1.1. ENTORNO ECONOMICO

1.1. ENTORNO ECONOMICO

“Cuando China despierte, el mundo temblará” Napoleón Bonaparte

1.1.1. EVOLUCION ECONOMICA Y PERSPECTIVAS (1978-1996)

1.1.1.1. POLITICAS MACRO Y MICROECONOMICAS

Para entender en entorno económico chino, hay qué comenzar por entender el proceso de reforma y apertura que se ha producido desde 1979 hasta la actualidad, lo que nos permitirá conocer cuáles son las reglas del juego que rigen en la actualidad la economía y nos ayudará a entender la evolución de la situación macro y microeconómica que se expone en el apartado siguiente. Por ello, en este apartado se expondrá, en primer lugar, las fases de dicho proceso de reforma, posteriormente cómo se ha llevado a cabo el mismo, y, en tercer lugar, cada una de las políticas económicas seguidas por el gobierno chino: la agraria, la industrial, la relativa al sector comercial, la financiera y monetaria, la fiscal, la laboral y la económica exterior.

En 1979 se inició en China la política de reforma y apertura, con el objetivo de desarrollar económicamente el país (principalmente, cuadruplicar el ingreso per cápita en el año 2.000[1]), dejando al margen las cuestiones políticas e ideológicas[2]. A diferencia de otras economías socialistas, el proceso de reforma en la China post-Mao no se inició debido a una crisis profunda[3] ni a un deficiente crecimiento económico, ni tampoco a un deseo de parecerse a Occidente lo antes posible[4], como sucedió en Europa del Este, sino que más bien respondió a presiones socioeconómicas. En 1978 los líderes chinos llegaron a la conclusión de que el aislamiento económico bajo la consigna de independencia había sido un error. La experiencia de China desde 1949 demostró que su alta tasa de crecimiento no significó una modernización económica satisfactoria, puesto que dicha tasa iba acompañada de una falta de innovación tecnológica, una escasez de mejoras en la calidad y variedad de la producción, una falta de mejora de la productividad y eficiencia en la producción y un estancamiento del nivel de vida. Es decir, lo que originó el proceso de reforma fue la mala dirección del crecimiento económico[5].

El proceso de reforma económica puede ser dividido en cuatro grandes fases, cada una de las cuales tiene sus propias subfases y fluctuaciones:

– La primera fase se extiende desde el Tercer Pleno del XI Comité Central, celebrado en diciembre de 1978, hasta el Tercer Pleno del XII Comité Central, en octubre de 1984. Esta primera fase se caracterizó por la transformación de las instituciones económicas rurales[6] y el comienzo de la apertura al mundo exterior. En cambio, las reformas en las áreas urbanas tuvieron un carácter experimental y muy limitado.

– La segunda fase va desde finales de 1984 hasta los acontecimientos de Tiananmen en junio de 1989. Así como la primera fase se caracterizó por la reforma rural, el aspecto más significativo de esta segunda fase fue la reforma de las áreas urbanas[7]. El Tercer Pleno del XII Comité Central decidió una mayor reducción de la planificación, el fortalecimiento del poder de los directivos de las empresas y una reforma moderada del sistema de precios mediante la reducción de los controles administrativos. También se profundizó en la política de apertura, aumentando los poderes de las administraciones locales en sus relaciones económicas exteriores e incrementando el número de áreas “abiertas” y “zonas de desarrollo”.

Por lo que se refiere a la agricultura, se inició una nueva fase de reformas rurales que aspiraba a profundizar en el proceso de la comercialización agraria y la diversificación de la economía rural, siendo abolido oficialmente el antiguo sistema de suministro estatal en enero de 1985.

A partir de 1985 se disparó el crecimiento de la economía y de la oferta monetaria, se desarrollaron cuellos de botella en sectores claves (especialmente en el transporte, energía y materias primas) y aumentaron las presiones inflacionarias. A mediados de 1985, se intentó detener este proceso mediante la introducción de controles sobre el crédito y la moneda, la reducción de las importaciones y el recorte de los proyectos de inversión pública. La reforma de los precios se aplazó indefinidamente, al tiempo que se intentó acelerar la reforma del sector industrial urbano, pero este proceso de reforma agravó ciertos problemas, como el descontrol de la economía y un marcado descontento popular, que culminó en las revueltas y represión de mediados de 1989.

– Esto dio lugar a una tercera fase, entre 1989 y 1991, en la cual el partido intentó consolidar su victoria en junio limitando el ritmo y el alcance de la reforma económica y eliminando así sus indeseables repercusiones sociales y políticas. Esta línea fue ratificada en el Quinto Pleno (XIII) en noviembre de 1989[8].

– La cuarta fase se extiende desde 1991 hasta la actualidad. En 1991 el proceso de reforma volvió a cobrar fuerza, recibiendo un gran impulso a raíz del viaje de Deng Xiao Ping por el Sur de China en 1992[9], en el que mostró su apoyo al proceso de reforma[10]. La VIII Asamblea Nacional Popular de marzo de 1993 se reformó la Constitución, introduciéndose el concepto de “economía socialista de mercado”, que se basa en el reconocimiento de que el mecanismo de mercado es necesario para un crecimiento económico rápido y de que los controles económicos centrales deben ser reemplazados por métodos macroeconómicos indirectos[11]. Se pretende, así, establecer un sistema de regulación macroeconómica “que combine la regulación directa e indirecta con énfasis en la última, y la regulación central y provincial con énfasis en la primera (Chen Jinhua, 1991)[12]. Para ello, se creó un organismo encargado de dicha labor, la Oficina de Economía y Comercio, que a principios de 1993 se convirtió en la Comisión Estatal de Economía y Comercio, encabezada por el Viceprimer Ministro Ejecutivo Zhu Rongji[13].

