1.1.1.2. SITUACIÓN MACROECONÓMICA

A. PRODUCCIÓN NACIONAL

El crecimiento económico chino durante el período posterior a la reforma ha sido impresionante. A continuación se medirá dicho crecimiento según las estadísticas oficiales y según otras estimaciones; posteriormente, se analizarán las causas que lo ha propiciado; en tercer lugar, se estudiará en qué sectores se ha concentrado el crecimiento; y, por último, se analizarán las perspectivas de crecimiento económico para el futuro.

Durante la década de los ochenta, China fue el país con la mayor tasa de crecimiento económico del mundo, incrementándose el producto interior bruto, según las estadísticas oficiales, en un 10% anual en términos reales[1], siendo el PIB en 1990 el doble que en 1980[2]. En 1989 y 1990 el crecimiento fue moderado, con unas tasas de incremento del PIB del 4,5% y 3,8%[3] respectivamente[4], debido a la política de enfriamiento de la economía seguida por el Gobierno[5]. En 1991 se aceleró el crecimiento de la economía china: éste fue del 7,2% en 1991 y alcanzó un 12,8%[6] en 1992, año en que China volvió a convertirse en la economía con mayor crecimiento del mundo. Esta tónica continuó en los años siguientes. Según cifras oficiales, el PIB creció en un 13% en 1993 y en un 11,8%[7] en 1994. En 1995[8], a causa del endurecimiento de la política monetaria, que afectó muy negativamente a la formación bruta de capital, el crecimiento del PIB cayó a un 10,2%[9]. A pesar de la política gubernamental, y dado que la evolución del sector agrícola fue buena, el crecimiento del PIB sólo se redujo en medio punto en 1996, siendo del 9,7%[10].

Asimismo, la tasa de crecimiento del PIB sólo se contrajo al 8,9% en 1997 y a un 7,2 % en los nueve primeros meses de 1998, (en términos anuales) viéndose la economía china relativamente poco afectada por la crisis asiática iniciada en agosto de 1997. Durante la primera mitad de 1999 la cifra oficial de crecimiento fue del 7,6%, superando el objetivo del 7% fijado para el año. Aún así esta cifra no refleja la desaceleración del segundo trimestre, con un crecimiento del 6,9% comparado con una cifra de 8,3% para el primer trimestre. La tasa media de crecimiento durante los últimos 20 años ha sido cercana al 10% anual.

Cuadro I.1.3. Producción

 

1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999* 2000*
PNB (miles millones Rmb) 1.854 2.166 2.665 3.447 4.491 4.935 5.329
PIB (miles millones Rmb) 1.853 2.161 2.663 3.451 4.500 4.959 5.440 5.918 6.392
Crecimiento real del PNB (%) 3,9 5 7,0 13,2 13,0 10,0 9,9[11] 8,0[12]
Crecimiento real del PIB (%) 4,5 3,8 7,2 12,8 13 11,8 10,2[13] 9,7 8,8 8,0 5 4
PNB per cápita (dólares) 318,2 372,7 737,6 820
PIB per capita (dólares) 323,6 327,6 371,1 425

 

Fuente: State Statistical Bureau; Almanac of China’s Finance and Banking; EIU

* Estimación

Sin embargo, las estadísticas oficiales deben ser tratadas con cautela, debido a su inexactitud[14]. En este sentido, de acuerdo con otras estimaciones, las cifras anteriores serían muy superiores[15]. Así, el Fondo Monetario Internacional ha reestimado el tamaño de la economía china en base al poder de compra real, es decir, valorando la producción china a precios internacionales[16]. Según esta institución, China sería ya la tercera economía más grande después de Estados Unidos y Japón[17], en vez de la séptima según las estimaciones oficiales[18].

Por otra parte, un estudio australiano ha mostrado que la esperanza de vida de China de 70 años es incoherente con la media de 56 años de otros países con la misma renta per capita que China, siendo, en cambio, comparable a un país como Corea del Sur (su esperanza de vida media es de 71), con un ingreso per cápita de 6.000 dólares. Asimismo, los modelos de consumo de alimentos en China son comparables a los de Taiwan cuando sus ingresos anuales per cápita eran de alrededor de 1.200 dólares.

