1.1.3. VALORACION DEL MODELO ECONOMICO CHINO

Hasta ahora se han descrito y analizado las políticas económicas seguidas por el gobierno chino y la evolución de la macro y la microeconomía. Ahora se va a dar un paso adelante, intentando superar lo meramente descriptivo para analizar y valorar las causas de este desempeño.

Existe consenso entre los expertos sobre que los resultados del proceso de reforma en China, a diferencia de otras economías en transición, han sido muy satisfactorios[1]. Algunos autores califican incluso el milagro chino como la revolución económica más espectacular que la historia de la humanidad[2].

Para llegar a refutar o confirmar estas opiniones vamos a seguir la secuencia siguiente: en primer lugar, determinaremos qué se entiende por resultados (¿Qué parámetros económicos van a ser tomados cómo resultados?); a continuación analizaremos la evolución de dichos parámetros en China desde 1979 (¿Cómo han sido los resultados económicos chinos desde 1979?); en tercer lugar, éstos deben ser valorados en términos relativos mediante la comparación con los resultados anteriores a 1979 y con otros países (¿Son los resultados mejores que los obtenidos en China anteriormente o que los resultados obtenidos en otros países y por qué?); en cuarto lugar, hay que analizar de forma genérica en qué medida dichos resultados son imputables a las políticas económicas seguidas por China desde 1979 (¿Se deben los resultados a la política económica seguida por China?); y por último, hay que analizar los resultados de las diferentes políticas económicas  (¿Han sido satisfactorios los resultados de las diferentes políticas económicas?) y de la forma como éstas han sido implementadas (¿Han sido satisfactorios los resultados de la forma como dichas políticas han sido implementadas?).

Respecto a la primera de cuestiones planteadas (¿Qué parámetros económicos van a ser tomados cómo resultados?), tomaremos como resultados económicos tres parámetros: el crecimiento económico, la modernización tecnológica y mejora de la eficiencia económica y la mejora del bienestar y la equidad social.

La segunda cuestión (¿Cómo han sido los resultados económicos chinos desde 1979?), ha sido respondida anteriormente[3] y también lo será en este apartado, cuando se comparen los resultados chinos después de 1979 con los resultados chinos anteriores a esta fecha[4] y con los de otros países[5].

Respecto a la tercera cuestión (¿Son los resultados mejores que los obtenidos en China anteriormente o en otros países y por qué?); se resuelve en los apartados I.1.1.3.1.A y B. Entiendemos que la valoración de unos resultados económicos no puede efectuarse en términos absolutos, sino relativos, puesto que un resultado económico nunca es satisfactorio en sí mismo, sino en comparación con otros resultados, siendo necesario efectuar una comparación. Así, por ejemplo, una tasa de crecimiento del 10% no es en sí misma necesariamente una tasa de crecimiento elevada; todo depende de con qué se la compare. En el mundo actual sí sería satisfactoria, pero si en el resto de países la tasa de crecimiento fuese del 30%, no lo sería. La comparación se realizará tanto en términos cronológicos (comparando los resultados chinos posteriores al inicio de la reforma en 1979 con los anteriores a dicha fecha (desde 1949 hasta 1979) como geográficos (comparando los resultados chinos con los de otros países).

Posteriormente profundizaremos en las causas que han hecho posible dichos resultados en cada caso y en por qué son parecidos o diferentes a los resultados chinos. Para ello, se analizarán los modelos económicos que se comparan y las variables que motivan los resultados económicos. Ello nos permitirá llegar a conclusiones más precisas en nuestra valoración del modelo chino que si nos limitamos a una mera comparación de resultados. Por ejemplo, si nos limitásemos a comparar los resultados chinos con los de otros países de Asia Oriental, llegaríamos a la conclusión de que los resultados del modelo económico chino no son espectaculares. Pero si profundizamos y comparamos el modelo económico de dichos países con el chino apreciamos que son similares y llegamos a la conclusión de que en todos ellos los resultados son excelentes porque siguen modelos similares. Además, comparar la economía china con las principales economías emergentes también nos será útil para analizar las estrategias de entrada en China, sobre todo en lo referente al introducción en el mercado chino mediante una inversión directa.

Hay que aclarar que las comparaciones que se efectúan con otros países tienen tres limitaciones. Por un lado, se refieren a épocas diferentes, ya que se compara la economía china desde 1979 hasta la actualidad con las economías emergentes de Asia Oriental desde los años sesenta hasta la actualidad, con las economías latinoamericanas desde los cincuenta hasta los años ochenta y con los países de transición de Europa Oriental y Central desde que iniciaron el proceso de transición de economías planificadas a economías de mercado en los años ochenta hasta la actualidad. Ello resta rigor a la comparación, ya que las coyunturas externas en las diferentes épocas han sido diferentes. Así, por ejemplo, los pobres resultados económicos de la última etapa del modelo de industrialización por sustitución de importaciones en Latinoamérica ha estado muy condicionada por la crisis mundial de los setenta, que afectó también a la mayor parte de países, mientras que en el período en que China ha llevado a cabo su reforma, la coyuntura mundial ha sido más favorable.

Por otra parte, el nuevo modelo económico seguido por China sólo tiene 17 años de edad, pudiéndose decir que todavía no ha entrado en una fase de maduración. Este modelo lo comparamos con modelos seguidos durante varias décadas por otros países, lo que puede conducir a conclusiones erróneas. Por ejemplo, si cogiésemos el modelo ISI latinoamericano sólo hasta los años sesenta, sin tener en cuenta su fase de agotamiento en los setenta y ochenta, llegaríamos a conclusiones muy diferentes a las que obtendremos al incluir todas las fases de su ciclo. Del mismo modo, si el futuro demostrase que el modelo chino también tendrá  una etapa de estancamiento o decadencia, el análisis efectuado aquí quedaría desvirtuado.

Asimismo, el hecho de hacer comparaciones con bloques de países también resta rigor a las comparaciones, ya que entre ellos existen importantes diferencias.

Por último, en el apartado I.1.1.3.2. se responderá a las cuestiones cuarta (¿Se deben los resultados a la política económica seguida por China?), quinta (¿Han sido satisfactorios los resultados de las diferentes políticas económicas?) y sexta (¿Han sido satisfactorios los resultados de la forma como dichas políticas han sido implementadas?). Para ello, en primer lugar, se realizará una valoración de la política económica china desde una perspectiva general, analizando en qué medida los resultados globales de la economía china son imputables a la política económica china; a partir de ahí pasaremos a un análisis de las políticas económicas de un modo pormenorizando, analizando los resultados concretos de cada una de las políticas económicas implementadas y de la forma en que han sido implementadas.

Dado que parte de los datos necesarios para efectuar las valoraciones y comparaciones se han expuesto en otras partes de esta tesis, se efectuarán frecuentes remisiones para evitar repeticiones innecesarias.

 

[1] Ver, por ejemplo, LIEW, L.H., Gradualin China’s economic reform and the role for a strong central state, Journal of Economic Issues Vol. XXIX, nº 3, september 1995,  p. 883; YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 72; PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 24.

 

[2] VERDU, V., China. La superpotencia del siglo que viene, El País Semanal, 25 de mayo de 1997.

 

[3] Ver apartado I.1.1.1.2., especialmente el I.1.1.1.2.A.

 

[4] Ver apartado I.1.1.3.1.A.

 

[5] Ver apartado I.1.1.3.1.B.

1.1.3.1. Valoración de los resultados económicos chinos desde 1979