1.1.3.1. Valoración de los resultados económicos chinos desde 1979

A. COMPARACIÓN CON LOS RESULTADOS ECONÓMICOS CHINOS DESDE 1949 HASTA 1979

Análisis del modelo económico chino desde 1949 hasta 1979 y comparación con el modelo económico chino desde 1979 hasta la actualidad

Tras la fundación de la República Popular China en 1949, en la década de los cincuenta ésta introdujo un sistema de economía planificada e inició una reestructuración y la reconstrucción del país, contando con la ayuda técnica y financiera de la Unión Soviética. Los aspectos más destacables del nuevo sistema de economía planificada y de esta reestructuración en los diferentes sectores son los siguientes.

En los años cincuenta se introdujo un sistema de economía de planificación centralizada de corte soviético, en el que la producción, los precios y la comercialización de los productos estaban controlados por el Estado. No obstante, a partir de 1960, China dejó de ser una economía de planificación centralizada en sentido estricto, como la Unión Soviética, ya que sólo alrededor de 500 productos estaban bajo planificación central obligatoria, frente a los más de 20.000 de la URSS, y las administraciones locales jugaron un papel importante en la formulación e interpretación de los planes[1].

En el sector agrícola, se fundaron cooperativas agrícolas y comunas populares para explotar de forma colectiva la tierra[2]. El sistema de la comuna se fijó cinco objetivos principales, lográndose tres de los mismos: desarrolló la infraestructura rural, especialmente sistemas de riego y el uso de semillas y fertilizantes; creó un sistema de organización dirección rural (que no sólo era útil para las necesidades políticas y sociales, sino también para el desarrollo de determinados servicios relacionados con la agricultura, como el abastecimiento y la comercialización); y desarrolló determinados servicios sociales, como la medicina y la educación, mediante el uso obligatorio de fondos locales para estos fines. Lo que no se consiguió fue un crecimiento significativo de la producción agraria, ya que, aunque ésta creció más rápidamente que la población, la producción per cápita de grano pasó de 283 Kg. en 1952 a tan sólo 317 Kg. en 1978[3]. Además la diversificación fue insuficiente, estando la agricultura muy centrada en el cultivo de grano[4].

En el sector industrial, las empresas privadas fueron confiscadas y convertidas en públicas[5], sujetas a la planificación estatal[6] y a la obligación de remitir todos sus beneficios al Estado[7]. El desarrollo industrial durante esta etapa se caracterizó por tres aspectos principales. Por un lado, China pasó de ser una economía básicamente agrícola en 1949 a una economía en la que la industria jugaba un papel importante. La industria china pasó de representar del 20% de la producción nacional en 1952 al 49% en 1978, creciendo a una tasa media anual de alrededor del 10% entre 1953 y 1978[8].

Por otro lado, la mayor parte de este crecimiento industrial tuvo lugar en la industria pesada, quedando desatendida la industria ligera, de acuerdo con el modelo soviético de industrialización. En este sentido, la industria pesada suponía el 57% de la producción industrial total en 1978.

Asimismo, casi todo el desarrollo industrial se llevó a cabo a través de grandes y medianas empresas públicas, que suponían el 78% de la producción industrial en 1978. Ello se debía en parte a la importancia de la industria pesada.

En el sector servicios también se expropiaron las empresas privadas. Este sector quedó muy desatendido, siguiendo el modelo soviético, lo que repercutió en la calidad de vida. Por ejemplo, en Pekín, cuya población se desplaza en bicicleta, había menos talleres de reparación de bicicletas en 1978 que en 1957.

En el sector exterior de la economía, ésta se ha caracterizado por ser una economía cerrada con poco comercio[9]. Durante la década de los 50 hubo intercambios con otros países con sistemas soviéticos, que hasta cierto punto compensaban el bloqueo económico promovido por Estados Unidos. Después de romper sus relaciones con la Unión Soviética, China empezó a comerciar con otros países, pero la revolución cultural interrumpió en gran parte estas importaciones. Aunque se reanudaron a principio de los 70, los vínculos económicos de China con el mundo exterior mejoraron poco. Así, las exportaciones chinas representaban en 1978 tan sólo un 0,3% de las exportaciones mundiales. Oficialmente, entre 1952 y 1973 las exportaciones han crecido en un media anual del 6%[10]. Además, hasta 1979 el país permaneció cerrado a la inversión extranjera[11].