Otra investigación sobre el consumo de alimentos de Nicholas Lardy llega a estimaciones similares, mostrando cómo el valor del mercado de algunos materiales básicos y bienes de consumo consumidos por la población china asciende a un importe igual al tamaño total de la economía según las estadísticas oficiales chinas.

Algunas compañías de marketing de bienes de consumo han observado que los modelos de compra de la zona costera son típicos de consumidores con ingresos cerca de cuatro veces superiores a lo que muestran las estadísticas oficiales chinas. Si esto es cierto, según una estimación razonable de PNB, los ingresos per cápita se situarían entre tres o cuatro veces lo que muestran las estadísticas oficiales. En base a estos datos, muchos analistas estiman que la media de ingresos de China está probablemente entre 1.500 y 1.800 dólares por año. Lawrence Summers, Economista Jefe del Banco Mundial,  valora los ingresos per capita incluso en 2.500 dólares[19].

Gráfico I.1.1. Evolución del PIB

(miles millones Rmb)

Fuente: China Statistical Yearbook

Independientemente de los datos y estimaciones que se utilicen, lo que resulta patente es el espectacular crecimiento de la economía china. Este tipo de resultado parecía limitado anteriormente a países relativamente pequeños (como Hong Kong, con seis millones de habitantes, Singapur, con dos millones, o Taiwan, con veinte millones), a países sumamente  homogéneos (como Corea del Sur y Japón) o a países con escasa población que experimentaron un boom temporal debido a la extracción de ciertas materias primas (como Arabia del Sur en la década de los 70). Algunos expertos juzgaban imposible un crecimiento tan rápido para una nación que comprende un quinto de la población mundial y una economía sumamente diversa. Sin embargo, los resultados han demostrado que un país con dichas características también puede experimentar un crecimiento elevado. De hecho, se trata de la mayor revolución económica de la historia de la hunanidad, ya que nunca hasta ahora un colectivo tan amplio de población había mejorado tanto sus condiciones materiales de vida de una manera tan acelerada.

El milagro chino lleva a plantearse cuáles son las causas que lo han hecho posible. Los economistas todavía no han conseguido una comprensión total de los factores que han causado el crecimiento chino, debido en parte a que los datos económicos existentes consisten en una combinación híbrida de diversas convenciones contables. En este sentido, existen varios problemas con las cuentas nacionales chinas: problemas conceptuales derivados del cambio parcial del Sistema Producto Material al Sistema de Cuentas Nacionales, problemas relacionados con los deflactores de los precios, problemas de cobertura de los servicios y del sector inmobiliario y de precisión de la información, especialmente de la producción de la industria rural valorada a precios constantes[20]. Por todas estas razones, las series de datos, muchos de los cuales son insuficientes o no comparables entre diferentes períodos, deben ser utilizadas con cautela[21].

Para el Economist Intelligence Unit el desarrollo de los años 80 fue impulsado, por el lado de la demanda, por el incremento del consumo tras la austeridad de la Revolución cultural y el rápido crecimiento del ingreso rural disponible[22]. En cambio, el crecimiento de los 90 se debe principalmente, por el lado de la oferta, al elevado aumento de la producción industrial, y, por el lado de la demanda, a la combinación de un rápido crecimiento del consumo personal y elevadas tasas de formación de capital fijo, sobre todo en los sectores industrial e inmobiliario[23].

Para Fanjul el crecimiento económico chino se ha basado en las exportaciones y el ahorro interno[24]. Perkins[25] y Griffin y Khan destacan la importancia de la estabilidad macroeconómica y el papel de las reformas agrarias y de la inversión extranjera en China[26]. Solinger subraya el papel de los legados estatistas en la reforma económica china[27]. Para Yusuf, los principales factores que han estimulado el crecimiento económico son la descentralización, la inversión y la productividad, el mercado de trabajo, el elevado ahorro interno y el capital extranjero[28]. Jefferson y Rawsky señalan que los logros industriales chinos son atribuibles en parte a las condiciones iniciales, pero que la forma en que ha sido llevada a cabo la reforma económica ha jugado un papel importante[29]. Todos suelen estar de acuerdo en la importancia de las empresas rurales en el proceso chino de transición.

