2.2. Política económica y evolución de la economía

La política económica en aquella época era, obviamente, muy diferente a la actual. Hoy diríamos que era una política muy liberal, ya que el papel del estado en la economía era mínimo. Prácticamente se limitaba a la política fiscal, presupuestaria y de obras públicas. Dentro de las políticas sectoriales, la principal era una política agraria consistente en desarrollar sistemas de irrigación y obras para evitar las inundaciones. También se desarrollaba una política comercial orientada a fomentar o restringir el comercio exterior mediante aranceles, autorizaciones al comercio o la creación y protección de rutas comerciales, como fue la famosa ruta de la seda.

Asimismo, el estado también jugaba un papel importante en la investigación e innovación tecnológica, ya que algunas de las mejoras técnicas eran realizadas por inventores financiados por los gobernantes. A diferencia de los que sucedía en sociedades más atrasadas, al contar China con un sistema político complejo y emperadores o reyes con recursos, éstos contrataban a un número importante de funcionarios y expertos, que para ingresar en el funcionariado  debían pasar varios años formándose. Ello permitió contar con personas altamente formadas que disponían de tiempo para pensar y experimentar, lo que explica que China estuviese durante este período en la vanguardia tecnológica con respecto al resto del mundo.

Por otro lado, el estado también actuó como un motor de la industria mediante el gasto público. Las compras estatales de armas y equipamientos para los ejércitos impulsó la industria siderúrgica, el sistema de funcionariado mediante oposiciones que se pasaba años estudiando los libros clásicos contribuyó al desarrollo de la industria del papel y de la impresión, el mantenimiento de la corte imperial permitió el crecimiento de la industria suntuaria de seda, porcelana, mueble, construcción, joyería, etc.

A pesar de que la política económica de la China imperial tenía un cariz liberal en comparación con los tiempos actuales, era bastante más intervencionista que en la mayor parte del mundo en aquella época, en la que gobernantes de los diferentes reinos, ciudades-estado, repúblicas, feudos, tribus, poblados etc. ejercían un papel muy pasivo para desarrollar la economía, salvo excepciones, como Egipto, el imperio romano o el imperio Maurya en la India.

Debido en parte a las políticas económicas de los emperadores chinos, la economía china experimentó un importante crecimiento en la época imperial. Tuvo un papel especialmente importante el desarrollo de una infraestructura propicia para el aumento de la productividad agrícola y para el comercio. Así, durante la dinastía Qin se invirtieron muchos recursos en obras públicas, como carreteras, con el objeto de consolidar y reforzar el poder imperial.

Del mismo modo, durante la dinastía Han se construyó un número considerable de obras hidráulicas. También se generalizó el uso de aperos agrícolas de hierro y ganado de labor y se desarrolló la técnica del cultivo, lo que permitió un importante crecimiento de la productividad agrícola.

 

La industria también experimentó notables progresos durante la época Han. Hubo un renacimiento tecnológico. Se inventó el papel y la porcelana, y la señora Hen Baoguang creó un telar jacquard para la seda. Todo ello, junto con la existencia de una demanda para dichos productos, dio lugar al desarrollo de estas industrias. Asimismo, la industria de la fundición de hierro experimentó grandes avances. Se cree que el grado de desarrollo de la agricultura y de la industria era mayor que en la otra gran potencia de la época, el imperio romano.

Asimismo, el comercio era próspero, adquiriendo importancia numerosas ciudades. Nació el comercio exterior, fomentado por la política económica de la corte Han. Esta envió a Zhang Qian al frente de una expedición para que comunicara China con las regiones occidentales y fue así como se abrió la “Ruta de la Seda”, que llegaba al Asia Central y Persia (Irán), desde donde seguían las caravanas hacia Antioquía, Bagdad y Alejandría, por la que se exportaba seda y otros artículos chinos hacia el Imperio Romano. En cambio, los chinos no querían mercancías romanas, por considerar que no eran de suficiente calidad o que no las necesitaban, por lo que los romanos debían pagar los productos chinos con oro y plata. También se realizaba algún comercio a través de naves costeras que iban a la India y el Mar Rojo.

Tras la caída de la dinastía Han, a pesar de la desunión política que duró del 220 al 589, tuvieron lugar importantes avances tecnológicos. Se cree que la pólvora, que se usaba en aquel tiempo sólo para usar como fuegos artificiales, y el carro se inventaron entre el s. VI y VII. También se perfeccionó la tecnología de fundición de metales, creando Qiwu Huaiwen el método de fundición por inyección.

Durante esta época, así como más tarde durante las dinastías Sui y Tang, se desarrolló en feudalismo, consolidándose el poder y la propiedad de la tierra por parte de los terratenientes, con privilegios hereditarios y con una mayor dependencia personal por parte de los campesinos.

En el período de desunión se desarrolló más la economía de las regiones del norte, al mismo tiempo que las regiones del sur intentaban tomar la economía del norte como modelo.

Posteriomente, la dinastía Sui (581-617) llevó a cabo una política económica bastante más intervencionista, que consistió en una política fiscal y presupuestaria expansiva y en la realización de grandes inversiones en infraestructura. Durante este período se cavó el Gran Canal, que entrelazaba Luoyang con Hangzhou, jugando un papel significativo para el desarrollo de la economía. También se realizaron otros proyectos. Ello contrastaba con la política económica llevada a cabo por los reyes y señores europeos en esta época, que no sólo no desarrollaron las infraestructuras, sino que además permitieron que prácticamente desapareciesen los caminos y otras infraestructuras que habían desarrollado los romanos, pasando a ser difícil la comunicación y el transporte en Europa.

Durante la dinastía Tang (618-907) se hicieron avances en la técnica de producción agrícola, de los aperos y de la construcción hidráulica. La economía se diversificó, iniciándose por primera vez la producción de té, así como la industria del papel y de impresión con tipos de madera, adelantándose en varios siglos a Europa.

Se desarrollaron las ciudades no sólo como centros administrativos, sino también de comercio, industria y navegación marítima. Los funcionarios vivían en los centros provinciales junto con tenderos, artesanos y comerciantes. Se fue desarrollando una clase burguesa acomodada gracias a la difusión de la imprenta y de la educación, al crecimiento del comercio y a la creación de una economía de mercado que unió las provincias costeras con las del interior. Así pues, la posesión de tierras y el empleo en el gobierno dejaron de ser la única forma de adquirir riquezas y prestigio.

El comercio exterior se desarrolló, con frecuentes contactos comerciales con Corea, Japón, India, Vietnam y Persia, así como con los países árabes.

Millones de personas llevaban durante estos siglos en China una vida relativamente cómoda, mientras que las poblaciones mermadas de Europa y Asia occidental vivían en chozas, con unas condiciones económicas, de salud y culturales muy precarias, agolpándose en pueblecitos amurallados para defenderse de señores feudales y de los bandidos, con una economía muy atrasada y autárquica basada en el trueque, con un comercio y economía monetaria muy reducida, con una escasa productividad agrícola, con una industria casi inexistente y con unas comunicaciones e infraestructuras muy deficientes.

                                         2.3. Política exterior