Se trata, por tanto, de un modelo muy diferente al que se introdujo a partir de 1979 y que hemos venido analizando hasta ahora. No vamos a efectuar en este apartado una comparación con el modelo chino actual, ya que en el apartado Y.1.1.1. se explica con detalle la transición del modelo anterior al modelo nuevo, remitiéndonos al mismo para evitar repeticiones innecesarias.

Análisis de los resultados económicos chinos desde 1949 hasta 1979 y comparación con los resultados desde 1979 hasta la actualidad

Hemos visto[12] que durante la década de los ochenta China tuvo una elevada tasa media de crecimiento económico, superior al 10%, siendo el PIB en 1990 el doble que en 1980, y que el ritmo de crecimiento medio anual entre 1990 y 1995 ha sido del 12%[13]. Ello supone un crecimiento significativamente mayor (casi el doble[14]) al que se experimentó durante el período de 1952-78, en que el PIB real creció en una media de un 6,2% anual (en Rmb de 1957)[15], a pesar de que éste también fue relativamente rápido[16].

Pero donde se aprecia una mayor diferencia de resultados es en la modernización tecnológica y en la mejora de la eficiencia económica. En el período anterior a 1979, la productividad agraria probablemente cayó, debido a la falta de incentivos para los agricultores, a la ausencia de alternativas al empleo fuera de las explotaciones agrícolas y a los bajos precios de los productos agrícolas, que impedían la generación de ahorros con los que financiar las inversiones en las zonas rurales. Asimismo, la industria era altamente ineficiente, con escasa productividad y pocas mejoras en la calidad y variedad de la producción. Las grandes empresas públicas fueron cargadas con excesiva mano de obra y obligaciones sociales, así como dirigidas de forma burocrática, siendo altamente inflexibles. El crecimiento de la industria fue mantenido mediante continuas inversiones, un consumo bajo y precios agrícolas también bajos[17]. Diversos estudios indican que la productividad estaba estancada durante el período de 1957-1976. En este sentido, un estudio mostró un descenso en la PTF combinada entre la agricultura y la industria del 1,41% anual durante 1957 al 1975, y un aumento del sólo el 0,62% anual durante el 1965-1976. En cambio, como se ha expuesto anteriormente[18], a partir de 1979 la productividad experimentó una importante mejora[19]: entre 1980 y 1984 el crecimiento de la PTF pasó a ser del 3,39% y entre 1984 y 1988 del 4,46%[20].

Asimismo, la tecnología utilizada por China hasta 1979 era poco avanzada, quedando el país retrasado tecnológicamente respecto del resto de los países del Asia Pacífico. En los años cincuenta, el esfuerzo industrializador chino se había basado en la tecnología soviética. Después de romper sus relaciones con la Unión Soviética, China empezó a importar tecnología de Japón y de Europa Occidental, pero la revolución cultural llevó a un aislamiento tecnológico. En cambio, según se ha visto, el proceso de apertura económica iniciado en 1979 ha permitido importar un volumen importante de equipos y tecnologías más avanzadas[21] y ha supuesto un esfuerzo innovador[22]. Asimismo, la inversión extranjera directa ha actuado como correa de transmisión de tecnología[23] y know how[24]. De todas formas, hay que reconocer que antes de 1979 se creó una base industrial que ha sido decisiva para asimilar rápidamente la tecnología extranjera introducida a partir de la reforma.