En mi opinión, tanto el espectacular crecimiento económico, que ha sido impulsado por el crecimiento de la producción agraria y de la producción industrial, especialmente de las empresas colectivas, como la modernización tecnológica, la mejora de la eficiencia económica y la mejora del bienestar de la población, han sido posibles gracias a seis factores principales: la inversión y el ahorro internos, la mejora de la productividad, el aumento de las exportaciones, la mano de obra china, el flujo de inversión extranjera y la relativa estabilidad macroeconómica. Estos factores han sido impulsados, a su vez, principalmente, por las políticas económicas seguidas por China (sobre todo la política agraria[30], la industrial[31], la de fomento de la exportación[32], de la inversión extranjera[33] y la de estabilización macroeconómica[34]), y por factores relativos a las condiciones iniciales y a la coyuntura interna o externa (como factores culturales, demográficos, el papel de Hong Kong[35] y de los chinos de ultramar[36] o la coyuntura económica en Asia Oriental).

Esquema I.1.5. Principales causas y efectos del crecimiento económico chino

Fuente: Elaboración propia.

Como se ha anticipado, de todas las variables que figuran en el gráfico, las más decisivas son, por este orden, la inversión y el ahorro internos, la mejora de la productividad, el aumento de las exportaciones, la mano de obra china, el flujo de inversión extranjera y la relativa estabilidad macroeconómica.

Aunque no se dispone de ninguna estimación precisa, parece claro que el crecimiento chino desde 1978 ha sido orientado por la inversión. Según Yusuf, la inversión en capital ha sido probablemente la responsable de un 40%, aproximadamente, del crecimiento.

Esta acumulación de capital ha sido financiada principalmente con ahorro nacional[37], lo que ha sido posible, como se explicará más adelante, gracias al crecimiento de los ingresos disponibles (debido, en un primer momento, a la reforma rural, y posteriormente a la industrial), así como a factores culturales, demográficos y al sistema financiero[38].

Otro factor que explican la elevada inversión en China viene dado por las oportunidades de inversión generadas por la reforma económica, por las condiciones iniciales en que se emprendió la reforma en el sector industrial y por el aumento de la demanda (crecimiento del consumo, de la inversión y de las exportaciones). Asimismo, determinadas políticas económicas, factores culturales, la estabilidad política y la estabilidad macroeconómica jugaron un papel importante, como se explicará más adelante[39].

El aumento de la productividad constituye otro de los factores clave que explica el crecimiento económico chino, sobre todo en los años ochenta. En las empresas colectivas, la productividad total de los factores creció en una media anual del 5,3% en la segunda mitad de los ochenta, aportando una parte importante del crecimiento industrial. Según estimaciones de Yusuf, la mejora de la productividad sería la responsable de un 20%, aproximadamente, del crecimiento económico chino[40].

Cuadro I.1.4 . Crecimiento de la producción y de la productividad

(%)

 

Agricultura        Industria
Pública Colectiva
1978-84
   Crecimiento del sector 8,0 8,49 14,03
   PFT 5,9 3,45 5,2
1984-88
   Crecimiento del sector 4,0 10,22 19,86
   PFT 3,0 3,01 5,86

 

Fuente: Jefferson, Rawski y Zheng

Las principales causas de este aumento de la productividad han sido las políticas agrarias e industriales seguidas por el gobierno, la inversión, la inversión extranjera directa y la exportación. Las reformas agrarias[41], al mejorar la eficiencia asignativa, ayudaron a incrementar la eficiencia y la productividad total de los factores, lo que ha supuesto la principal causa del crecimiento del sector agrícola. Con la extensión de las reformas al sector industrial[42], la productividad también ha mejorado en el sector industrial, más en las empresas colectivas que en las industriales. Asimismo, la inversión nacional y la inversión extranjera directa han permitido introducir procesos productivos más modernos y nuevas tecnologías que han mejorado la productividad[43].

Esquema I.1.6. Causas y efectos de la mejora de la productividad

Fuente: Elaboración propia.

