2.4. Cultura y ciencia

El alto grado de desarrollo alcanzado por China en esta época en comparación con el resto del mundo se debe también a la evolución cultural y científica que experimentó.

El emperador Qin ordenó quemar todos los libros de historia y todo lo que se refiriese al pasado, incluso los antiguos cancioneros y todos los escritos de Confucio y Lao Tse, permitiendo sólo libros sobre agricultura y otros temas útiles. Quien poseyese libros de otro tipo era castigado con la pena de muerte.

Sin embargo, con la dinastía Han hubo un renacimiento intelectual, literario y artístico. Se buscaron los antiguos libros y se descubrió que mucha gente había tenido el valor de no quemarlos. Se recopilaron y se guardaron por duplicado. Además, se escribieron nuevos libros y se hicieron descubrimientos que aumentaron el conocimiento. Sima Qian escribió los Registros Históricos, la primera obra completa de la historia general de China. El pensador Wang Chong escribió “Lunheng”, en la que, basándose en conceptos materialistas sencillos explicó, diversos fenómenos de la naturaleza, oponiéndose a las ideas supersticiosas. El astrónomo Zhang Heng inventó un instrumento de sismografía que servía para determinar la dirección en que se daba un terremoto y un instrumento astronómico que funcionaba con fuerzas hidráulicas. El médico Zhang Zhongjing escribió “Acerca de la Tifoidea”, obra que tiene un importante lugar en la biblioteca científica.

Durante el período de desunión también tuvieron lugar importantes avances en medicina, astronomía y cartografía. El científico Zu Chongzhi logró definir el valor “pi” de Arquímedes entre 3,1415926 y 3,1415927 y Jia Sixie recopiló técnicas agrícolas y ganaderas en el libro “Qiminyaoshu”. El pensador Fan Zhen publicó Acerca de la Extinción de los Divino, en el cual, valiéndose de conceptos ateístas, critica duramente las religiones y supersticiones.

Durante este período se aceleró el proceso de sinización entre los pueblos no chinos llegados del Norte y entre las tribus aborígenes en el Sur. Este proceso fue también acompañado con una creciente popularidad de Budismo, surgido en la India en la época de Confucio e introducido en China en el siglo I.

Durante las dinastías Sui y Tang la cultura china resplandeció más todavía. La nueva China que había surgido era un país diferente del de la vieja China de los Han. Apareció una nueva escuela literaria mucho más vigorosa, resurgiendo la poesía. Hubo grandes adelantos en las artes, la ciencia y el ocio.

La época de la dinastía Tang es reconocida por los historiadores como el punto álgido de la civilización china. Se desarrolló una floreciente actividad creativa en muchos campos, estimulada por el contacto con la India y Oriente Medio. El Budismo se desarrolló, siendo sinizado y pasando a integrar la cultura tradicional china. Se inventó la imprenta, lo que permitió la difusión de la cultura. Este período fue, también, la edad de oro de la literatura y el arte.

Mientras que Europa estaba obsesionada con cuestiones teológicas, el espíritu chino era más abierto, tolerante e investigador. Así, el año 635 llegó un grupo de misioneros cristianos a China, al que se permitió exponer sus ideas al emperador chino Tai-tsung. Este examinó la traducción china de la Biblia, declaró aceptable esta religión extranjera y autorizó la fundación de una iglesia y un monasterio. También llegaron mensajeros de Mahoma en un barco mercante. Tai-tsung les dio una cortés acogida, manifestó interés por sus ideas teológicas y les ayudó a construir una mezquita en Cantón.

El monje Yixin calculó por primera vez en el mundo un meridiano. El médico Sun Simiao escribió “Qianjinfang” (Mil Recetas Preciosas), en el que se recopilan numerosas recetas y medicamentos.

En la literatura y el arte destacaron los poetas Li Bai, Du Fu, Li He y Bai Juyi, así como el pintor Wu Daozi.

 

LA DECADENCIA DE LA CHINA IMPERIAL