La forma de implementación de este proceso de reforma se ha caracterizado por tres rasgos: el gradualismo[14], la espontaneidad y la descentralización.

Casi todas las reformas han sido llevadas a cabo de una forma heterodoxa[15]: se han implementado en un período de tiempo largo y generalmente tras una fase de experimentación[16] en determinadas áreas geográficas, para extenderlas a otras zonas del país tras obtener resultados positivos y asegurándose siempre de que contaban con la aceptación socioeconómica antes de ser aplicadas de forma generalizada[17]. En ocasiones, este gradualismo ha sido el resultado de un proceso de prueba, mientras que en otras se ha debido a un oportunismo frecuentemente como respuesta a presiones fiscales, como la reforma de los precios.

En estrecha relación con lo anterior, se ha hecho un uso parcial de reformas dentro de cada uno de los sectores. Un claro ejemplo es el sistema de dos niveles de precios, bajo el cual las empresas públicas pueden vender su producción por encima del plan a precios de mercado[18].

Por otra parte, China no ha desarrollado una estrategia global de reforma bien definida, ni tampoco ha redactado un proyecto claro de reforma[19], sino que se han llevado a cabo reformas de forma espontánea, pragmática[20] y coherente cuando el clima económico, político y social lo ha permitido o lo ha requerido. A veces las reformas han sido el resultado de una decisión del gobierno central bien desarrollada, pero otras veces han tenido lugar espontáneamente en una determinada provincia, que ha sido imitada posteriormente por otras provincias. Algunas reformas habían sido anunciadas con antelación, mientras que otras han tenido lugar de forma repentina.

Esto puede deberse a la experiencia de los fracasos del sistema del planificación. Está generalmente aceptado que una razón clave del fracaso de la planificación centralizada fue que el hecho de que ésta requiere demasiada información. Esta información no sólo ha de ser reunida y procesada, sino que buena parte de ella es inexistente por definición. En este sentido, para redactar un proyecto de reforma exhaustivo se requeriría una cantidad similar de información, mucha de la cual sería inexistente. Por tanto, se llegó a la conclusión que era mejor actuar y adaptarse en función del entorno de cada momento y los resultados de las políticas anteriores.

La tercera característica de la forma como ha sido realizada la reforma económica china viene dada por la descentralización[21], llevándose a cabo las reformas con un papel importante de la administración central, como de las provinciales y otros niveles locales[22]. Dado que antes de iniciarse las reformas en 1979 ya existía una administración descentralizada, las administraciones locales estaban preparadas para reaccionar ante el proceso de reforma. La descentralización se dio en tres niveles: a un nivel administrativo, que permitió a la autoridades provinciales y locales amplias competencias en la toma de decisiones rutinaria; a un nivel fiscal, introducida por etapas desde 1981 como respuesta en parte a las demandas de los niveles más bajos del gobierno, que permitió a las provincias retener y asignar una mayor parte de los impuestos recaudados en vez de transferirlos al centro; y a un nivel de política industrial y de la inversión en infraestructura[23].

 

 

[1] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 274.

[2] OFICINA COMERCIAL DE ESPAÑA EN PEKIN, República Popular China, Boletín Económico ICE, Madrid, 1993, p. 6.

[3] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 37.

[4] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 23.

[5] BERNSTEIN, T.P., China: change in a marxist-leninist state, Driven by growth. Political change in the Asia-Pacific region, M. E. Sharpe, London, 1993, p. 45.

[6] WHITE, G., Riding the tiger. The politics of economic reform in post-Mao China, Stanford University Press, Stanford, 1993, p. 52.

[7] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 42.

[8] WHITE, G., Riding the tiger. The politics of economic reform in post-Mao China, Stanford University Press, Stanford, 1993, p. 52.

[9] CRINGLE, N., GREEN, N. and WRIGHT, S., China. A felicitous phenomenon?, Coutts & Co. Investment Review, spring 1993, p. 2.

[10] OFICINA COMERCIAL DE ESPAÑA EN PEKIN, República Popular China, Boletín Económico ICE, Madrid, 1993, p. 9.

[11] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country Profile: China, Mongolia, 1993/1994, The Economist Intelligence Unit, Londres, 1993, p. 22.

[12] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 110.

[13] NOTICIARI DE COMERÇ EXTERIOR, China se prepara para convertirse en una de las primeras potencias económicas del mundo, Noticiari de Comerç Exterior, 30 de mayo de 1994, p. 1.

[14] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 276.

[15] JEFFERSON, G. H. y RAWSKY, T.G., Enterprise reform in Chinese industry, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 55.

[16] JEFFERSON, G. H. y RAWSKY, T.G., Enterprise reform in Chinese industry, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 65.

[17] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 70.

[18] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 39.

[19] MEHRAN, H., QUINTYN, M., Financial sector reforms in China, Finance & Development, 33, Mar 1996, p. 18.

[20] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 276.

[21] LIEW, L.H., Gradualin China’s economic reform and the role for a strong central state, Journal of Economic Issues Vol. XXIX, nº 3, september 1995,  p. 889.

[22] GOODHART, C. y XU, C., The rise of China as an economic power, National Institute Economic Review, Feb 1996, p. 56.

[23] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 75 y 76.

                                           

A. POLITICA AGRARIA