Otro de los seis principales factores que explica el crecimiento de la economía china viene dado por las exportaciones. El gran incremento de las exportaciones y las reservas han contribuido al crecimiento económico y a la modernización tecnológica[44], siendo la expansión de las exportaciones fundamental para conseguir divisas con las que financiar la importación de maquinaria y tecnología[45]. En este sentido, las divisas no han constituido, a diferencias de otros países, y salvo en algún momento puntual (como 1989), un freno al crecimiento[46]. Además, la competencia internacional supone un incentivo para la mejora de la eficiencia de las empresas.

El crecimiento de las exportaciones ha sido posible, como se explica más adelante[47], gracias a la política gubernamental, a la competitividad de los sectores exportadores, debido en buena parte a los bajos costes y cualificación de la mano de obra china, al flujo de inversión extranjera directa y al papel de Hong Kong[48] y los chinos de ultramar[49].

Por lo que se refiere a la inversión extranjera, Yusuf opina que ha permitido financiar parte del desarrollo y de la modernización de la economía[50] y que China no podía llegar con sus propios recursos al nivel mundial.

No obstante, ello debe ser matizado, ya que, si bien es cierto que, como señala el Banco Mundial, el capital y la tecnología extranjeros constituyen uno de los factores que explican el éxito de la economía china en la era post-Mao[51], la inversión extranjera y los recursos proporcionados por las organizaciones multilaterales han representado una parte pequeña de la inversión total (aproximadamente 6,4 miles de millones de dólares por año entre 1985 y 1990), siendo las fuentes internas de financiación del capital las predominantes. Asimismo, la producción de las empresas industriales con capital extranjero supusieron el 12,2% de la producción industrial nacional en 1994 y algo más del 13% en 1995[52], lo cual no es nada despreciable, pero representa una pequeña parte.

La mayor aportación que ha supuesto la inversión extranjera directa viene dada por la tecnología y el know how que ha introducido y por su contribución al aumento de las exportaciones chinas.

En primer lugar, La inversión extranjera, especialmente en el sector industrial, ha servido como correa de transmisión de tecnología[53] y know how. Los industriales de Hong Kong, Macao y Taiwan han introducido habilidades de producción, conocimientos de control de calidad y logística de exportación[54]. Los de Japón y Estados Unidos han introducido en China tecnología avanzada de transportes y electrónica, así como ayudado a renovar subsectores clave de los servicios, como la hostelería. Asimismo, los organismos multilaterales han transmitido conocimientos sobre evaluación de proyectos, análisis financiero, gestión macroeconómica y otros conocimientos técnicos

Estos conocimientos, junto con la buena disposición de China para asimilarlos (China ha sido capaz de asimilar nuevos procesos más rápidamente que muchos otros países en desarrollo debido a su experiencia industrial acumulada desde los años cincuenta en la industria pesada) han contribuido a empujar la economía a una órbita superior.

Por otra parte, la inversión extranjera ha estado muy orientada a la exportación[55], especialmente en las provincias del Sudeste de China. Las exportaciones de las empresas con capital extranjero ascendieron en 1995 a 46.880 millones de dólares, lo que representó un 31,5% de las exportaciones totales chinas[56].

Los factores que explican el fuerte flujo de inversión extranjera en China son las políticas de fomento de la inversión extranjera y de la exportación, la competitividad de la mano de obra china, las oportunidades generadas por el aumento de la demanda en un contexto de crecimiento económico, la relativa estabilidad macroeconómica y política y la coyuntura económica exterior. Más adelante analizaremos dichos factores[57].

Otro factor que explica la evolución de la economía china es su mano de obra, que se caracteriza por ser abundante, barata y cualificada en comparación con otros países en desarrollo. Un tercio del crecimiento chino ha ido vinculado al incremento del uso de la mano de obra. Ello ha sido posible, por un lado, gracias a la mejora de la productividad, que generó mano de obra que podía ser empleada en la industria rural[58], dándose un incremento medio de la mano de obra de un 2,8%. Por otro lado, el auge de la industria rural y del sector terciario ha permitido la absorción de desempleados y el aumento de la participación de empleados infraocupados, que se estima excedían (ambos colectivos) de 100 millones. Ello se aprecia especialmente en el espectacular crecimiento de la industria rural, donde el empleo creció de 70 millones en 1985 a 96 millones en 1991[59].

