los Clásicos Confucianos. Su renovado interés por los ideales confucianos y la sociedad antigua coincidió con una decadencia del Budismo, que los chinos vieron como extranjero y poco práctico para la solución de problemas políticos y otros tipos de problemas mundanos. Los filósofos Neoconfucianos Song, encontrando cierta pureza en los textos clásicos originales, escribieron comentarios a los mismos. El más influyente de estos filósofos fue Zhu Xi (1130-1200), cuya síntesis de pensamiento de Confucianismo, Budismo, Taoísmo y otras ideas se convirtió en la ideología oficial imperial desde finales de la época Song hasta finales del s. XIX. Cuando se incorporó al sistema oficial de oposiciones, la filosofía de Zhi Xi degeneró en un rígido credo oficial, que hacía hincapié en las obligaciones de obediencia del individuo hacia el gobernante, del hijo al padre, de la mujer al marido y del hermano menor al hermano mayor. El efecto fue la inhibición del desarrollo social de la China premoderna, lo que dio lugar a muchas generaciones de estabilidad política, social y espiritual, pero también en una lentitud del cambio cultural e institucional hasta el s. XIX. Las teorías neoconfucianas fueron exportadas a Corea, Vietnam y Japón, donde jugaron un papel importante en la vida intelectual.

Así pues, en aquella época los musulmanes se pusieron a la cabeza en cuanto a dinamismo intelectual, ya que en el mundo islámico floreció la filosofía y la ciencia, con pensadores como Averroes o Avicena. En cambio, Europa se quedó por detrás tanto de el mundo islámico como de China, ya que se daba una hegemonía ideológica monopólica de la iglesia católica, caracterizada por la intolerancia religiosa y persecuciones contra aquellos que pensaban de forma diferente.

Durante la dinastía Yuan se desarrolló una rica diversidad cultural. Los principales logros culturales fueron el desarrollo del teatro, que adquirió un nuevo estilo, y de la novela, así como el uso creciente de la lengua escrita vernácula. Los contactos mongoles con Asia Occidental y Europa dieron lugar a un importante intercambio cultural y tecnológico. Se introdujeron los instrumentos musicales occidentales.

Por otra parte, se realizaron avances el los campos de la literatura de viajes, cartografía, geografía y educación científica. En esta época, el juego de cartas y la literatura médica china fueron introducidos en Europa,

A diferencia de Europa, en que se introdujo la Inquisición para perseguir a aquellos que no pensasen según la ortodoxia católica, los monarcas Yuan eran más tolerantes, abiertos e innovadores. De este período data la conversión al Islam por los musulmanes de Asia Central y de un creciente número de chinos en las zonas occidentales. El Nestorianismo y el Catolicismo disfrutaron, asimismo, de un período de tolerancia, y floreció el Budismo tibetano, aunque el Taoísmo sufrió las persecuciones mongolas. Las prácticas gubernamentales confucianas y los sistemas de oposición basados en los Clásicos, que habían caído en desuso en la China Septentrional durante el período de la desunión, fueron restablecidos por los mongoles para mantener el orden sobre la sociedad Han.

En la época Ming siguieron teniendo lugar conquistas en la ciencia y la cultura. El farmacólogo Li Shizhen redactó el “Compendio de Materia Médica”, en el que recogió más de  1.800 tipos de medicamentos y más de 10.000 recetas. El científico Song Yingxing resumió experimentos en la agricultura y la artesanía en su libro “Tiangongkaiwu”.

En esta época se escribieron varias novelas con alto valor artístico, entre las que cabe destacar “Un Sueño de Mansiones Rojas”, de Cao Xueqin.

Asimismo, el pensador progresista Li Zhi tuvo la valentía de criticar, ya en el s. XVI, los dogmas de la rígida escuela confuciana. Del mismo modo, Wang Fuzhi se pronunció a favor del evolucionismo y se opuso a la restauración de lo caduco y al retroceso. Pero a pesar de ello, la sociedad china seguía fiel a los Clásicos confucianos, con lo que el panorama intelectual apenas cambió en esta época, mientras en Europa se produjo el Renacimiento, que suponía un movimiento cultural renovador que representaba un retorno a los clásicos griegos y romanos, valorando la razón y el librepensamiento frente a los rígidos dogmas de la iglesia.

Durante la época Qing, el mundo de las ideas siguió sin variar mucho hasta el s. XIX. El hecho más destacable hasta esa época fue la influencia cristiana. Desde el s. XIII, los misioneros católicos habían intentado expandir la Iglesia en China. Aunque a principios del s. XIX solamente unos pocos centenares de miles de chinos se habían convertido, los misioneros (en su mayoría jesuitas), contribuyeron en gran medida al conocimiento chino en campos como forja de cañones, calendario, geografía, matemáticas, cartografía, música, arte y arquitectura. Los jesuitas fueron especialmente hábiles para adaptar el cristianismo al marco cultural chino y fueron condenados por una decisión papal en el 1704 por haber tolerado la continuidad de los antiguos ritos confucianos entre los conversos cristianos. La decisión papal debilitó rápidamente el movimiento cristiano, que proscribió como heterodoxo y desleal.

En el s. XIX el contacto con las potencias occidentales hizo cambiar muchas cosas. En un principio, China se cerró a las influencias occidentales, pero cuando tomó conciencia de que se estaba quedando detrás y de que cada vez estaba más bajo el control occidental, intentó aprender de Occidente, llevando incluso estudiantes a Europa para que aprendiesen de los conocimientos occidentales y los importasen a China.

Asimismo, aparecieron nuevos movimientos que supusieron la aparición de nuevas ideas sociales y políticas, como los Taiping, que propugnaban una especie de comunismo, adelantándose así a los que sería la revolución comunista.

 

CAPITULO 3

LA REPUBLICA DE CHINA