También se ha producido un mejora en bienestar social desde 1979. En cambio, en el período 1949-1979 se produjo un estancamiento del nivel de vida, viendo pocas mejoras los salarios reales y el consumo. Debido a ineficiencia del tejido productivo, que debía ser mantenido con continuas inversiones y un consumo privado bajo, aunque la industria experimentase un crecimiento importante el nivel de vida de la población, tanto en la ciudad como en el campo, estaba prácticamente estancado desde 1957[25]. En cambio, el gasto per cápita pasó de 175 Rmb en 1978 a 803 en 1991, incrementándose en un 458% respecto a 1978[26], y entre 1990 y 1995 el ingreso neto per cápita de la población urbana y de la población rural ha aumentado en una media de un 7,7% y 4,5% anual, respectivamente[27]. Si tomamos como indicador el posesión de bienes de consumo duraderos, nos encontramos con que en 1981 había menos de una televisión en color por cada cien familias urbanas, alcanzando en 1990 la cifra de 59, y que de 0,2 frigoríficos por cada cien hogares se pasó a 42,3, y de 6,3 lavadoras a 78[28].

Por otra parte, a pesar de los objetivos igualitarios de la Revolución Cultural, las desigualdades aumentaron. Si bien es cierto que había un alto grado de igualdad dentro de los pueblos, crecieron las desigualdades entre las provincias, debido a la política consistente en que cada provincias, debía ser autosuficiente en grano. Tras el inicio del proceso de reforma en 1979, como se ha explicado anteriormente,[29] han aumentado las desigualdades geográficas y sociales. No obstante, se ha producido una reducción de los niveles de pobreza durante la era reformista, pasando la población bajo los umbrales de la pobreza del 18% en 1978 a menos del 10% a mediados de la década de los ochenta.

 

[1] BERNSTEIN, T.P., China: change in a marxist-leninist state, Driven by growth. Political change in the Asia-Pacific region, M. E. Sharpe, London, 1993, p. 45.

[2] ICEX,  Guia de negocios. China, Icex, Madrid, 1994, p. 15.

 

[3] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 35.

[4] WALDER, A.G., Evolving property rights and their political consequences, China’s quiet revolution, new interactions between state and society, Longman Cheshire, New York, 1994, p. 9.

[5] ICEX,  Guia de negocios. China, Icex, Madrid, 1994, p. 15.

 

[6] WHITE, G., Riding the tiger. The politics of economic reform in post-Mao China, Stanford University Press, Stanford, 1993, p. 55.

[7] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 47.

[8] BERNSTEIN, T.P., China: change in a marxist-leninist state, Driven by growth. Political change in the Asia-Pacific region, M. E. Sharpe, London, 1993, p. 45.

 [9] OVERHOLT, William H., China, the next economic superpower, Weidenfeld & Nicolson, London, 1993, p. 18.

[10] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 273.

 

[11] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 31.

 

[12] Ver apartado I.1.1.1.2.A.

 

[13] LI PENG, Informe sobre el esquema del IX Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social y de las metas a largo plazo para el año 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, II.

[14] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 24.

 

[15] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 51.

[16] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 273.

 

[17] BERNSTEIN, T.P., China: change in a marxist-leninist state, Driven by growth. Political change in the Asia-Pacific region, M. E. Sharpe, London, 1993, p. 45.

[18] Ver I.1.1.1.2.A.

 

[19] WANG GAIFENG, Las reformas, la economía nacional, el comercio y la inversión extranjera en China, Cinco Días, 30 de junio de 1994.

[20] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 53.

[21] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[22] JEFFERSON, G. H. y RAWSKY, T.G., Enterprise reform in Chinese industry, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 57.

 

[23] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[24] Otra mejora desde 1979 respecto al período anterior ha consistido en el desarrollo de una economía más diversificada y equilibrada, al crecer el sector agrario, la industria ligera y los servicios, sectores que habían quedado descuidados en el período anterior a la reforma.

 

[25] BERNSTEIN, T.P., China: change in a marxist-leninist state, Driven by growth. Political change in the Asia-Pacific region, M. E. Sharpe, London, 1993, p. 45.

[26] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996.

[27] LI PENG, Informe sobre el esquema del IX Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social y de las metas a largo plazo para el año 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, III.

[28] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 51.

[29] Ver apartado I.1.1.1.2.F.

  1. COMPARACIÓN CON LOS RESULTADOS ECONÓMICOS DE OTROS PAÍSES