Las abundantes reservas de mano de obra y la creciente integración del mercado de trabajo nacional ha tenido también un efecto en las demandas salariales, lo que ha permitido mantener la competitividad y generar en las empresas importantes superávits invertibles. La competitividad en costes de determinados sectores de la industria ligera intensivos en mano de obra y orientados a la exportación, como la industria textil, del calzado y la electrónica, ha posibilitado, a su vez, un importante crecimiento de las exportaciones[60].

Asimismo, la calidad de mano de obra china, en comparación con otros países en desarrollo, también ha jugado un papel destacable en la productividad[61] y la atracción de la inversión extranjera[62]. Tres cuartas partes de los chinos saben leer y escribir y cerca del 90% de los que acceden por primera vez al mercado de trabajo tienen educación primaria. Algún autor, como Shahid Yusuf, opina que la disciplina, la motivación y la manejabilidad han contribuido claramente al desarrollo de Asia Oriental, y que son consecuencia de la cultura jerárquica oriental, compartida también por la mano de obra china. No obstante, ello es matizable. Es cierto que, como se explica más adelante, en la cultura china el orden y la jerarquía son importantes[63]. Pero por lo que respecta a la motivación, como se explicará más adelante[64], si bien el pueblo chino se ha caracterizado tradicionalmente por un espíritu trabajador, en la República Popular se ha acostumbrado durante décadas al sistema comunista, en el que existían pocos incentivos laborales, lo que ha dado lugar a que el trabajador suela ser desmotivado, con dos principales consecuencias: productividad reducida y problemas de calidad. A pesar de ello, los trabajadores chinos están muy motivados si cuentan incentivos adecuados[65], ya que, tal como se expone posteriormente, está siendo reavivada la ética tradicional china del éxito y la riqueza[66], especialmente en las ciudades[67].

Por último, también ha ayudado al crecimiento sostenido de la economía china la relativa estabilidad macroeconómica, ya que contribuido a crear un entorno favorable para la inversión tanto nacional como extranjera. Esta relativa estabilidad ha sido posible gracias a las políticas macroeconómicas de estabilización aplicadas por el gobierno[68].

El crecimiento económico no ha sido igual en todos los sectores. El sector primario fue el que primero experimentó el boom económico, creciendo en una media anual del 8% desde 1979 hasta 1984[69], debido al aumento de la productividad agrícola causado por las reformas agrarias. No obstante, la expansión agrícola se desaceleró en 1984, cuando el coste de los suministros creció por encima de los precios agrícolas y una parte creciente de la tierra cultivable fue destinada a uso residencial o industrial[70]. Entre 1990 y 1995 el incremento medio anual de agricultura ha sido sólo del 4,1%[71], a causa principalmente de las inversiones insuficientes en el sector, por lo que la producción es insuficiente en la actualidad, especialmente de cereales y algodón[72]. Debido a las políticas seguidas por el gobierno para mejorar la débil base agrícola[73], en 1996 el crecimiento del sector agrícola ha vuelto a reactivarse[74].

Cuando los esfuerzos reformadores se extendieron al sector industrial, éste pasó al primer plano y ha permanecido el más dinámico desde entonces. Desde 1979 hasta 1991 la industria ha crecido en un 12,4% anual y ha supuesto un 66% del incremento del producto nacional[75]. Este crecimiento ha sido empujado principalmente por el sector privado y se debe, principalmente, a la inversión interna y extranjera, a la mejora de la productividad, al uso de la mano de obra, a la exportación y al aumento de la demanda. Dentro del sector industrial, el peso de la industria ligera ha crecido considerablemente (sólo en los tres primeros años de reforma pasó a representar del 43% al 52% de la producción industrial) [76].

Cuadro I.1.5. Distribución sectorial del PNB

(%)

 

1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994
SECTOR PRIMARIO 27,4 26,8 28,0  26,9  24,2 19,9 20,9
SECTOR SECUNDARIO 47,1 46,7 44,3 46,2 42,3 47,5 47,2
SECTOR TERCIARIO 25,5 26,5 27,6 26,8 33,5 32,4 31,7

 

Fuente: China Statistics Yearbook

Es difícil trazar unas perspectivas sobre la evolución la economía china en el futuro, ya que existe un margen de incertidumbre política y económica. No obstante, en mi opinión, es probable que, especialmente en los próximos tres años, continúe dándose un crecimiento importante, aunque algo inferior al registrado en los últimos años, por varias razones. No se prevén cambios significativos en los factores que han motivado el crecimiento hasta ahora. En este sentido, la inversión nacional continuará siendo previsiblemente elevada, dado que seguirán habiendo oportunidades para la inversión generadas por la demanda que supone el consumo, la inversión y la exportación. Además, parece que se mantendrá el ahorro interno, en consonancia con el aumento ingresos disponibles, la mentalidad frugal china, que no cambiará rápidamente, y las tendencias demográficas. Asimismo, la dinámica en que han entrado China impulsará una continua mejora de su productividad en los próximos años, tal como ha sucedido en otros países de Asia Oriental.

La mano de obra china también seguirá siendo abundante, ya que China cuenta con una población de 1.200 millones de habitantes y parte de la población rural, que representa alrededor del 90% de total,  ésta está migrando hacia las ciudades. A diferencia de lo que sucedió en Japón y otros países de Asia Oriental, parece que China dispondrá de mano de obra barata durante muchos años, pues si bien ex cierto que están aumentando los costes salariales en las zonas más desarrolladas, China es tan grande y tiene mucha mano de obra. En este sentido, lo más probable es que, conforme se encarezca la mano de obra en las zonas más desarrolladas, la industria intensiva en mano de obra de éstas se traslade a otras zonas más baratas[77] y que dichas zonas más desarrolladas evolucionen hacia estratos industriales superiores, más intensivos en tecnología y mano de obra cualificada. Es decir, que todo apunta a que suceda lo mismo que en otras economías emergentes de Asia Oriental, pero con la diferencia de que cuando estos países han dejado de ser competitivos a causa del crecimiento de los costes de la mano de obra, debieron trasladar su producción intensiva en mano de obra a otros países, mientras que China es tan grande que cuando una zona ya no sea competitiva para determinadas industrias puede trasladarlas a zonas del interior.

Por otra parte, parece que tanto las exportaciones como el flujo de inversión extranjera seguirán siendo importantes, aunque es posible que se reduzcan a causa de la crisis asiática. Además, el crecimiento de la inversión extranjera ha sido de tal magnitud en los últimos años que es difícil que pudiera mantenerse ese nivel de crecimiento.

Asimismo, parece que China continuará disfrutando de una estabilidad macroeconómica, dadas las políticas económicas que está siguiendo el gobierno y la línea que ha manifestado mantendrá en los próximos años.

Pero justamente por estas dos últimas razones el ritmo de crecimiento será probablemente inferior al que se ha venido registrando en los últimos años. Además, el crecimiento económico de reciente es difícilmente sostenible durante mucho tiempo.

Esta opinión es compartida por muchos autores. Así, los expertos que participaron en el Simposium sobre la Economía Mundial que se celebró en Beijing en 1995 concluyeron que, a pesar de los retos con que se enfrentan, Asia en general y China en particular pueden mantener el impulso del desarrollo dinámico hasta bien entrado el próximo siglo. Creen que los factores que contribuyen al acelerado crecimiento seguirán existiendo. Dichos expertos pronosticaron que las elevadas tasas de ahorro sostendrán durante mucho tiempo el crecimiento, ya que permiten inyectar fondos en abundancia en el aparato económico en desarrollo[78].

La OCDE estima el crecimiento real del PIB en alrededor del 10% entre 1997 y 1998, gracias especialmente al vigor de las exportaciones y a los efectos positivos de una inflación moderada sobre los salarios reales, que deberían impulsar el consumo[79]. Del mismo modo, las Naciones Unidas indican que la economía china mantendrá en 1997 una tasa de crecimiento relativamente elevada[80].

Summers, Economista Jefe del Banco Mundial, señala que la economía de China pasará a la de Estados Unidos en tamaño absoluto en un período de once años[81], y según el Fondo Monetario Internacional, si se continua la trayectoria actual, es muy probable que China se convierta en la primera economía mundial dentro de las tres década siguientes[82].

Sin embargo, también es cierto que algunos autores tienen una visión menos optimista, como Hornik, para quien las limitaciones de la cultura política china provocan escepticismo sobre la capacidad de Pekín de nutrir un sostenido crecimiento económico[83], pues el Gobierno chino ya no parece capaz de imponer una política monetaria y fiscal, emitiendo dinero para recalentar una economía peligrosamente caliente. Del mismo modo, Paul Krugman, se muestra escéptico en relación con las perspectivas de crecimiento sostenido de Asia Oriental en vista de los numerosos retos que existen[84].

 

[1] KIICHIRO, F. y WALL, D., China’s long march to an open economy, OECD, Development Centre Studies, París, 1994.

 

[2] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 17.

 

[3] CHINA STATISTICAL BUREAU.

 

[4] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996, p. 35.

 

[5] Ver apartado I.1.1.1.1.D.

 

[6] CHINA STATISTICAL BUREAU.

 

[7] CHINA STATISTICAL BUREAU.

 

[8] Cifra estimada por el ECONOMIST  INTELLIGENCE UNIT.

[9] DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS ECONOMICOS Y MONETARIOS DE ARGENTARIA, La economía de Asia en 1995, Boletín ICE Económico nº 2498, p. 11.

 

[10] OCDE, Perspectives Économiques de l’OCDE, OCDE, juin 1997, p. 137.

 

[11] FAR EASTERN ECONOMIC REVIEW, 18 de julio de 1996.

 

[12] FAR EASTERN ECONOMIC REVIEW, 18 de julio de 1996.

 

[13] FIORETTI, L., Cina. Di consumatori in agguato, Epoca, 31 enero 1997, p. 50.

 

[14] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 273.

 

[15] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996, p. 35.

 

[16] OVERHOLT, William H., China, the next economic superpower, Weidenfeld & Nicolson, London, 1993, p. 22.

[17] INTERNATIONAL MONETARY FUND, World economic outlook, INTERNATIONAL MONETARY FUND, Whashington D.C., 1993.

 

[18] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 17.

 

[19] OVERHOLT, William H., China, the next economic superpower, Weidenfeld & Nicolson, London, 1993, p. 22.

[20] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 74.

 

[21] Ver WU, Y., The measurement of efficiency: a review of the theory and empirical applications to China, Working Paper no. 93/1, Chinese Economy Reseach Unit, University of Adelaide, April 1993.

 

[22] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile. China Mongolia, 1995-96, The Economist Intelligence Unit, London, 1996, p.19.

[23] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile. China Mongolia, 1995-96, The Economist Intelligence Unit, London, 1996, p.19.

[24] FANJUL, E., Hay que desarrollar una mayor presencia directa a través de las inversiones, Cinco Días, 30 de junio de 1994.

 

[25] PERKINS, D., Completing China´s move to market, Journal of Economic Perspectives 8, no. 2, 1994, p. 23.

 

[26] DENGJIAN, J. y HAYNES, K.E., Economic transition at the edge of order and chaos: China’s dualist and leading sectoral approach, Journal of Economic Issues, Vol. XXXI, no 1, March 1997,  p. 82.

 

[27] DENGJIAN, J. y HAYNES, K.E., Economic transition at the edge of order and chaos: China’s dualist and leading sectoral approach, Journal of Economic Issues, Vol. XXXI, no 1, March 1997,  p. 81.

 

[28] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 74 a 82.

 

[29] JEFFERSON, G. H. y RAWSKY, T.G., Enterprise reform in Chinese industry, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 66.

 

[30] Ver apartado I.1.1.1.1.A.

 

[31] Ver apartado I.1.1.1.1.B.

 

[32] Ver apartado I.1.1.1.1.G.

 

[33] Ver apartado I.1.1.1.1.G.

 

[34] Ver apartado I.1.1.1.1.

 

[35] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 33.

 

[36] CHEN KANG, JEFFERSON, G.H. y SINGH, Y., Lessons from China economic reform, Journal of comaparative economics, 1992, 16. p. 201.

 

[37] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 81.

 

[38] Ver apartado I.1.1.1.2.A.

 

[39] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[40] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 77.

 

[41] Ver apartado I.1.1.1.1.A.

 

[42] Ver apartado I.1.1.1.1.B.

 

[43] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[44] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[45] FANJUL, E., Hay que desarrollar una mayor presencia directa a través de las inversiones, Cinco Días, 30 de junio de 1994.

 

[46] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 274.

 

[47] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[48] PERKINS, D., Completing China’s move to the market, Journal of Economic Perspectives, Vol. 8, no. 2, Spring 1994, p. 33.

 

[49] CHEN KANG, JEFFERSON, G.H. y SINGH, Y., Lessons from China economic reform, Journal of comaparative economics, 1992, 16. p. 201.

 

[50] FERNANDEZ LOMMEN, Y., La influencia de Hong Kong en la reforma económica china, Boletín ICE Económico, 9 a 11 de junio de 1997, p. 30.

 

[51] THE WORLD BANK, China: reform and the role of the plan in the 1990s, The World Bank, Whashington, 1992, p. 44.

[52] ENTREVISTA A WU YI, MINISTRA DE COMERCIO EXTERIOR Y COOPERACIÓN ECONÓMICA, Estimular a inversionistas foráneos, Beijing Informa nº 12, 19 de marzo de 1996, p. 21

 

[53] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 78.

 

[54] SUNG, YUN-WING, The China-Hong Kong connection, Cmabridge University Press, Australia, New York, 1992.

 

[55] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 278.

 

[56] ENTREVISTA A WU YI, MINISTRA DE COMERCIO EXTERIOR Y COOPERACIÓN ECONÓMICA, Estimular a inversionistas foráneos, Beijing Informa nº 12, 19 de marzo de 1996, p. 21.

 

[57] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[58] DENGJIAN JIN y HAYNES, K.E., Economic transition at the edge of order an chaos, Journal of Economic Issues, Vol. XXXI, no. 1, march 1997, p. 86.

 

[59] ODY, A., Rural enterprise development in China, 1986-1990, World Bank discussion paper no. 162, Whashington, D.C., Mayo 1992.

 

[60] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[61] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 79.

 

[62] Ver apartado I.1.1.1.2.C.

 

[63] Ver apartado I.1.3..

 

[64] Ver apartado III.3.1.

 

[65] Ver apartados III.3.1.y III.3.2.

 

[66] Ver apartado III.1.3.

 

[67] PAYA, J., Estrategias de negocios en China, ICEX, Madrid, 1996, p. 275.

 

[68] Ver apartado I.1.1.1.1.

 

[69] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 72.

 

[70] THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT, Country profile, China Mongolia, 1995-96, London, 1996, p. 15.

[71] LI PENG, Informe sobre el esquema del IX Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social y de las metas a largo plazo para el año 2010, Beijing Informa, Pekín, 14 de noviembre de 1995, II.

[72] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 20.

 

[73] LANQING, L., Reforma económica y apertura exterior de China, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 18.

 

[74] OCDE, Perspectives Économiques de l’OCDE, OCDE, juin 1997, p. 137.

 

[75] YUSUF, S., China’s macroeconomic performance and management during transition, Journal of economic perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994, p. 72.

 

[76] AMSDEN, A.H., DONGYI LIU y XIAOMING ZHANG, China’s macroeconomy, environment and altrnative transition model, World Development, ol. 24, nº 2, p. 276.

 

[77] Ya empiezan a darse casos, como ha sucedido con la empresa Tomei  (ver apartado II.3).

[78] SIMPOSIO SOBRE LA ECONOMIA MUNDIAL EN BEIJING, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 11.

 

[79] OCDE, Perspectives Économiques de l’OCDE, OCDE, juin 1997, p. 136.

 

[80] NACIONES UNIDAS, Estudio económico y social mundial 1996, Naciones Unidas, Nueva York, p. 47.

 

 [81] OVERHOLT, William H., China, the next economic superpower, Weidenfeld & Nicolson, London, 1993, p. 22.

[82] INTERNATIONAL MONETARY FUND, World economic outlook, INTERNATIONAL MONETARY FUND, Whashington D.C., 1993.

 

[83] HORNIK, R., Bursting China’s Bubble, Foreign Affairs, mayo/junio, 1994, p. 28.

[84] SIMPOSIO SOBRE LA ECONOMIA MUNDIAL EN BEIJING, Beijing Informa nº 2, 9 de enero de 1996, p. 11.

 

                                                  B. DEMANDA NACIONAL